Canarias estrena su temporada alta con vuelos desde Alemania y Reino Unido, pero con incertidumbre por su ocupación real

Complejos turísticos vacíos en el sur de Gran Canaria. (ALEJANDRO RAMOS)

Jennifer Jiménez

Las Palmas de Gran Canaria —

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Canarias estrena su temporada alta de turismo con luz verde de Alemania y Reino Unido para que sus habitantes viajen a esta comunidad autónoma sin necesidad de imponerles una cuarentena a su regreso. Las Islas recibirán a partir de este fin de semana 92 vuelos desde diferentes ciudades británicas y 71 desde aeropuertos germanos, que se suman a la reanudación de operaciones del principal turoperador nórdico. Sin embargo, este aumento de la conectividad comienza, de momento, sin garantías de que los vuelos lleguen ocupados y con incertidumbre por la evolución de la pandemia. Actualmente, las Islas disponen de un 20% de sus establecimientos turísticos abiertos, que cuentan con una ocupación del 6%, según datos de las patronales hoteleras. Solo en el mes de septiembre, los datos de Aena constatan que se registró una caída del 70,5% de la llegada de pasajeros y que en su mayoría llegaron al Archipiélago visitantes peninsulares e isleños. Además, las pernoctaciones en hoteles cayeron un 83 % ese mismo mes. 

“Incertidumbre” es la palabra más empleada tanto por sindicatos como por la patronal y el Gobierno de Canarias para describir la situación actual y hacer previsiones de futuro. Este jueves, la consejera de Turismo del Gobierno de Canarias calificaba como “buenas noticias” que esta comunidad pase a considerarse zona segura para los dos países que suponen el 55% del turismo. Según explica a esta redacción, “existen argumentos de peso para que la temporada de invierno sea un éxito en Canarias ya que es el único destino de volumen, conocido, de media distancia, con buen clima y con estándares europeos que podría acoger a la demanda potencial desde los diferentes mercados emisores”. Sin embargo, también admite que hay factores que pueden “dar al traste con esa expectativa” ya que la recuperación del turismo está siendo muy lenta y se mantienen amenazas en el horizonte de cara al invierno. Entre ellas, destaca el aumento generalizado de contagios en la segunda ola de la pandemia, que afecta a todos los países y la situación económica, que está propiciando un aumento del ahorro por motivo de precaución y un aplazamiento de las decisiones de viaje.

La clave se encuentra en que Canarias sea capaz de situarse en los niveles mínimos de incidencia covid (semáforo verde) y en que salgan adelante los corredores seguros. Entonces, “podríamos absorber la mayor parte de la demanda potencial. En este caso se podría recuperar este invierno en torno al 40% de los niveles del pasado año”, afirma Yaiza Castilla. Según datos de Promotur, la empresa pública de Turismo de las Islas, solo en diciembre de 2019 llegaron al Archipiélago casi dos millones de pasajeros, la mayoría de Reino Unido (415.067) y Alemania (270.865). Este año son muchos factores los que entran en juego, por lo que las patronales también se mantienen con cautela. José María Mañaricúa, presidente de la Federación de Hostelería y Turismo de Las Palmas, explicaba esta semana que actualmente es muy difícil contar con datos reales de reservas, ya que “pueden anularse en cualquier momento”. Además, agrega que la crisis sanitaria es mundial y afecta directamente al sector de los viajes porque los ciudadanos pierden la confianza en viajar. Alemania, por ejemplo, aunque levante el veto a Canarias sigue recomendando no viajar para no propagar el virus, y el perfil del turista que viaja en esta temporada suele tener edad avanzada. 

El presidente de la patronal tinerfeña (Ashotel), Jorge Marichal, cree que el hecho de que Canarias salga de la zona de riesgo de Alemania y Reino Unido sí permitirá levantar la temporada de invierno, pero pide “responsabilidad” para controlar la curva de contagios y mantener en el tiempo la conectividad con estos países. Esta noticia considera que debe aprovecharse por parte del Gobierno de España para avanzar en la firma de los corredores turísticos seguros.

¿Test a los viajeros?

Una de las cuestiones por las que ha peleado desde antes del verano el Gobierno de Canarias es por la realización de test PCR a los turistas que llegan al Archipiélago. La consejera de Turismo asegura que sigue insistiendo en que los aeropuertos son el espacio idóneo para ello, aunque no como principal punto de testeo. El objetivo de Castilla es que el viajero venga con el test hecho en origen y que a la salida de Canarias se pueda facilitar su ejecución desde 48 horas antes de la partida en las zonas turísticas en colaboración con laboratorios privados. No obstante, considera que “disponer de un servicio de atención en aeropuerto puede ser muy útil para viajeros de última hora”. Según explica, Aena (propiedad en un 52% del Estado) ha contestado que no tiene inconveniente en ceder espacio si así se lo indica Sanidad Exterior, que de momento, se ha negado. El presidente de la FETH considera que la realización de estos test suponía una garantía de seguridad, pero su realización en aeropuertos es una batalla que considera perdida por la negativa del Estado. 

