300 euros por un colchón en un piso compartido de Santander: Cáritas ayudó económicamente a 592 personas a mantener su vivienda
300 euros por un colchón en un piso compartido de Santander, sin contrato y con derecho a cocina una vez por semana. 390 euros por una habitación con cortina como separación en Bezana para la que exigen nómina y pagar semanalmente. 400 euros por dormir en un hall adaptado como dormitorio en El Alisal, o 430 euros en efectivo por una habitación en La Albericia sin derecho a cocina y con horario limitado para utilizar el cuarto de baño. Son ejemplos reales de la situación del mercado de la vivienda en Santander.
La directora de Cáritas, Sonsoles López, ha hecho balance de la actividad del año pasado y ha denunciado las dificultades para acceder y mantener una vivienda digna. Un asunto al que la entidad destinó el año pasado 252.328 euros para conseguir que 592 personas mantuvieran su vivienda, además de 13.946 euros adicionales invertidos en garantizar suministros básicos de luz, agua y gas para 233 personas.
“Mantener un hogar estable y hacer frente a los costes habitacionales es el principal reto para las familias vulnerables”, ha afirmado.
“No hay día en que los voluntarios y trabajadores de Cáritas no escuchen el relato de quienes atraviesan serias dificultades no ya para encontrar una vivienda, muchos no consiguen ni siquiera un dormitorio en un piso compartido, sino que vemos familias completas compartiendo habitaciones y pagando 500 euros por un espacio mínimo, y que, si quieren empadronarse, se les exija un pago adicional de 150 euros”, ha añadido.
Por ello, para sensibilizar a la sociedad sobre esta situación, la organización ha puesto en marcha una campaña con anuncios similares a los que presentan las agencias inmobiliarias, pero que muestran la oferta real a la que tienen acceso las personas en situación de vulnerabilidad.
Cáritas Diocesana de Santander atendió el año pasado a 5.240 personas en Cantabria, un 10,2% menos que el anterior, la mayoría (68%) fueron mujeres y una de cada tres personas acudieron a pedir ayuda por primera vez, y lo hicieron en su mayor parte a través de los 59 equipos parroquiales distribuidos por toda la comunidad.
Para ayudar a todos los necesitados la organización de la iglesia católica gastó más de 2,7 millones de euros, de ellos más de 350.000 euros se destinaron a tarjetas monedero y otros formatos económicos que dejan atrás la entrega de alimentos en especie, que beneficiaron a 4.109 personas.
Además, la entidad dedicó el año pasado 163.133 euros al área de mujer, 155.846 al proyecto de personas sin hogar y 237.406 al acompañamiento a personas con enfermedades crónicas.
Otros 43.981 euros llegaron a 1.246 personas para el programa de calzado y vestido; 369 usuarios pudieron acceder a tratamientos dentales, gafas o medicación esencial gracias a una inversión de 15.188 euros; y se facilitó el transporte para formación o gestiones administrativas a 148 personas (6.034 euros) y el acceso a trámites y documentación obligatoria a otras 242 (3.737 euros).
En el exterior, CDS canalizó 36.836 euros hacia distintas emergencias, como 19.396 euros consignados para paliar los efectos de las graves inundaciones sufridas en España, 7.448 euros enviados a las crisis de Tierra Santa y 6.015 euros a Birmania.
Así lo han detallado en rueda de prensa la directora de la entidad, Sonsoles López; la secretaria general, Raquel Menéndez; y el obispo de Santander, Arturo Ros, quienes han presentado la memoria de 2025 dentro de la semana de la caridad que lleva por lema 'Elige amar, elige comunidad', una llamada a la acción y a la participación activa.
Menéndez ha destacado la labor de los 333 voluntarios, al decir que “es admirable la dedicación y el compromiso de estas personas que no dudan en ofrecer su tiempo para acompañar a quienes están pasando por un momento de dificultad en sus vidas”. Además, ha resaltado el papel tanto de los 2.028 socios como de los donantes y entidades colaboradoras que tiene CDS.
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