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Los vecinos de Puertochico retiran la pancarta y recaudan fondos para recurrir la apertura de un McDonald's en el mercado municipal

Los vecinos han decidido descolgar la pancarta reivindicativa de la fachada de su edificio tras las amenazas de multa.

Olga Agüero

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Los vecinos de Puertochico han descolgado la pancarta reivindicativa de la fachada de su casa “tras la persecución y amenazas a los que nos ha sometido el equipo de gobierno del PP en el Ayuntamiento de Santander”. También han anunciado que recurrirán a la justicia para tratar de impedir la instalación de un establecimiento de comida rápida de la cadena McDonald's en el mercado municipal, una decisión que se ha tomado después de que el Consistorio no haya respondido a ninguna de las alegaciones que han presentado “y que afectan a elementos sustanciales del proyecto y ponen de manifiesto incumplimientos relevante”, según advierten.

Todas las alegaciones presentadas desde la Asociación de Vecinos Pombo-Cañadío-Ensanche han sido rechazadas por el Ayuntamiento “sin que hayamos recibido aclaración ni subsanación de ninguna de ellas”, explican los vecinos en un comunicado. Una situación de “indefensión” que les ha llevado a iniciar la vía judicial “para esclarecer todos estos incumplimientos y defender el interés general”.

Para ello, han iniciado una campaña de recaudación de fondos, ya que estiman que el proceso judicial tiene un coste aproximado de 8.000 euros. “Con la ayuda de todos podemos conseguirlo”, explican, y por ello animan a los ciudadanos “a realizar una contribución económica que nos permita iniciar este proceso”.

Entre otras cuestiones, los vecinos van a llevar a los tribunales los incumplimientos que se han producido, en primer lugar en lo relativo a la Ordenanza Municipal de Mercados, al permitir que el McDonald's disponga de un espacio cinco veces mayor que el resto de los comerciantes.

Consideran que tampoco se cumple el mantenimiento de la estética y la identidad de un mercado local, sustituyéndola por la imagen de una cadena de comida rápida, en un entorno compartido con una biblioteca y un centro cultural. A ello añaden el incumplimiento en las distancias de la salida de humos y del proyecto de licencia de actividad, que consideran que carece de la memoria acústica pertinente e incumple las medidas contra incendios y en las salidas de emergencia.

Un proyecto fallido

El proyecto original de rehabilitación del Mercado de Puertochico apostaba por la convivencia de los puestos tradicionales de venta directa de producto de calidad y de kilómetro 0, en colaboración y combinación con hostelería de mercado. De esta forma, se conservaban la identidad, el carácter histórico y la función social de este espacio público.

Sin embargo, según señalan los vecinos, “por razones que todavía no han sido suficientemente explicadas”, el Ayuntamiento de Santander y la empresa concesionaria del mercado (Baika) decidieron sustituir esa pequeña hostelería por un único establecimiento de comida rápida, que pasará a ocupar la mayor parte de la superficie del Mercado, así como la plaza pública superior.

Esta concesión se otorga durante 40 años, con un pago anual al Ayuntamiento de tan solo 6.800 euros, mientras que la concesionaria se estima que ingresará, como mínimo, 300.000 euros anuales. “Han pasado ya más de nueve años desde la firma del contrato, en febrero de 2017. Lo que debía ejecutarse en nueve meses, o como máximo en doce, se ha convertido en un retraso de casi una década”, explican los vecinos.

En junio de 2020, la asesoría jurídica municipal “ya advirtió de que este retraso suponía el incumplimiento de una obligación esencial” y que el Ayuntamiento podía imponer sanciones o incluso extinguir la concesión. “Aun así, Baika ha seguido incumpliendo todos los plazos, mientras la administración ha permanecido indiferente”, critican.

En marzo de 2026 solo consta terminada la fase I “y con varios años de retraso” y la fase II, que incluye la hostelería y el pabellón, sigue sin ejecutarse. “¿Por qué no se ha extinguido la concesión?”, se preguntan.

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