Restos de selenio, hidrocarburos y metales pesados contaminan el río Huerva

El río Huerva atraviesa una zona de elevada actividad industrial justo antes de entrar en Zaragoza

El cauce del río Huerva se encuentra entre los tres de la cuenca del Ebro con “más metales [pesados] y una mayor contaminación” como consecuencia de su presencia, según revela el último informe de la Red de Control de Sustancias Peligrosas, elaborado por la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE).

Concretamente, el informe incluye en ese grupo, junto a la estación de control del Huerva a su paso por la Fuente de la Junquera, a las del río Zadorra en Vitoria y a la del Arga en Ororbia, de las que destaca la presencia de residuos de este tipo en sus sedimentos pese a que su detección se produjo “prácticamente en todos los puntos de control, como es ya habitual”.

Esa no es la última alusión a la cuenca del Huerva que figura en las conclusiones del informe del organismo de cuenca, que también destaca como “significativamente más elevadas que en la campaña anterior” las concentraciones de fluoranteno, un hidrocarburo cancerígeno que se utilizaba para revestir conducciones y depósitos de agua, entre otros residuos de tipo PAH (hidrocarburo aromático policíclico, por sus siglas en inglés), familia de la que también forma parte el antraceno, normalmente generado en procesos de combustión.

Una elevada presencia de níquel

Eso, en cuanto a los sedimentos del lecho del río. En lo que se refiere al agua, el informe resalta “la concentración media anual de níquel” en ese mismo punto del Huerva, que es a su vez el único en el que fue detectado un pico de selenio en toda la cuenca del Ebro.

No obstante, fuentes de la CHE matizaron que una de las causas de la detección se encuentra en el bajo límite de presencia en el agua que la Unión Europea asigna a este residuo.

El Selenio, que también se utiliza en dietas alimenticias por sus efectos antioxidantes en estado natural, supone en el caso del Huerva un residuo de la actividad de los talleres ubicados en los polígonos del tramo final de la cuenca, en los que se utilizaba para trabajos de cromado. También se emplea para fabricar vidrio.

Madrillas con plomo y cromo

Por último, el documento de la CHE reseña la detección de residuos de otros metales pesados en los peces del río Huerva, caso del cromo hallado en ejemplares de barbo y de madrilla y el plomo localizado en un animal de esta última especie.

También anota la localización de fluoruros y benzopirenos, destaca a la estación del Huerva como la que mayor nivel de fluoruros y PAH en general arroja, recoge la elevada presencia de cobre y apunta la detección de arsénico, aunque en este caso con una concentración inferior a la que la normativa comunitaria considera dañina para la salud.

El Informe Cemas certifica cómo más de 20 compuestos químicos y metales pesados contaminan las aguas de los ríos de la cuenca del Ebro, los lechos por los que discurren y los peces que viven en ellas.

El documento recoge cómo en más de la quinta parte de las muestras (904 de 4.426) “se ha superado el límite de cuantificación” de la mitad (23 de 47) de los contaminantes objeto de control. La mayoría de las 24 que no se han detectado son de carácter orgánico, lo que, por pasiva, indica que la cuenca está contaminada, en mayor o menor medida, por el grueso de los compuestos químicos que la UE considera de riesgo.

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1 de enero de 2018 - 20:31 h

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