“Cada vez que me pongo un trabajo, hay que trabajar y hay que hacerlo”: Nieves Gloria Concepción González (Nieves Foto), Mujer Destacada del Municipio de Santa Cruz de La Palma 2026

Santa Cruz de La Palma
18 de marzo de 2026 19:35 h

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Nieves Gloria Concepción González, 2026. Foto: Arnau Sabata Parareda

Si pocos son los nombres de mujer conocidos que asoman en el panorama artístico palmero desde el siglo XVI hasta mediados del XX, dentro del campo más específico de la fotografía abruma aún más un silencio asolador. En el primer caso, al limitado interés que la historiografía en general ha mostrado por el protagonismo femenino en las artes (con algunas notables excepciones en los últimos años), se suma la oscuridad con la que a menudo se presentan las fuentes, que dan poco margen para detectar la labor de escritoras (como la poeta Leocricia Pestana Fierro, activa entre mediados del siglo XIX hasta su fallecimiento en 1926), músicas (por ejemplo, las hermanas Lucía y Mariana Rojas Montañez, organista y arpista, respectivamente, del convento de Santa Catalina de Sena desde 1693) y artistas plásticas (como la orfebre María Leonardo de Santa Cruz, cuyos primeros trabajos se documentan en la capital palmera desde 1634).

Nieves Gloria Concepción González, 2026. Foto: Arnau Sabata Parareda

En el terreno fotográfico, que en Santa Cruz de La Palma se estabiliza con la apertura del gabinete de Santos María Pego (Ferrol, 1832-Córdoba, 1905) y Aurelio Carmona López (Santa Cruz de La Palma, 1826-1901) en marzo de 1865, el ostracismo sociocultural que obligó a la mujer a mantenerse al margen de la esfera pública obstaculiza bastante la identificación de las que se involucraron como profesionales en este, por entonces, arte nuevo. Pese a todo, en el catálogo El siglo de la imagen: 1898-1998 (Santa Cruz de La Palma, 1998), Loló Fernández Felipe sacó por primera vez a la luz a Rosario Brito Rodríguez (Santa Cruz de La Palma, 1883-1938) como fotógrafa, y estudios posteriores han demostrado que, aunque en el padrón municipal de habitantes de Santa Cruz de La Palma figure con el habitual «sus labores» en la casilla de «profesión», gracias al registro de arbitrios puede documentarse su trabajo al frente del estudio Fotógrafos y Dibujantes a partir de 1907-1908. La empresa había sido fundada por su hermano Miguel Brito Rodríguez (Santa Cruz de La Palma, 1876-Santa Cruz de Tenerife, 1971) en 1898, en la residencia familiar de la calle de la Cuna (hoy, Almirante Francisco Díaz Pimienta), número 6. De hecho, el inmueble ha sido considerado por la crítica como una joya de la arquitectura fotográfica en Canarias, por su distribución interior, con zona de atención al público a pie de calle, morada doméstica en la primera planta y cabaña (que contó con área de exposición-estudio fotográfico y con cuarto-laboratorio de revelado) en la azotea.

Retrato femenino (ref. 5050), 1900-1910. Foto: Fotógrafos y Dibujantes

En este contexto y con los datos que manejamos, Nieves Gloria Concepción González (Villa y Puerto de Tazacorte, 20 de agosto de 1956) se presenta como la segunda mujer que en sentido estricto ha dedicado en La Palma su profesión a la fotografía. Su ingreso en el gremio en 1975 fue dirigido por José Francisco Pérez, secretario del Ayuntamiento de Breña Alta y cuñado del promotor de Foto Estudio Moreno, el canarión Inmaculado Edelmiro Moreno Falcón. En esta empresa se formó con el empleado Francisco Mujica, luego vinculado a Foto 3 (cuando la empresa abrió en la calle Apurón). Con una instrucción básica, habrá de ser su entusiasmo por la labor del fotógrafo el principal motor en su carrera hacia la profesionalización. Como ella misma ha confesado: «Yo no había hecho ni una foto en mi vida. Pero me gustaba ver a la gente cuando hacía las fotos». A esa pasión añadió enseguida otro ingrediente fundamental: el de la experiencia, construida con el método empírico (ensayo y error), con horas y más horas de dedicación y con infinidad de carretes gastados en tanteos y verificaciones.

