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"He emborronado muchos dibujos con mis propias lágrimas de indignación"

 

Empezaron a aparecer cada día, publicadas en las redes sociales. Un viñeta cumpliendo rigurosamente con su cita, como inspirada por una misión ineludible. El trazo clásico de la plumilla, la luz exquisita de la acuarela y la contundencia de un mensaje: desahuciados, mendigos, ancianos, niños... Y animales. El drama de los animales. Perros abandonados, gatos perseguidos, cerdos arrastrados, patos embuchados, galgos ahorcados, toros torturados. Las carreteras de la soledad, las aceras del frío, los camiones del exterminio, los banquetes de la crueldad. Y también la ternura, el calor, la solidaridad, el amor.

 

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Encuentro-debate sobre los derechos de los animales con los lectores

¡Nuestro blog cumple un año!

Quisimos abrir, a través de la información, del periodismo, desde un medio generalista, una ventana a la defensa de los derechos animales, y el balance de nuestro primer año no podría ser más positivo y enriquecedor.

Por nuestros posts han pasado prestigiosas firmas y profesionales de todos los ámbitos, así como grandes fotógrafos e ilustradores; los temas ineludibles y las denuncias necesarias; las mejores -aunque también las peores- noticias relacionadas con los animales no humanos.

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Las otras víctimas de la moda

Imagen realizada por la artista multimedia Verónica Perales Blanco para la portada de 'Ecología y género en diálogo interdisciplinar'

Querría considerar aquí a la moda en ese contexto particularmente "no pensado" de la moda, las mujeres y los animales, centrándome esencialmente en el caso de la Francia de hoy en día. No nos puede sorprender que los animales no sean tenidos en cuenta en la óptica de la corriente dominante de la moda, mercantilizada y masificada. Sin embargo, en el siglo XXI, numerosos movimientos alternativos tratan de pensar la moda como plataforma ética, como metamorfosis social que desafía a la producción de masas. Cuando estos movimientos están vinculados a la ecología o al desarrollo sostenible, a perspectivas feministas o a filosofías que preconizan un retorno a una mejor calidad de vida, como el movimiento lento (slow), por no citar más que uno, cualesquiera sean las orientaciones de sus miradas, resulta aún más sorprendente que la reflexión sobre los animales -que contribuyen de manera tan fundamental en la vestimenta, los accesorios y el maquillaje, y que son tan frecuentemente víctimas de esta aportación- esté prácticamente ausente. Mi objetivo será, pues, reflexionar sobre esta ausencia. Al haber elegido explorar la paradoja de la negación de los animales, principalmente entre las mujeres, mi objetivo, ciertamente, no es esencializar la diferencia de los sexos en lo que concierne a sus actitudes con respecto a los animales. Hombres y/o mujeres pueden apoyarlos, explotarlos o ser indiferentes a su suerte. Además, la moda, si bien sigue siendo altamente "generizada" y puede constituir casi una obsesión para algunas mujeres, interesa cada vez más a los hombres. Traduce un deseo de "estética de un nuevo comienzo" (Baudrillard, 1976) y de aceptación social para ambos sexos que es inherente a las sociedades occidentales actuales. No obstante, histórica y culturalmente, las mujeres mantienen a la vez relaciones estrechas con la moda -sus maneras de vestir, de peinarse y el hecho de maquillarse responden, en efecto, a ciertas tendencias, presiones o códigos sociales que forman parte de sus hábitos- y con los animales, que se han incorporado siempre a su vida cotidiana de manera quizás más sistemática que en la de los hombres. Esta paradoja, que les lleva en la mayor parte de los casos a ignorar la explotación animal sobre la que se funda la moda, a no reflexionar sobre esta última, es, pues, reveladora de una ambigüedad silenciada y que es necesario examinar.

