La jueza de Asturias sobresee la causa por la desaparición de una mujer maltratada y su hija hace 39 años por la falta de pistas
No ha habido éxito a pesar de los esfuerzos personales, materiales y el tiempo que se ha invertido en la búsqueda de la asturiana Mari Trini Suardíaz, de 23 años, y de su hija Beatriz, de 13 meses, que desaparecieron hace 39 años después de que la mujer denunciara por maltrato a su marido y padre de la menor, Antonio María Da Silva, conocido por el apodo de 'El Portugués'.
La falta de pistas sobre su paradero ha llevado a la jueza de instrucción número 4 de Gijón/Xixón, Ana López Pandiella, a adoptar la decisión de decretar el sobreseimiento provisional de la causa.
No obstante, al no haber declarado su archivo, la causa podría volver a reabrirse en un futuro si aparecen indicios sólidos que faciliten su reapertura.
Las declaraciones de testigos
Antonio María Da Silva se ha enrocado en un silencio que impide a los investigadores policiales avanzar en este expediente, uno de los más difíciles a los que se han enfrentado.
En estas casi cuatro décadas, de forma discreta la investigación ha seguido su curso y no han decaído los ánimos para seguir cualquier hilo que mereciera la pena comprobar: desde recopilar y verificar los testimonios directos de vecinos que aseguraban haber visto a 'El Portugués' arrojar sus vehículos por un precipicio, a buscar en sus antiguas viviendas, en Asturias y León, a intentarlo sin desmayo en el pozo de una antigua mina cercana a los acantilados de la localidad riosellana de Berbes, donde estaban los vehículos que había tirado desde una altura de 40 metros al barranco.
La búsqueda se reanudó el año pasado a petición de los integrantes de la Unidad Central de Delincuencia Especializada y Violenta (Udev) de Gijón/Xixón que no han cejado en su empeño en llegar a despejar la incógnita sobre qué ocurrió con ambas mujeres.
El silencio del sospechoso
La imposibilidad de hacer que el marido de Mari Trini aporte aunque sea el más mínimo detalle sobre ellas es el principal obstáculo para que avance una investigación en la que la Policía Nacional se ha volcado.
A pesar del tiempo transcurrido, su causa jamás quedó olvidada en un cajón de la Comisaría. Todo lo contrario. Este misterioso caso de desaparición les ha provocado a los investigadores policiales más de un quebradero de cabeza.
El último intento por localizar a Mari Trini y a su hija fue la búsqueda en el pozo de Berbes y al no dar resultado positivo de momento el caso volverá al cajón.
Sin independencia económica
Mari Trini, originaria de Barzana, en el concejo asturiano de Villaviciosa, fue vista por última vez junto a su bebé en Matadeón de los Oteros, un pueblo situado a unos 40 kilómetros de León, adonde se habían trasladado con 'El Portugués' y donde los vecinos conocían a su esposa con el nombre de Teresa.
Una vecina había alertado de que se había encontrado un papel, lanzado desde una ventana, en el que una mujer alertaba de que estaba retenida en esa casa en contra de su voluntad. Hace 39 años, denunciar a su marido por maltrato no debió ser una cuestión fácil para esta asturiana que no tenía independencia económica y seguía residiendo bajo el mismo techo que su presunto maltratador.
Del cuartelillo a casa
Un hecho incuestionable es que el marido, tras ser detenido, fue trasladado al cuartelillo y de ahí, de nuevo, a su casa familiar ubicada en ese momento en la localidad leonesa de Matadeón de los Oteros. A partir de la denuncia, no se les volvió a ver en el pueblo.
El día en que Mari Trini acudió a declarar en la Audiencia Provincial de León, con su bebé en brazos, por la denuncia contra 'El Portugués' por sendos delitos de retención ilegal y maltrato, fue la última imagen de ambas mujeres vivas.
En una residencia de mayores
Antonio Da Silva vive actualmente tranquilo y sin muchos sobresaltos policiales, ni judiciales en una residencia de mayores en León. Su obstinación por guardar silencio ya no es una novedad para los investigadores.
El caso se archivó ya en dos ocasiones anteriores y se había reabierto el año pasado con la esperanza de encontrar alguna pista en el pozo de la antigua mina de Berbes, en la costa asturiana. En esta ocasión, el matiz del sobreseimiento provisional podría llevar a albergar esperanzas de que en un futuro, más o menos cercano, pudiera resolverse la eterna duda que planea sobre los investigadores: ¿Dónde están Mari Trini y Beatriz?.
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