Foto 4: Nieves Gloria Concepción González, s. f. Foto: Anónimo

El origen de Foto Estudio Moreno se remonta a 1972. El 25 de enero de ese año, Inmaculado Edelmiro Moreno Falcón (Santa María de Guía, 8 de diciembre de 1938-Santa Cruz de La Palma, 29 de septiembre de 2017), en ese entonces vecino de San Andrés y Sauces, fotógrafo, solicita la correspondiente licencia municipal para instalar un estudio fotográfico en un local de la primera planta del número 17 del orden de la entonces avenida Blas Pérez González de Santa Cruz de La Palma, lo que fue autorizado por decreto de la Alcaldía de 8 de abril del mismo año, previo informe sanitario favorable [Archivo Municipal de Santa Cruz de La Palma, sign. 1293-1-78]. Tras una etapa de estancia en Venezuela, Moreno regresa a La Palma y, aún en el mismo local, el 4 de julio de 1983, requiere la intensificación de la actividad a «revelado de placas o películas, reproducciones, ampliaciones y otras operaciones semejantes», comúnmente denominada laboratorio fotográfico, comprendida en el epígrafe 953-2 de la licencia fiscal sobre actividades comerciales e industriales; vistos los informes sanitario y técnico-municipal propicios, la iniciativa fue aprobada por decreto de la Alcaldía de 11 de julio de 1983 [Archivo Municipal de Santa Cruz de La Palma, sign. 1302-1-11]. Cuatro años más tarde, el 2 de enero de 1987, Moreno hubo de solicitar el traslado definitivo de la empresa al número 11 del orden de la misma avenida Marítima, a un local a pie de calle de 76,26 metros cuadrados, cuya apertura fue aprobada el 14 de enero [Archivo Municipal de Santa Cruz de La Palma, sign. 1307-1-33].

Solicitud de apertura de Edelmiro Moreno, 1972. Foto: Archivo Municipal de SCLP (1293-1-78)

Durante casi veinte años transcurridos entre 1991 y 2010, Nieves Gloria Concepción González abandona su exclusividad profesional para centrarse en el cuidado de sus hijas, si bien de manera esporádica atenderá encargos de reportajes de acontecimientos familiares de amistades (fundamentalmente, bautizos, comuniones y bodas). No obstante, el tercer y gran capítulo de su carrera se inicia en 2010, año en el que solicita «la transmisión a su favor de la licencia de apertura del local sito en la calle Anselmo Pérez de Brito, 67, destinado a servicio fotográfico», con el nombre Nieves Foto. Se trata de una novedosísima etapa, no sólo porque con ella reanuda su profesión activa y establemente, sino también porque pronto introduce innovaciones técnicas, como el uso de la fotografía digital y la impresión de estos formatos que anunciaban el fin de la fotografía analógica y, presumiblemente, el remate de la era del profesional retratista. Sin embargo, Nieves Foto logró compaginar estos adelantos con la fotografía clásica de revelado y vino a demostrar la continuidad de sus trabajos habituales: retratos de estudio para formalizar el carnet de identidad o con motivo de aniversarios, nacimientos, etc., y reportajes o trabajos de la calle, como ella misma los denomina.

En última instancia, el 4 de septiembre de 2018, Nieves Gloria Concepción González presenta una declaración responsable para la implantación o modificación de actividades de comercio minorista, de nuevo con el rótulo comercial Nieves Foto, en la misma calle Anselmo Pérez de Brito, ahora en el número 78, justo en el sector conocido como Las Cuatro Esquinas. Acabada la tramitación de la solicitud de «inicio de actividad», esta le fue notificada el 15 de febrero de 2019, en cuya fecha obtiene la «licencia de inicio de actividad» [Archivo Municipal de Santa Cruz de La Palma, Archivo Intermedio de Contratación y Actividades Sectoriales, sin sign.]. Desde entonces hasta hoy, la nueva sede, en un local con acceso directo desde la vía pública, es un entra y sale intermitente de clientes de lo más variopinto: desde el demandante de la habitual foto de carnet hasta quien, armado de móvil de nueva generación, traslada por Bluetooth o correo electrónico imágenes de sus últimas capturas digitales al ordenador de Nieves con destino a su impresión y acomodo en los mismos portarretratos que se expenden en el establecimiento. De este modo, además de conservar un prestigio ganado a base de trabajo y eficiencia, Nieves Gloria Concepción González ha enriquecido el tejido del pequeño comercio en el marco de la zona abierta del Conjunto Histórico de Santa Cruz de La Palma y ha dado nueva vida al local comercial de este inmueble, construido después de 1837 por José Rodríguez Penicel [Jaime Pérez García, Casas y familias de una ciudad histórica: la calle Real de Santa Cruz de La Palma (1995, pp. 465-466)].

Logotipo. © Nieves Gloria Concepción González

Acaso, buena parte del mantenimiento de este tipo de actividad empresarial, en principio condenado a desaparecer, sea el trato al cliente. Nieves Concepción se ha preocupado, desde sus inicios inexpertos hasta sus años como profesional solvente, de complacer al público: con un trabajo bien realizado según le gusta a ella, lo que implica un criterio forjado con el ejercicio durante cinco décadas, y con una cercanía de tono familiar que hacen de su tienda-taller no un comercio más, sino un lugar de vecindad. Su estratégica situación en pleno centro socio-económico santacrucero se complementa con dos escaparates y unas puertas abiertas de par en par por donde no sólo entra el consumidor, sino también el turista despistado que busca cómo llegar al Barco de la Virgen: «¡Jesús, mi niño! Sigue adelante, no tiene pérdida». Probablemente, esos lazos de afectividad innata, a menudo revestidos con notas de humor bagañete, también tengan mucho que ver con su éxito.