El presidente del Gobierno de Canarias aseguraba este viernes en la cadena Cope, que adoptará “una decisión jurídica para reforzar la entrada y salida de personas a Canarias”. Según explicó, cuando ha mantenido conversaciones con los empresarios, el coste “no es lo que más preocupa”, ya que apuntó que habrá un apoyo desde lo público y lo privado, sino que lo que preocupa es todo lo relacionado con la infraestructura donde realizar los test, la rapidez, los mecanismos o el que sean aprobados por los países a donde regresan los turistas. 

Apartamentos como acogida humanitaria

La Consejería de Turismo recuerda que Canarias inició la temporada de verano superando las previsiones, llegando a un 30% de la actividad turística en julio gracias al turismo interno, al peninsular y algo de internacional. Las perspectivas, explica que eran muy buenas para agosto, pero primero llegó lo que desde el Gobierno consideran la “injusta decisión del Reino Unido de establecer cuarentena al regreso de los viajes de España sin hacer distinción por regiones ni tener en cuenta los bajos datos epidemiológicos de Canarias”. Después, se disparó la incidencia de la COVID-19 en las Islas en agosto y llegaron las cancelaciones, por lo que las principales aerolíneas frenaron su conectividad. 

Esta circunstancia coincidió con la activación de la ruta migratoria más peligrosa, la de Canarias, que supera los 10.000 migrantes rescatados del mar en lo que va de año. El hacinamiento que se ha producido en las últimas semanas en el muelle de Arguineguín ante la falta de previsión del Estado y el retraso en los recursos de acogida y derivaciones de estas personas a la Península, propiciaron que complejos hoteleros se ofrecieran para llegar a un acuerdo con la Delegación del Gobierno y alojar migrantes de forma temporal, lo que ha permitido que varios complejos se mantengan abiertos. No obstante, ni desde el Ejecutivo central ni desde la patronal han facilitado más datos al respecto. José María Mañaricúa recuerda que se trata de una decisión que se tomó ante la “incapacidad del Gobierno de dar una solución a unas personas que desgraciadamente estaban en el suelo” y por razones humanitarias se produjo dicho ofrecimiento. Desde la Consejería de Turismo, matizan que tampoco disponen de datos pero “obedece a una decisión empresarial de, en vez de tener sus establecimientos cerrados y a sus empleados en ERTES, poner al servicio sus instalaciones para acoger a migrantes, con lo que se cumple con una doble función temporal, generar actividad económica y empleo de forma puntual, y dar una respuesta solidaria a personas que necesitan de un alojamiento digno”. 

Miedo a que tras los ERTE vengan los ERE

El secretario general de CCOO en Canarias, Ignacio González, considera que la recuperación económica no va a ser inmediata y que hay subsectores que dependen del turismo como las empresas de alquiler de vehículos, las agencias de viajes…que también están muy afectadas. Una de las propuestas del sindicato es que en el período en el que la plantilla se encuentra en ERTE pueda recibir formación, que contribuya a la mejora del sector turístico pero también a la diversificación, ofreciendo por ejemplo formación relacionada con el medio ambiente. “El destino es seguro, lo hemos demostrado”, apunta, para añadir que las PCR aunque son necesarias no son la panacea para dar solución al problema. “No es lo que nos va a quitar la enfermedad de encima y dependemos de que otros países no estén cerrados”, recuerda. 

De forma distinta sobre este aspecto opinan otros sindicatos, que han anunciado movilizaciones para reclamar test PCR y ante el temor de que los ERTE se conviertan en ERE en enero y contra la precariedad en el sector. De esta convocatoria, liderada por Sindicalistas de Base, UGT y USO, entre otros, se ha desmarcado CCOO por entender que ni estos test son la única solución al problema y porque la reforma laboral se está abordando en una mesa estatal. “Hay mucho miedo e incertidumbre, que ocasiona ya ansiedad y afecta a la salud de los trabajadores”, explica Paco González, responsable del sector de hostelería y turismo de UGT Canarias, que añade que también reclaman estabilidad en el empleo y que el SEPE pague en tiempo y forma, entre otras cuestiones. 

Camareras de piso, afectadas por la externalización

Ana es camarera de piso en Lanzarote y miembro del colectivo Las Kellys. “La situación es dramática porque normalmente trabajamos un año y nos paran cuatro meses”, afirma. La alta temporalidad y sobre todo la externalización de estas trabajadoras a empresas subcontradas de trabajo temporal hace que no puedan formar parte de las plantilla que se encuentra en ERTE. “Tengo compañeras cobrando solo 400 euros o con ayudas municipales”. Denuncia que para muchas empresas sea más barato mantener a un trabajadora con contratos temporales y se vean mermados sus derechos. El colectivo lleva años denunciando condiciones de precariedad y cuando su lucha llegó al Congreso logró que algunas de las enfermedades que padecían fueran consideradas como profesionales, derivadas del trabajo, pero “no están todas”. Su situación creen que también es “un problema de género” ya que muchas mujeres se ven abocadas a aceptar este trabajo, muchas veces ni siquiera a jornada completa, para poder hacer frente a las cargas familiares de cuidados. 

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