Numerosos estudios universitarios han documentado que las mujeres mantienen una relación privilegiada de empatía con los animales. Han influido también la etología con formas de pensar y observar a los animales que han favorecido sistemáticamente la escucha de otros lenguajes y dado la palabra a los animales. El primer movimiento anti-vivisección fue asimismo organizado mayoritariamente por mujeres victorianas hacia 1875. Como nos recuerda Emily Gaarder, las mujeres comprometidas en el apoyo a los animales "vieron relaciones simbólicas entre la condición de las mujeres y la de los animales en la sociedad, e identificaron también experiencias personales que consideraban similares a las de los animales, en particular las de la violencia, impotencia, mutismo y ser tratadas como objetos". Citaré algunas cifras de distintos ámbitos que confirman estas relaciones privilegiadas en la Francia actual. Un sondeo efectuado en diciembre de 2012 para la revista Elle muestra que el 86,8% de las francesas está contra el uso de las pieles. Según un sondeo Sofres efectuado en 1997, mientras que el 60% de los franceses (sin distinción de sexo) está contra la caza y el 36% a favor de la misma, entre las francesas el porcentaje del rechazo se eleva al 68%, 18% está a favor y el 14 % no sabe, no contesta. Observemos que Francia es el país que ocupa el primer puesto europeo de la caza y que el 98% de los cazadores son varones. En lo que respecta a la experimentación animal, entre los europeos en 2010, 49% de los hombres se pronunciaba a favor, en contraste con el 39% de las mujeres. Si bien a las francesas no les agrada más que a los hombres ocuparse de las tareas domésticas, a las que consagran, por cierto, una hora y cuarenta minutos más que ellos de media por día, los momentos que más aprecian de esas tareas, después de ocuparse del jardín, son los consagrados a los cuidados a los animales (igual que el tiempo que pasan con los niños). Además, a nivel mundial, las veterinarias son más numerosas que los hombres y en algunos países como Estados Unidos y Francia esta tendencia se ha incrementado en veinte años, con un 75% de mujeres en los colegios veterinarios en la actualidad. Podría continuar exponiendo este palmarés de afinidades de las mujeres con los animales pero estos pocos ejemplos bastan para ilustrar la tendencia general.

El mercado textil y cosmético es inseparable de un uso abusivo de los animales. Del conejo de angora al gusano de seda, del mutón a la cabra, de los avestruces a los jabalíes, de los zorros a las gamuzas, de la foca a la llama, la mayor parte de los mamíferos no humanos y ciertos no mamíferos son cazados o criados y matados para obtener su piel u otra sustancia. La moda, tanto de la ropa como de la cosmética, es uno de los sectores de la industria más florecientes, y uno de los que más explotan a los animales. ¿Por qué se da la prioridad al objeto en vez de dársela al ser vivo? ¿Por qué se aceptan objetos obtenidos a través de un proceso cruel a menudo condenado por las consumidoras? (…) Esta indiferencia y esta falta de toma de conciencia con respecto al mundo natural es más visible y sorprendente en el caso de los animales. Evidentemente, por poner un ejemplo, todo el mundo ha visto una vaca, pero la asociación de esa vaca con el cuero del que provienen los zapatos y los bolsos es, aunque real, distante, percibida como vagamente inevitable y, por lo tanto, no cuestionada. En lo que concierne a las pieles, cuyo uso es condenado por la mayor parte de las francesas, su integración en la ropa es a menudo insidiosa. Así, en el caso de ciertos animales como los zorros, tanto salvajes como de criadero, el 90% de la piel utilizada está, de hecho, actualmente consagrada a accesorios agregados a los artículos de moda de manera poco visible. El consumo de pieles aumenta ciertamente gracias a los nuevos mercados asiáticos pero también en Europa, más subrepticiamente, sin que el público consumidor tenga plena conciencia de una utilización abusiva de los animales. Deseosos de no abrir controversias éticas indeseables y potencialmente perjudiciales para sus cifras de negocios, los fabricantes han encontrado una manera discreta de promover las pieles. Aunque el movimiento ecológico presta cierta atención a la moda, proponiendo una corriente ética de algodón ecológico, materiales reciclados y otras innovaciones, nadie parece cuestionarse este desinterés y sólo algunos movimientos que tratan de promover el bienestar animal plantean algunas cuestiones con el objetivo de restablecer una toma de conciencia de las relaciones entre el producto y el ser del que proviene. Las asociaciones de protección animal proponen páginas con numerosos datos pero buscarlas implica al comienzo cierto deseo de compromiso, en una época saturada de información.

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Horror animal por el desbordamiento del Ebro

Caballo aislado por el agua, al que un grupo de voluntarios mantiene con vida. Foto: Patri Zalvo

Casi todos los años, como en todo río mediterráneo, hay crecida en el Ebro. Nada nuevo hasta aquí. Año tras año las autoridades van informando del día y las horas punta en las que sucederá el desbordamiento. El río habla, lleva siglos buscando regresar a su origen, llevándose por delante tierras, campos y casas. La eterna discusión entre ecologistas y administración tampoco es nada nuevo. Pero lo que ha sucedido, lo que está sucediendo ahora mismo en Zaragoza, sí lo es.