Plaza de la Vica, Tazacorte, principios del siglo XX. Foto: Anónimo

A instancias de la Concejalía de Bienestar Social e Igualdad de Oportunidades, el Pleno de la Corporación Municipal de Santa Cruz de La Palma aprobó conceder la distinción Mujer Destacada del Municipio a Nieves Gloria Concepción González, en sesión ordinaria celebrada el 6 de marzo de 2026.

La primera parte de la presente entrevista fue realizada el 18 de febrero de 2026 en Nieves Foto, calle Pérez de Brito, 78, de Santa Cruz de La Palma. Y la segunda, el 10 de marzo de 2026.

Víctor J. Hernández Correa. ¿Tu primer trabajo tuvo que ver con la fotografía?

Nieves Gloria Concepción González. No. Mi primer trabajo fue en el Ayuntamiento de Breña Alta y en el Colegio Manuel Galván de las Casas de San Pedro. En el colegio daba clases de mecanografía y en el ayuntamiento hacía lo que me mandaran. El señor que estaba allí como secretario era cuñado del Sr. Moreno Falcón, que estaba para Venezuela. El chico que tenían aquí abajo trabajando en el estudio fotográfico se le iba a ir. Y entonces, Pepe, el secretario, un día, me mandó a un municipal a casa: «Nieves, el lunes tienes que estar abajo, en Santa Cruz de La Palma, en el Estudio de Moreno». Sin preguntarme ni nada. Eso era así.

Y el lunes me presenté a trabajar donde me habían dicho los municipales, al lado de la Juguetería Bámbola, en la avenida Marítima. A trabajar no, pues yo no sabía a qué iba. Pues nada, llegué. Había una fila de gente allí haciendo el carnet. En ese tiempo la expedición del carnet de identidad se hacía en la sede del Gobierno Civil, al lado del Cabildo Insular de La Palma. Yo subí las escaleras. Un chico estaba allí. Me dijo: «¿Tú eres Nieves?», a lo que respondí: «Sí». «Pues fíjate ahí —me dijo—, fíjate dónde están las cosas porque yo no tengo tiempo ahora de enseñarte». «Y esto, ¿para qué es?». Y el chico: «¿Pues tú no sabes para qué viniste?». «Pues yo no». «Ah, bueno, pues después hablamos». «Ah, pues vale». Yo miré, miré. Bien. Yo no sabía a lo que había ido. Cuando la gente ya se fue, me dijo: «¿Pero tú no sabes que vienes a trabajar aquí?». «Yo no. A mí me vino un municipal a casa y me dijo que el lunes bajase aquí. ¡Pues aquí estoy! ¿Es para trabajar aquí? Pues vale, no hay problema. Esto me encanta a mí» (A mí me gustaba, a mí me gustaba. Yo no había hecho ni una foto en mi vida. Pero me gustaba ver a la gente cuando hacía las fotos). Eso fue como un lunes y durante esa semana él me fue enseñando: «Esto es el cuarto oscuro, esto es lo otro, esto es esto…». En ese tiempo el Sr. Moreno estaba aún en Venezuela.

Nieves Gloria Concepción González, s. f. Foto: Anónimo

Al siguiente lunes, yo llegué por la mañana temprano. ¡La escalera llena de gente! ¡Pero que Paco no venía! (Paco trabajaba en Foto 3). Y Paco no venía. Y Paco no venía. Encima de mi casa, en la Breña, había un señor que era de al lado de Miraflores, que era albañil y arreglaba las calles. Lo vi trabajando en la avenida y lo llamé: «Siéntate ahí. Yo te hago la foto. Luego vas a la Policía, se la enseñas y, si sirve, me llamas». Y así fue. Como Paco no venía…, pues tenía que hacerlas yo. Y me dieron recado de la Policía: «Nieves, sigue, que eso está bien». Y atendí a la gente. Venga, venga, venga. Al final, casi al mediodía, se me sienta Paco. Yo no lo vi, sino yo, muy entusiasmada, preparada para hacerle la foto, y cuando fui a disparar, me di cuenta de que era él. Y me dijo: «Bueno, ahí te quedas». Y se fue. Y me dejó ese día. ¡Y adiós, Lola! Después yo venía todos los días y empecé, empecé, empecé. ¡Y ya está!

Hacía de todo. Fotos de carnet con fondo neutro, fotos de estudio, encargos para la calle y trabajo de revelado en el cuarto oscuro. Claro, no es lo mismo que te lo digan que tú hacerlo. ¿Qué hice para aprender? Cogí un rollo y chun, chun, chun, dentro, y luego salía fuera a ver cómo habían quedado. Como seis veces lo hice. Y luego me puse a revelar.

Los rollos de color se mandaban a Gran Canaria, a Sunny Color, y a Tenerife, a Teide Color. Venía un chico o una chica, los recogía, se mandaba y él o ella venía a devolverlos. Y a los dos días ya tenía las fotos aquí. La chica de Sunny Color hacía un reparto, los recogía y los entregaba, tanto en Los Llanos como aquí. Años después se compraron aquí las máquinas de revelado.

