¿Ir a comer sola a un restaurante? ¡Qué vergüenza, eso nunca!

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Son muchas las personas que, presas de su timidez, de la vergüenza y, sobre todo, del qué dirán, no se atreven a dar el paso, auténtico, libre y maravilloso, de ir a comer, a cenar o a tomar un simple café de forma individual, es decir, solas.

Pero ¿qué ha hecho que las personas lleguen a este punto? Pues, por ejemplo, desde hace ya muchos años, y sobre todo en personas jóvenes, las redes sociales han influido mucho en nuestro día a día. Ver diariamente cómo miles de personas van en compañía a restaurantes, se toman fotos juntos, bailan juntos, viajan juntos, o toman café juntos, entre otras cosas, nos ha hecho sentir que lo adecuado es estar siempre rodeado. Esto quiere decir que nos ha llevado a tener una visión equivocada de la vida. Equivocada sí, porque hemos nacido solos, y la mayor parte de nuestras vidas estamos, precisamente así, solos.

Ahora bien, ¿qué es lo que incomoda en el hecho de ir a comer sola a un restaurante? Pues bien, hacer actividades a solas en público no es lo habitual en la sociedad actual, digamos. Por lo que esto puede llegar a generar un rechazo externo e incluso interno y nos lleva a terminar por quedarnos en casa y no hacer lo que queríamos. Pero, la realidad es que esto debería cambiar.

Ir a tomar un café calentito en la fría mañana de invierno, ir a entrenar al gimnasio, a correr al puerto, ir a ver esa película que tanto nos gusta al cine y que a nadie más de nuestro entorno le interesa, terminar de trabajar y decidir cenar en un restaurante a solas, porque lo mereces, o darse un baño en la playa porque lo necesitas; hacer todo lo que nos apetece, libres y sin depender de la compañía de nadie, es sencillamente único, y debería empezar a ser normal. Sí, normal, que no mirasen raro a aquel que decide comer solo en un lugar lleno de mesas en grupos. En definitiva, poder vivir, en libertad.

Muchos quieren vivir pensando que les da igual lo que piensen los demás, pero luego en la práctica no lo ven tan sencillo. Empiezan a darle importancia al sentirse observados, por aquellas hienas sin vida, que solo buscan criticar y recoger envidia de lo que ellos no se atreven a hacer y en muchos casos, esto puede llegar a incomodar.

Incluso puede llegar a tal punto, en que no se sabe si lo que estamos haciendo es correcto o es algo extraño, y la realidad es que nadie nos lo va a confirmar. No buscamos llamar la atención, no queremos sentirnos raros, tan solo no queremos dejar de hacer las cosas que nos gustan por el simple hecho de que no tengamos a nadie en ese momento que nos acompañe.

Es una tristeza que la actual sociedad, en muchos casos, haya construido una realidad social absurda, una realidad en la que, si un chaval prefiere no salir de fiesta e irse a caminar solo escuchando música, porque es lo que le apetece, ya se le tacha de bicho raro, cuando lo único que está haciendo es ser valiente y no seguir la corriente, tener personalidad propia, aún estando a solas.

También influye mucho aquí, el concepto social equivocado que le damos a cada espacio. Por ejemplo, el cine está generalmente asociado a ir en pareja, por lo que no se te va a ocurrir ir solo o sola al cine, y si lo hicieras podrías sentirte extraño o que haces algo fuera de lugar. Sin embargo, en más de una ocasión a la que has ido al cine, estoy seguro de que había personas sentadas disfrutando de la película a solas, y ni lo recuerdas, porque realmente no llamó tu atención. No eres rara por ir al cine solo, eres auténtica y sabes lo que quieres, independientemente de lo que piensen desde el exterior.

Y ahora, la pregunta con la que empezó este artículo, ¿irías a comer a solas a un restaurante? Si tu respuesta es sí, te felicito, pues tienes una autoestima óptima y además eres alguien que tiene una personalidad marcada, auténtica y es el camino que debes seguir. Pero, si tu respuesta es “no, me incomodaría”, te aconsejo que lo pruebes, aunque te incomode, pruébalo, algún día. Es importante atreverse a pasar esa barrera, a dedicarse tiempo a uno mismo y a conocerse mejor. Es muy importante tener tiempo a solas de calidad, para superarse, encontrar nuevos caminos y lo mejor, perder esa vergüenza con la práctica, esa visión equivocada que muchos tienen sobre la vida.

La realidad es que poco a poco, el llevar a la práctica actividades individuales, es más frecuente en grandes ciudades como Madrid o Barcelona. Cada vez son más los que prefieren ponerse a ellos mismos y a su felicidad como prioridad, sin depender de estar acompañados o no.

Y sí, es cierto, somos seres sociales, si estamos rodeados de amigos, de familiares, de tu pareja o de compañeros de trabajo, podemos disfrutar mucho del momento, compartir risas y alegrías, pero ¿por qué íbamos a dejar de hacerlo estando a solas?

En definitiva, todo esto forma parte de un elemento clave para cuidarte y entenderte internamente, sin el ruido exterior del siglo XXI. Es normal que la idea te produzca incomodidad, vergüenza o miedo, pero créeme que llevar a la práctica esta idea no te hace alguien solitario ni mucho menos antisocial, pues cuando por fin consigues estar en equilibrio contigo mismo, puedes llevar a cabo relaciones sociales de gran calidad.

Así que, después de leerme, te animo a que pruebes a seguir lo que realmente te pide tu corazón. Disfruta de la compañía de los tuyos, pero disfruta también de tu maravillosa soledad, “pues tú nunca te dejarás sola en los malos momentos”.

Christian Pérez

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Publicado el
11 de noviembre de 2021 - 10:34 h

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