Esta crecida ha sido extraordinaria. La rabia, la fuerza y el torrente de agua han desbordado, tragándose todo lo que encontraba a su alcance, sin que la administración, con su gobierno del PP a la cabeza, tuviera en cuenta las consecuencias que esto podría acarrear. Las declaraciones de la presidenta de Aragón diciendo que el río había tenido un comportamiento "extraño" pueden dar una idea de la falta de análisis, de lógica y también de cultura del agua de la presidenta y su equipo. Pura incompetencia.

A pesar de los problemas y de la mala gestión, se ha ido realizando cada día el seguimiento de los pueblos inundados o con posibilidad de serlo. Pero, mientras se atendía a las personas y se cuantificaban las pérdidas económicas, miles de animales desaparecían bajo el agua. Animales de granja flotando en el río, ovejas, vacas, cerdos, gallinas, más de diez mil animales ahogados. También perros, gatos y caballos que no fueron rescatados a tiempo por sus dueños o en los que simplemente nadie pensó. De todo ha habido: familias que se negaron a subir al zodiac sin su perro, que se negaron a abandonar sus casas sin sus animales, pero también propietarios de fincas que dejaron a sus perros atados sin preocuparse de más. Y ellos, los animales, como siempre invisibles para la administración, que sólo ve en su muerte "pérdidas económicas".

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La Ruina y Jaime Alekos publican ANIMALADAS

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España, tierra de Platero

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'Platero y Juan Ramón'. Ilustración de Carlos Guijarro realizada para El caballo de Nietzsche

Somos muchos los que no nos identificamos con el toro de Osborne, ondulándose en la bandera de España. El toro es un herbívoro de indudable belleza, pero su final trágico en el albero, vomitando sangre y con unos ojos ardientes de pena, es un símbolo de la España Negra, con su carga de crueldad, atraso e intolerancia. Saber que poetas como García Lorca, Alberti, Bergamín o Rafael Morales escribieron meritorios poemas sobre la tauromaquia, no mitiga mi rechazo hacia un espectáculo bárbaro e inhumano. El marqués de Sade es un brillante prosista, pero cuando exalta la tortura y el asesinato su literatura se despeña por el mismo abismo que sedujo a Ezra Pound, Louis-Ferdinand Céline y Pierre Drieu La Rochelle, tres conocidos apologistas del nazismo. El talento y la insensibilidad pueden convivir sin estorbarse, cuestionado la supuesta equivalencia entre verdad y belleza. García Lorca era un poeta extraordinario, con una personalidad cautivadora y un final particularmente dramático, pero su pasión por los toros es un discutible tributo a un casticismo rancio y umbrío.

La penumbra moral aparece donde menos lo esperamos. Podríamos decir lo mismo del patriotismo, un sentimiento que se presta a las peores manipulaciones. España es patrimonio de todos, pero los sectores más conservadores han secuestrado el sentimiento nacional, asociándolo a sus valores. El principio básico de un país democrático consiste en ampliar derechos, no en violarlos o restringirlos. Es una triste paradoja que las leyes españolas penalicen el maltrato de los animales domésticos y toleren las fiestas populares, afirmando que son una expresión de nuestra tradición. Evidentemente, es un argumento falaz, pues ¿qué clase de tradición puede justificar el martirio de seres vivos, con un sistema nervioso central, capaz de experimentar emociones complejas, como el pánico, la angustia o la depresión?

La tradición no es un sinónimo de atavismo, sino de excelencia. Sólo un insensato puede identificar la tradición española con la carnicería que acontece en una plaza de toros. Nuestra tradición nos proporciona ejemplos de ternura y humanidad que deberían constituir nuestra seña de identidad.

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El mundo del arte, impasible ante el drama animal

Detalle del 'Perro semihundido', una de las pinturas negras de Francisco de Goya

El interés que suscita en España una feria de arte como ARCO es algo difícil de encontrar en otra parte del mundo ante algún evento similar. ARCO nació en un momento en el que Madrid, y España, estaba ávida de proyectos y señas de identidad capaces de acercarla a la modernidad que durante tanta dictadura se le había arrebatado. Así, lo que Juana de Aizpuru ideó y puso en pie, junto a la recién nacida Ifema, no sólo fue una feria de galerías de arte contemporáneo, sino un gran evento en torno a ellas, y con ello suplir la carencia de bienales u otro tipo de grandes proyectos artísticos inexistentes en esta sociedad. El éxito mediático y popular fue de tal envergadura que la feria devino en pocos años en la gran cita y fiesta del arte de Madrid, haciendo que febrero se convirtiese para la ciudad en el mes de ARCO.