Boda de Nieves Luz Moreno Herrera, s. f. Foto: Foto Moreno

Los trabajos para la calle. Mi primera boda. Yo no había hecho ninguna hasta ese momento. Nada de nada. Entonces se lo comenté al secretario: «Pepe, el sábado tengo una boda». «¡Estás loca!». ¡Me puso…! «¿Por qué? Ya verás…». Fui a la boda. La casa de la novia era en el barrio de San Telmo, por debajo de la Cárcel. Fui a su casa y le hice mis fotos. Le hice de todas las formas. Después, a la celebración, que era en Las Nieves. Yo llegué primero. Llegó el novio. Yo hice todo lo que tenía que hacer. Gasté rollos en cantidad. Como ocho rollos de treinta y seis. Luego los llevé a la Sindical, en el barranco del Carmen, a hacerles las fotos de pose. Eran los únicos jardines de los que me acordaba. Allí, tranquilitos, les hice las fotos ¡y ya está! El lunes mando mis rollos a Las Palmas. Y el miércoles me llegan las fotos. Y llegó la chica, Isa: «Esto viene lleno». «Ah —pensé—, pues entonces salió algo». Cuando cerré al mediodía, me senté: «¡Buah!, perfecto; ¡buah!, perfecto». Y, claro, para ahora formar el álbum, me acordé de los pasos que hice: primero llegó el novio (eso lo pongo yo a mi manera), luego su entrada en la iglesia, después la novia, la ceremonia religiosa… Me hago mi álbum (¡precioso!) y con las otras fotos que me sobraron formé un segundo álbum y lo dejé allí guardadito. Llamé a Pepe: «Pepe, no salió ninguna foto». «¡Pues te entiendes!». ¡Me armó una…! «¡Ven, ven, para que tú veas una boda bien hecha!» «¡Me cachis! ¡Me engañaste!». Cuando llegó la novia: «¡Ay, qué guapo!». Cuando terminamos: «Toma, este es de regalo». «¿Y eso?». Y le contesto: «Porque es mi primera boda». «¿Cómo? —se quedó descolocada— ¿Por qué no me lo dijiste?». «Porque si te digo que es la primera, no me llevas». Y después seguí.

VJHC. Creo que lo que te ha caracterizado es que tienes un morro que te lo pisas.

NGCG. Pues claro. No le decía que no a nada, sino: «¡Venga! Este es el trabajo y hay que hacer este trabajo».

VJHC. ¿Ese arranque lo aprendiste de tu familia?

NGCG. No. Bueno, no sé. Mi padre, si había que trabajar, hay que trabajar. Y mamá, si hay que trabajar, se trabaja. Pero esa decisión, no sé. Yo lo que sí sé es que cada vez que me pongo un trabajo, hay que trabajar y hay que hacerlo, ¿no?

Yo tenía trabajo de estudio y luego reportajes: bodas, bautizos, comuniones, juras de bandera en el Cuartel, todo lo que se anunciaba por ahí: presentaciones de libros, por ejemplo. Como estábamos céntricos y yo estaba siempre allí, siempre era llamar a Moreno, Moreno.

Nieves Gloria Concepción González, 1962. Foto: Foto Gaspar

VJHC. ¿Cómo fue la relación con el resto de compañeros del gremio?

NGCG. Muy buena, desde luego. Recuerdo a don Tomás Ayut González, a don Diego Robles Ortega, a don Pedro Perera (el del kiosco de Díaz Pimienta) y a don Miguel Bethencourt Arrocha en Santa Cruz de La Palma. Luego estaba Aistides [Manuel Montserrat Pérez Martín] y Manuel Armengol Fernández Hernández en Los Sauces.

VJHC. En el ámbito de género hombre/mujer, ¿crees que ha habido alguna otra mujer fotógrafa antes que tú?

NGCG. Aquí, en La Palma, cuando yo empecé, no. Luego, en Foto Estudio Moreno, hubo chicas que trabajaban dentro, en el estudio, pero no salían a las bodas ni nada. Fuera no salían. Yo fui la primera mujer. Mira, incluso las hijas del Sr. Moreno: Carmen, por ejemplo, en este tiempo estaba aún en Venezuela. Cuando yo entré, también estaba Rosi [María del Rosario Hernández Hernández (Santa Cruz de La Palma, 31 de julio de 1956)], la mujer de Emilio García el de los perros calientes, que trabajaba como secretaria y en labores de administración. Pero mujeres, que me acuerde, fotógrafas, no había. En la fotografía eran todo hombres.

Nieves Gloria Concepción González, s. f. Foto: Foto Moreno

VJHC. ¿Te has sentido ninguneada o te han hecho algún feo por ser mujer del estilo «Yo prefiero que esto me lo haga un hombre»?

