El Tiro Pichón sigue sin devolver un euro de la millonaria expropiación de tierras usurpadas al Ebro
Otra pantalla superada: el Club Tiro de Pichón de Zaragoza, una elitista asociación recreativa que lleva casi 75 años ubicada a orillas del Ebro, en lo que hoy es el barrio de La Almozara, ha logrado superar otra legislatura municipal sin devolver un euro de los cobrados, que fueron varios millones, por la disparatada operación urbanística en la que, en los alegres prolegómenos de la Expo 2008, el ayuntamiento de la capital aragonesa comprometió un pago de 7,2 millones de euros por la expropiación de unos terrenos de la ribera colindantes con sus instalaciones.
El desbarajuste se desarrolló formalmente como una expropiación, aunque en realidad se trató de una chapuza, de un desaguisado de tal calado que la administración expropiaba unos terrenos que nunca habían dejado de ser de titularidad pública tras tasarlos con un precio millonario.
Una década después, en 2018, ese justiprecio se vería incrementado en otros 2,3 millones de euros porque así lo determinó el Supremo: La cifra a pagar por el consistorio y a ingresar por el club superaría finalmente los doce millones tras añadirse otros 2,6 por intereses de demora.
El Ayuntamiento de Zaragoza, que había impulsado la operación dentro del plan de recuperación de las riberas del Ebro en las vísperas de la Expo, acabó pagando esas cantidades mientras sobre la casa consistorial iba descargando una de las tormentas dialécticas en las que llevan décadas derivando los debates en torno a asuntos urbanísticos.
“Una porción de terreno ganada al cauce público” del Ebro
Aunque no faltaba mucho, apenas tres años, para que una denuncia del equipo saliente de ZeC (Zaragoza en Común) llevara a la CHE (Confederación Hidrográfica del Ebro) a activar un proceso de deslinde que concluyó que los terrenos en cuestión habían sido usurpados al río.
Se trataba de una “porción de terreno o finca ganada a cauce público” de 6.985,3 metros cuadrados, es decir, el equivalente a más de dos tercios de un campo de fútbol reglamentario, que había sido “creada artificialmente mediante el depósito de escombros sobre el cauce del río Ebro” gracias a una autorización de vertido fechada el 17 de noviembre de 1975.
Esa decisión del organismo de cuenca le daba la vuelta a la situación, y situaba al Tiro de Pichón como deudor del Ayuntamiento de Zaragoza, al que, en principio, debería devolverle lo cobrado por la expropiación, cuya materialización fue declarada nula por el consistorio.
La cifra final en litigio, entre aplazamientos y pagos pendientes, se sitúa en el entorno de los 8,5 millones de euros, una cifra que aumenta en casi 300.000 euros anuales cuando su destino se decide en los tribunales como consecuencia de los llamados intereses judiciales, que se encuentran en el 3,25%.
La valoración final de la expropiación, intereses de demora incluidos, sitúa el valor de la finca cerca de los 1.800 euros por metro cuadrado (1.375 sin recargos), algo que, por su ubicación de zona inundable colindante con un río de carácter torrencial como el Ebro parece desmesurado.
Un pleito en los tribunales y otro en el propio consistorio
Sin embargo, esa devolución no ha tenido lugar. “Se está en la fase de presentación de pruebas periciales dentro del recurso contencioso [presentado] ante el Tribunal Superior de Justicia de Aragón” en un litigio cuyo desarrollo “se prevé largo y farragoso”, le explicaba el presidente de la entidad al único socio que se interesó por el pleito en la asamblea celebrada a finales de marzo de este año.
“No hay ninguna transferencia o pago efectuado a las arcas municipales, ni puede solicitarse”, confirmaron fuentes municipales, ya que “el acto municipal de nulidad de la expropiación no es todavía firme” y, por lo tanto, no se activan sus consecuencias.
Esa declaración de nulidad ha sido recurrida en la vía administrativa por el Tiro Pichón sin que los servicios de Urbanismo se hayan pronunciado todavía. “Esta vía administrativa está pendiente de resolución por parte del Ayuntamiento, dado que los técnicos municipales continúan elaborando los informes para dar respuesta”, explicaron las mismas fuentes.
El pleito en la vía contencioso administrativa que todo apunta a que comenzará si el consistorio ratifica su resolución se unirá al iniciado por el club contra la resolución sobre el deslinde emitida por la CHE.
“La parcela se creó vertiendo escombros sobre el cauce”
¿Y cómo es posible que se produzca una okupación de ese tipo por parte de un club que desde finales de los años 40 viene reuniendo a miembros de las familias más adineradas del lugar? La resolución de la CHE ofrece detalles de cómo se desarrolló ese proceso.
“La parcela demanial objeto de deslinde no existía antes de 17/11/1975, ya que se creó ejecutando [una] autorización de 1975, vertiendo escombros sobre [el] cauce público”, concluye la Abogacía del Estado, que añade cómo “el informe técnico previo a autorización acredita la naturaleza de demanio público hidráulico del terreno que se ocuparía con los depósitos” y cómo “los estudios geológicos confirman la permanencia de esos depósitos de escombros en la zona en la que fueron autorizados y depositados”.
Los letrados estatales llaman la atención sobre cómo “el título de propiedad presentado” por el club, que “fue otorgado un año antes de que la parcela objeto de deslinde se creara” aunque no se llevó al registro hasta 1980, “señala como linde el río Ebro (sobre cuyo cauce se crea la parcela)” aunque .“no contiene acreditación fehaciente mediante base gráfica descriptiva de la ubicación precisa de la superficie, declarada en el título por mera manifestación literaria”.
El Tiro de Pichón, por su parte, sostiene que “el terreno objeto de deslinde es en realidad un terreno ganado naturalmente al río antes de 1975 sobre el que además se han vertido escorias”.
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