Año tras año son seleccionadas más de dos centenares de galerías de los cinco continentes, que durante unos días muestran en Ifema obras de sus artistas, esperando conseguir que acaben en manos de un coleccionista o de instituciones. Eso es lo importante, aunque aún hoy en día, cuando ya la actividad artística de Madrid es amplia, se siga manteniendo el carácter de evento cultural con el que arrancó en 1982. La feria supone un reflejo de buena parte de lo que los artistas contemporáneos representados por esas galerías, que no lo son todos ni tienen que ser los mejores, producen en ese año. Las tendencias, las modas, los nuevos lenguajes, la eclosión de estrellas o la desaparición de otras se evidencia en este tipo de citas ineludibles si uno quiere ser parte del mundo del arte. A pesar de que ARCO no está considerada, como alguna vez se ha querido vender, entre las ferias más importantes que se celebran en el mundo, sigue manteniendo su dinámica de profesionalidad y aparentando ser uno de los ejes del mercado del arte, aunque el mercado del arte contemporáneo en nuestro país sea minúsculo.

En un lugar como ARCO uno puede sacar muchas conclusiones a través de la vivencia de lo que es la comercialización directa de la obra de arte contemporánea y, sobre todo, puede llegar a apreciar de una forma evidente cómo en el mundo del arte -uno de los reductos últimos de libertad de expresión que persisten en este mundo neoliberal de mente consumista unívoca- las aportaciones de los artistas, al menos de los que se muestran y acceden a ser parte del sistema de mercado galerístico convencional, dudosamente van a llegar a proyectarse e incidir de una forma activa en la sociedad de la que surgen.

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Viriato y Almeida, los lobos que cambiaron el cuento

Lobo Marley dejó su mensaje en las sillas del cazador y del guarda del coto, que le prepara el cebadero para la caza ilegal del lobo en Sierra de la Culebra (Zamora)

Déjate de cuentos.

Al lobo se le mata por dinero. Mucha pasta manchada de sangre sagrada de lobo. La caza del lobo en España es un negocio sucio que enriquece a unos pocos y empobrece a todos.

El actual sistema de precintos permite que, disponiendo de uno, usted pueda abatir los que le de la gana. Nadie controla, todo vale. Corrupción y corruptos en la salvaje España.

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¿Qué hacen los galgueros con sus perros?

 

“En España 190.000 galgueros practican la caza de la liebre. Aproximadamente 50.000 galgos son sacrificados o abandonados cada año”. Con esa frase y esas cifras concluye el documental Febrero, el miedo de los galgos, que sacó a la luz la realidad de estos perros y que obligó a muchos a hacerse la gran pregunta: si la mayoría de esos galgueros lleva toda su vida cazando, tiene varios perros, en algunos casos decenas, que en la mayor parte de los casos no superan los tres o cuatro años... ¿Dónde están todos esos perros? ¿Dónde están los viejitos? ¿Dónde están los lesionados, los que no sirven para cazar? Dicen que son habladurías, difamaciones, pero los datos están ahí. O, mejor dicho, no están.

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Condenado uno de los mayores criaderos de beagles para experimentación

Uno de los perros beagle liberado de Green Hill. Foto: Lega Antivivisezione (LAV)

La Justicia italiana ha cerrado definitivamente las instalaciones de Green Hill, uno de los mayores criaderos de perros beagle de Europa, y ha condenado a sus principales responsables por maltrato y matanza ilegal de animales, más de 6.000 entre los años 2008 y 2012.

Green Hill ocupaba unas cinco hectáreas en la localidad de Montichiari, en la región de Brescia, al norte de Italia, y era propiedad de Marshall, una compañía estadounidense. Su razón de ser: la cría de perros beagle para suministrar a laboratorios de toda Europa.

El 28 de abril de 2012, una protesta de las plataformas Cerremos Green Hill y Ocupemos Green Hill acabó con la liberación de treinta perros por parte de los activistas, doce de los cuales fueron detenidos en los días posteriores. Sin embargo, el 18 de julio las instalaciones eran precintadas por la policía para proceder a investigar las denuncias interpuestas.

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