NGCG. ¡Qué va! Todo lo contrario. Cuando vino el Sr. Moreno de Venezuela, yo tenía una boda en la parroquia de San José, en Breña Baja, y le dije que iba a cerrar para ir a la boda. Y me preguntó: «¿Y tú vas a cerrar para ir a la boda?». «Yo no me puedo partir en dos». «Pero ¿quién es el fotógrafo?». Y le contesté: «Bueno, en este caso, fotógrafa». «Ah, ¿es que es usted la que hace las fotos?». «Sí». Claro, yo no conocía a ese señor. Y me preguntó: «¿Puedo ir con usted?». «Sí, sí, ¿cómo no?». Cuando llegamos a la iglesia, estaba la gente; yo hice lo mío, lo de siempre. El cura nos decía que no nos moviéramos mucho. Y el Sr. Moreno me dijo: «Oiga, venga por aquí, para hacer este encuadre». Y yo: «Perdone. Esta es mi boda. Cuando yo termine mi trabajo, usted me da las normas». Porque, claro, él no sabía cómo yo trabajaba. Y él: «Ah, perdón, perdón». Yo hice mi boda. Él se movía mucho en la iglesia. Y al terminar, fui al curita y le dije: «¿Qué? ¿Con que a unos sí y a otros no?». Empezó a reírse: «Sabía que me lo venías a decir». El cura era de confianza.

El lunes, cuando llegué al trabajo, recogí mis cositas porque iba a empezar con el jefe. «Pues usted dirá». Y él: «No, no, no. Si a usted no le importa, usted siga haciendo las fotos y yo los vídeos». «Ah, perfecto». Y seguimos así: yo hacía mis fotos, él hacía también sus fotos… Pero las bodas las hacía siempre yo: yo las fotos y él los vídeos. E íbamos juntos. Había bodas en Santo Domingo de Garafía, en Tijarafe, en Las Tricias… Cuando no había vídeo, él no iba, y cuando había sólo fotos, iba yo. Siempre yo.

Y ahí pasamos unos años, hasta que encontré el local que estaba más cerca del Sputnik, también en la avenida Marítima. Dejamos lo de Bámbola, que había que subir un piso, y nos trasladamos, y ahí fue cuando Carmen Moreno Herrera empezó. Antes, conmigo, en el estudio, estuvo la otra hermana, Nieves Luz, que luego se marchó a Tenerife.

En el nuevo local, yo animaba a los demás empleados a que viniesen conmigo a ver cómo se hacían las bodas. Algunos decían que no porque no había dinero extra. No se pagaban las bodas y nadie quería ir. Yo trabajaba siempre, ahí no había problema ninguno. Yo trabajaba y me pagaban el sueldo a final de mes y punto.

Nieves Gloria Concepción González y Roberto Díaz González, s. f. Foto: Anónimo

Pero ya me hice novia de mi marido (Roberto Díaz González) y vine caminando de una boda, de Mazo. Y él me dijo: «Pero, ¿cómo va a ser eso? Tiene que ponerte un transporte». «Ay, calla, no digas nada». Porque yo no quería jaleos ni nada. «No, pues yo hablo con él: “Mire, yo soy el novio, si usted quiere que ella vaya a las bodas, póngale un transporte o algo”». Y a partir de ahí empezó a darme diez mil pesetas. Después las otras también querían ir. Y las compartíamos. Yo también quería estar con mi novio. Porque, claro, las bodas eran los sábados, y bodas y bodas y bodas… No tenía vida personal. Una vez tuvimos cuatro bodas el mismo día: el Sr. Moreno hacía los vídeos y yo las fotos. Fuimos a Tazacorte a la primera, la segunda en El Paso, la tercera en Las Nieves y la última fue en Los Sauces.

E irnos a Gáldar, a los Carnavales, también, a trabajar. Él era canarión y tenía un estudio en Gáldar en el que trabajaba un hermano. Hicimos el reportaje del festival que celebraban en un pabellón. Luego íbamos al estudio, las revelábamos y, al día siguiente, volvíamos para La Palma. ¡Era trabajo! ¡Pero era bonito!

VJHC. ¿En qué momento te independizaste?

NGCG. Yo me casé en 1990 y en el ’91 ya me salí fuera. Luego tuve a la niña y me reincorporé durante un mes a NovaFoto. Como la niña me lloraba y no sé qué…; total, que me dije: «Nada». Estando en casa me llamaban a bodas, de amigos. Eran encargos de calle. Yo ni facturaba. Ellos mismos pagaban la impresión de las fotos. Era en plan de amigos. También hacía fotos de acontecimientos y fiestas para mí: porque me gustaba y para tener mi recuerdo. Pero nada más.

Andrea Díaz González y Nieves Gloria Concepción González, 1991. Foto: Roberto Díaz González

