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Sobre este blog

El caballo de Nietzsche es el espacio en eldiario.es para los derechos animales, permanentemente vulnerados por razón de su especie. Somos la voz de quienes no la tienen y nos comprometemos con su defensa. Porque los animales no humanos no son objetos sino individuos que sienten, como el caballo al que Nietzsche se abrazó llorando.

Editamos Ruth Toledano, Concha López y Lucía Arana (RRSS).

Caza enlatada: criados para ser tiroteados

Cachorros criados en granjas de caza enlatada. Foto: www.udare.es

Concha López

Las víctimas son sobre todo leones, pero no solo, también otros animales salvajes son criados con la única finalidad de ser cazados por quienes solo quieren llegar y disparar con plena (o casi) garantía de éxito. La ‘caza enlatada’ es un negocio pujante en Sudáfrica, donde los expertos calculan que hay ya unas 200 granjas en las que nacen y “se sueltan” cientos de leones al año. Pero no se sueltan en su hábitat para que vivan libres, de ahí las comillas. Al poco tiempo de nacer son separados de sus madres y criados a biberón. El objetivo es doble: por un lado, las hembras serán fértiles de nuevo poco tiempo después; y por otro, los cachorros se acostumbran a los humanos y no huirán de los cazadores a los que están destinados al llegar a la edad adulta. Para garantizar esa confianza y hacerlos rentables desde el primer momento, muchas veces son utilizados como reclamo de turistas a los que se cobra por hacerse fotos con ellos o por sacarlos a pasear, a veces incluso con la falsa proclama de que los animales serán devueltos a la libertad.

Pero esa libertad nunca llega. Después de una vida deplorable que vulnera todas las leyes de su naturaleza, una vez alcanzados el tamaño y el peso necesarios para ser atractivos como trofeo, los leones son soltados en recintos cerrados y el cazador solo tiene que aproximarse y disparar. Tan altas son las probabilidades de obtener “el trofeo” que el lema de estos negocios es “no kill, no pay”, es decir, si no matas no pagas.

Los activistas que han documentado esta realidad han constatado incluso la utilización para la ‘caza enlatada’ de animales procedentes de zoos y circos, igualmente acostumbrados a la cercanía de humanos. Los leones salen de las jaulas apenas unos días antes de la batida, a veces solo unas horas antes, y merodean por la zona en la que los han acostumbrado a comer. Confiados, esperan sin saberlo a sus asesinos.

Cualquiera puede ir a Sudáfrica y disparar a un león, ya que en ocasiones no hace falta ni la licencia de armas. Eso hace que en ocasiones los leones mueran tras terribles agonías por un disparo fallido.

Faada incluye la ‘caza enlatada’ en su denuncia de prácticas turísticas que comportan maltrato y muerte de animales. Según los datos recopilados por esta organización, entre 2001 y 2006 Sudáfrica exportó legalmente 1.830 “trofeos” de león y esa cifra creció hasta los 4.062 entre 2006 y 2011. Los leones en libertad en ese país rondan los 2.000, con un alarmante descenso del 80% en los últimos años, pero los que crecen en las granjas son unos 5.000.

Desde Four Paws International elevan esa cifra a los 6.000 y alertan, además, de que la mayoría de cazadores proceden de Estados Unidos y de la Unión Europea. Según Udare, que organiza viajes por África y fomenta el turismo responsable en colaboración con Faada, España está a la cabeza en la práctica de caza enlatada dentro de la UE.

A mayor cartera, apunta Four Paws Internacional, mejor trofeo: los precios varían según la granja con la que se contrate, pero un macho con majestuosa melena cuesta unos 25.000 euros y puede llegar a los 45.000 en función del color del pelaje, más cotizado cuanto más oscuro. Pero se puede disparar a un animal joven o a una hembra por 5.000 euros o incluso menos. Algunas granjas permiten disparar a cachorros, y se puede negociar para utilizar flechas en vez de rifle, lo cual aumenta la probabilidad de que sean necesarios más disparos para matar al animal y librarle de la agonía.

Los cazadores tienen incluso la posibilidad de contratar paquetes con empresas especializadas en esta modalidad de caza, que incluyen el alojamiento y la manutención, y el coste de la preparación y el transporte del “trofeo”.

En 2016, el Congreso Mundial de la Naturaleza aprobó una resolución en la que pide a Sudáfrica la prohibición de esta práctica antes de 2020, ofreciendo a ese país la orientación y el apoyo necesarios para poder hacer realidad ese requerimiento. La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza rechazaba así las alegaciones del gobierno sudafricano, que había apelado a los ingresos que proporciona esa industria y al hecho de que ese tipo de caza no merma la población de leones salvajes en su territorio. Four Paws Internacional desmiente también en su documentación esa afirmación y argumenta los motivos por los que esta modalidad de caza está mermando también las poblaciones de animales salvajes.

A esa demanda internacional se han sumado campañas de recogidas de firmas en todo el mundo para pedir al gobierno de Sudáfrica que ponga freno al cada vez más poderoso lobby de la ‘caza enlatada’ en su país. Algunas de esas peticiones van expresamente encaminadas a concienciar a los turistas para que rechacen visitar ese destino mientras no se tomen medidas para acabar con esa práctica, y alertan de la presencia creciente de cazadores que venden sus presas para satisfacer la demanda asiática de huesos de león para elaborar pócimas que se venden bajo falsas promesas de combatir la disfunción eréctil y facilitar la activación sexual. La demanda crece en Asia, el negocio es pujante, y los expertos alertan de que si no se frena a tiempo incluso los leones salvajes, de los que apenas quedan 20.000 en todo el continente africano, pueden ser víctimas de una industria que ya ha contribuido notablemente a dejar a los tigres en peligro de extinción.

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El caballo de Nietzsche es el espacio en eldiario.es para los derechos animales, permanentemente vulnerados por razón de su especie. Somos la voz de quienes no la tienen y nos comprometemos con su defensa. Porque los animales no humanos no son objetos sino individuos que sienten, como el caballo al que Nietzsche se abrazó llorando.

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