Años más tarde, mi hija se iba a estudiar y dijimos: «Pues hay que hacer algo». Y mi marido me comentó: «Pues un estudio, que a ti siempre te ha gustado eso». Y las casualidades…; porque íbamos caminando por ahí enfrente y vimos que el local del número 67 se alquilaba. En los preparativos, cuando fui a Tenerife a buscar las máquinas, me decían que estaba loca porque iba a empezar lo digital. En 2010 me di de alta como autónoma y arranqué. En ese entonces yo continué con la analógica también. Para el revelado contacté con NovaFoto y llegamos a un acuerdo. Foto Estudio Moreno ya no lo llevaban los fundadores, sino que había tomado el relevo otro señor, que compró la empresa. Yo le mandaba los rollitos a Juan Arturo San Gil Ayut por la mañana, me los revelaba y luego las recogía. No había problema ninguno. Esto fue así hasta que mi marido me dijo: «Vámonos y nos compramos las máquinas y ya está». Y yo: «Ay, Dios mío, el dinero que tenía ahorrado se me va… ¿Y si no funciona?». Es que había cuatro negocios iguales aquí: NovaFoto, Foto Estudio Moreno, un chico que se llamaba Pedro Luengo Ramírez (que tenía la tienda y estudio al lado de la Acera Ancha) y Foto 3 (que fue el primero que se fue). Por cierto, que a Foto 3 también le llevaba trabajos: las bodas, por ejemplo. Toni (José Antonio Melián Sánchez [Los Llanos de Aridane, 1958]), que tenía el estudio en la calle San Francisco, número 15, siempre aquellaba bien.

El caso es que cuando fuimos a comprar las máquinas, fui con miedo. Yo, sí. Y el señor al que se las compré me decía: «¡Estás loca! ¡Que viene lo digital!». Pero mi marido dijo: «Aquí tenemos que distinguirnos de los demás. ¿Qué hacemos? Vamos a introducirnos también en la fotografía digital». Y, en efecto, algunas hice en las comuniones y las regalé casi todas. Aparte, no cobraba caro para que la gente viera el resultado. ¡Y adelante! Mi marido me enseñó porque él sabía mucho de esto. Bueno, él sabe de todo —como yo digo—. «Nieves, tienes que poner el correo electrónico». Y yo: «¡Ay, tantas cosas…! ¿Tú estás loco?». «No estoy loco, es que me hace falta». Y bien. Todas estas cosas yo se las agradezco a él. Si no fuera por él… Somos una pareja sentimental y profesional. Él controlaba porque trabajaba en el banco Finamersa (Entidad de Financiación, Sociedad Anónima) y en el San Martín de La Grama. Desde su jubilación él es quien lleva las cuentas. Por esa parte estoy resuelta. Gracias a él, porque si no, ¿yo?

Roberto Díaz González y Nieves Gloria Concepción González, s. f. Foto: Anónimo

Comenzamos por lo digital. «Empieza por aquí, que hay que ponerte esto y lo otro». «¡Ay, mi madre!». Yo con la cabeza loca. «¡Acostumbrada a lo antiguo para ahora ponerme esto! Al final van a tener razón los que me vendieron las máquinas. ¡Es que estoy loca!». Pero no, luego, poco a poco… ¡Sias! Cerraron todos y yo me quedé. No sé si NovaFoto sigue. También hay chiquitos y chiquitas jóvenes que trabajan las bodas y hacen cosas muy bien. Eso es bueno. A mí me ha gustado siempre la competencia. Porque si tú no puedes hacer un trabajo, por lo menos que lo haga el vecino, que lo haga el otro. ¡Y aquí estoy! ¡Mira!

VJHC. ¿Has proyectado alguna exposición de tu trabajo?

NGCG. Eso no lo he hecho yo. Una vez me lo propusieron, pero yo paso de eso. Yo hago mi trabajo y ya está. El trabajo mío es este: tratar a la gente y que se vaya contenta, y hacer los trabajos que sé hacer. Las exposiciones se las dejo a las personas que saben más en ese campo.

VJHC. En tu anecdotario, ¿recuerdas algún capítulo con los compañeros más viejos de la profesión: Robles, Ayut, etc.?

NGCG. Nos llevábamos muy bien. Yo me llevaba con todos ellos. Es más, cuando surgía algún trabajo que yo no podía afrontar, se lo mandaba a ellos. Me llevaba perfectamente. Yo me llevo con todos. No tengo problema con nadie y con compañeros tampoco.

Y con la clientela, el otro día mismo, vino un chico negro a hacerse una foto y no vi que era negro. Le hice la foto y cuando miro, le digo: «¡Ay, qué negro estás!» Y él me mira: «¡Ah, pues sí que estoy negro! ¿Serán los focos?». Y yo: «No; los focos no son porque están bien. Vamos a la pantalla del ordenador a ver si dándote más claridad…». Y cuando llegamos me dice: «Mira, es que yo soy negro». Y yo: «¡Anda ya, muchacho! ¿Por qué no me lo dijiste antes?». Unas risas… Pero, claro, yo me quedé… ¡Ay, me dio vergüenza! Claro, él pensaría… Pero luego él me dijo: «Pero no te preocupes, porque yo también miré y me vi negro». Yo, en ese momento, es que no sé qué es lo que me pasó. Eso fue una anécdota de risa. De hecho, cuando él pasa por delante de la tienda, siempre me saluda y me manda a los amigos: «Vete a Nieves, pero dile que eres negro». ¡Esa ha sido de las peores! ¡Qué vergüenza!

Pero, ¿ves? Voy a una boda y tampoco veo cómo lleva la novia el traje. No me fijo en esas cosas. Yo, a lo mío.

Nieves Gloria Concepción González, s. f. Foto: Foto Moreno

VJHC. ¿Cómo ves la evolución de la mujer y su espacio público desde que empezaste hasta ahora? Al fin y al cabo, tú renunciaste a tu trabajo por cuidar de tu familia. Por ejemplo, hoy en día, podría ser al revés y ser el hombre quien se quede en casa si la mujer gana más. ¿Has visto cambios?

NGCG. Hay cambios. Tremendos. Claro que sí. Mis hijas me corrigen cosas. Aunque creo que cada uno es como es. Yo soy así y así soy. Lo siento. Yo no le falto el respeto a nadie. A veces te digo… ¡pues yo qué sé…! payasadas, pero, bueno, son mías. Y punto.

Y en eso de la mujer, pues, sí, ha cambiado. Antes no era eso. Antes veías a una mujer trabajando y…, claro, era todo muy machista, ¡coño! Las mujeres no servíamos sino para estar en la casa. Pero no, poco a poco, ahora es distinto.

Mi marido, si tenía cuidar a las hijas, las cuidaba. Cuando yo me retiré de NovaFoto (estuve sólo un mes), mi marido trabajaba también. En un principio yo traté de combinarlo. Yo le pagaba a una amiga que cuidaba a la niña, pero lloraba mucho. Y le dije a Juan Arturo: «Mira, no. No me merece». Si me salía una boda, yo se la llevaba a Juan Arturo, él se las revelaba y se las pagaban. Y punto.

Hasta que me hice autónoma y trabajaba yo y hacía mis trabajos por mi cuenta. Y aquí seguimos. También he trabajado en Los Llanos.

VJHC. ¿Te sientes especialmente orgullosa por ser la primera mujer conocida fotógrafa?

NGCG. Yo no soy… A ver. Yo no voy por la calle con la cabeza alta presumiendo. Esas cosas me dan… Eso no lo miro. Por supuesto, me siento orgullosa de todo lo que he hecho, especialmente, de haberme introducido en lo digital, gracias a mi marido, porque si no es él, no me habría aventurado. Porque yo sola, ¿cómo iba a hacerlo? ¿Estamos locas? Pero eso de ir por ahí «Porque yo soy…», eso a mí no me gusta. A mí me gusta ser normal. Y pasar desapercibida, que venga la gente y, claro, que hablen bien de mí. Por supuesto. No me gusta que hablen mal. Solamente he tenido un problema aquí con un señor. Él vino (no lo conocía de nada), pero tenía gente delante y quería que lo atendiera. «Pues, mire, perdone, pero esta gente está primero». Aunque sean de confianza. Me da lo mismo. ¿Tú llegas y hay otra persona? Yo tengo que atender a la persona que está primero. Si la otra te deja, yo, sí. El caso es que el señor me escribió en las redes sociales: que si yo era no sé qué, que si yo era no sé cuánto. Y yo le contesté: «Es que cuando llegas a un sitio, esperas el turno». Pero, bueno, eso fue una coñada. No recuerdo haber tenido problemas.

Nieves Gloria Concepción González, s. f. Foto: Anónimo

VJHC. ¿Qué satisfacción te ha dado tu trabajo desde el punto de vista más emocional?

NGCG. Recuerdo el reportaje que le hice del 50º aniversario de boda a un señor que vivía en la calle Trasera (Yo el problema que tengo es que hago las cosas y después no me acuerdo de la gente. Pero a él lo llevo en la mente). Esa boda fue especial. Teníamos que ir todos de pamela, incluida yo, que era la fotógrafa. Estaba también Marlene Vargas, la de Zapatos El Barato, al lado del Típico. Allí éramos como en todos sitios, éramos vecinos todos. Y fuimos a la celebración, que era en el Aeroclub, todos con trajes largos, pamelas… Y yo llegué a ese Salvador con esa pamela, ese vestido… Y él (el pobre, ya se murió) no tenía que ver con la mujer, sino que todo era conmigo porque fui con pamela. «¿Cómo voy a ir yo a trabajar con pamela? —pensé— ¿Cómo voy a hacer las fotos con la pamela?». Pues con ese vacilón. ¡Esa boda me gustó muchísimo! Fue muy bonita. Después fuimos al Aeroclub y lo pasamos bien.

Otro señor de Garafía apareció una vez por el estudio. «¿Y usted no me conoce?», me preguntó. «¡Y yo qué sé! Es tanta la gente que ha pasado o con la que he trabajado, que ya no la conozco». «Me hiciste las fotos allá, en Garafía, de carnet». Antes, en el tiempo en el que estuve en Foto Estudio Moreno, la Policía Nacional iba a Garafía a emitir los carnets e iba con ellos (yo, aparte, claro). Yo me ponía en una habitación a hacer las fotos y ellos los carnets. «Me acuerdo que ibas con unos calzoncillos blancos», me dijo. Y eran unos pantalones cortos blancos. «¿Unos calzoncillos blancos yo? Sería unos pantalones blancos chicos. ¡Jo!, usted lo que miró fue para los pantalones». ¡Eso fueron las risas…!

Nieves Gloria Concepción González, s. f. Foto: Foto Moreno

Leticia Martín Ramos. ¿Qué oportunidades te ha dado la fotografía? Por ejemplo, has hablado de las bodas, has asistido a desfiles, has estado en el Carnaval de Gran Canaria, has conocido a gente diversa…

NGCG. Pues mira, conocí a César Manrique, que fue una persona importante. Lo conocí porque fue a un viaje conmigo. ¡Pues yo qué sé! Yo he conocido a un montón de gente. Lo que pasa es que yo no me acuerdo ya. Es que a todos los eventos que había íbamos. Por ejemplo, a los cuarteles, cuando hacían la jura de bandera. He conocido a obispos… A todo el mundo. Es que antes a todo me llamaban. ¡Hasta a bodas a Tenerife!

LMR. Cuando realizas algún reportaje, ¿cómo te sientes?

NGCG. ¡Ah, yo nada! Siempre lo mismo, como si hiciera una… Es que hacía algo que me gustaba. Igual que aquí en la tienda. Trataba de hacerlo todo lo mejor posible, ¡claro!, y hacer muchas cosas y de muchas formas. Cuando iba a Tenerife, por ejemplo, me fijaba en los sitios en los pudiera hacerles las fotos, porque no era como aquí, donde ya sabía más o menos el sitio adonde ir, pero, claro, fuera no sabe uno y uno pregunta y se va. Pero lo haces con la misma ilusión; además, eso de que te llamen para trabajar fuera de la isla también era bonito. Me gusta. ¡Siempre con alegría! ¡Triste no quiero a nadie! Con ganas de que todo quedara bonito. Es que en ese momento no te das cuenta ni de lo que estás haciendo, sino: es el trabajo, y disfruto el momento, porque lo vivo. Yo no sé explicarlo mejor. Yo lo explico así: trabajar con ilusión, que es lo que me gusta a mí, y hablar con la gente.

LMR. ¿Alguien de tu familia ha seguido tus pasos?

NGCG. En la fotografía, no. De trabajar, sí. Porque mi padre era muy trabajador, siempre estaba trabajando, pero en cosas de fotografías, no.

Nieves Gloria Concepción González, 2026. Foto: Arnau Sabata Parareda

LMR. Este reconocimiento está enmarcado dentro del 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, una jornada en la que se conmemora la lucha de las mujeres por la participación en la sociedad y por el desarrollo íntegro, en pie de la igualdad de los hombres y las mujeres. ¿Cómo valoras el papel de la mujer dentro de este oficio? ¿Has visto evolución?

NGCG. ¡Claro que sí! Antiguamente, no, antiguamente, de mujeres estaba yo sola. En Foto Moreno, por ejemplo, hubo, después de entrar yo, chicas que trabajaban en la oficina, pero no salían fuera. Aunque yo no tuve problemas con los hombres. Estaban don Tomás Ayut González, don Miguel Bethencourt Arrocha… Don Miguel no salía por fuera a bodas y eso. Frente de la plaza de España tenía el estudio, y aprendí muchas cosas de él. También don Diego Robles. Después empezaron los de Foto 3. De hecho, Mujica, que trabajaba conmigo en Moreno, se iba de allí para emprender una nueva etapa en Foto 3. En este tiempo la gente iba siempre a Moreno, a Moreno, y la única mujer que había era yo.

Yo me acuerdo de que, antiguamente, todo eran hombres; las mujeres no hacían fotografías, las mujeres siempre eran de la casa. Pero, gracias a Dios, esto ha cambiado. Yo pienso que todos somos iguales, y si hay que trabajar, hay que trabajar.

Nieves Gloria Concepción González, 2026. Foto: Arnau Sabata Parareda

LMR. ¿Cómo te sientes con este reconocimiento como Mujer Destacada del Municipio de Santa Cruz de La Palma?

NGCG. ¡Contentísima! ¡Orgullosa! Yo me siento contenta y orgullosa, pero no sé… No sé si me lo merezco o no me lo merezco. Lo que sí sé es que llevo tiempo trabajando gracias a la gente. Las gracias hay que dárselas a ellos porque son los que vienen. ¿Que yo tengo mi forma de ser para atraerlos? Pues vale. No te digo que no. Algo hay. Pero yo qué sé, yo me siento feliz con eso: hablar con una, hablar con otro; hablas con los de fuera, que te llaman de Lanzarote, de Las Palmas…: «Nieves, ¿vas a estar en Los Indianos?». ¡Ah! Y eso me encanta. En Los Indianos preparo yo mi estudio y se hacen su fotito. Y para bodas todavía me llaman. Yo dije que no hacía más bodas y, mira tú, el otro día fui hasta Los Sauces, otra tuve en el Ayuntamiento… Esos trabajos de fuera yo ya los he ido dejando un poquito, pero siempre hay compromisos y los compromisos siempre los atiendo. Además, cuando estás en la boda, te olvidas de la edad que tienes y te olvidas de todo lo que tienes. Estoy contenta, soy feliz; la verdad es que sí.

Cartel anunciador, 2026. © Concejalía de Bienestar Social.
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