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Colegios que son laboratorios para el cambio social

Coral Peral García, natural de Matienzo de Ruesga y alumna de Colegios del Mundo Unido.

Isabel Cubría

Colegios del Mundo Unido es una institución familiar para Cantabria, ya que la localidad de Comillas iba a acoger uno de sus centros. La situación económica hizo que el proyecto no pudiera seguir adelante. A pesar de esto, varios cántabros han visto transformar su vida tras hacer en ellos el Bachillerato Internacional. 

Madurez personal, compromiso social, interés y respeto por otras culturas, iniciativa y creatividad, son algunos de los requisitos especialmente valorados para ser alumno de uno de estos centros. Estas cualidades, así como un buen expediente, hicieron sobresalir a las cántabras Coral Peral García y Lucía González Mantecón.

La media de solicitudes recibidas en España para una plaza en uno de los quince Colegios del Mundo Unido (UWC en inglés, por sus siglas United World Colleges) es de 500, aunque ha llegado algunos años al millar. Entre todos los alumnos españoles ha habido cinco cántabros, cuatro chicas y un chico. En eldiario.es hablamos con Coral Peral García, que fue becada por el Gobierno de Cantabria, y con la más reciente, Lucía González Mantecón, que acaba de cumplir 19 años.

La vida en Colegios del Mundo Unido

La santanderina Lucía González Mantecón estudió en el Colegio Castroverde y en el IES Villajunco. Sin darse cuenta, fue pasando el proceso de selección hasta recibir una llamada que la anunciaba que haría Bachillerato en Armenia, en el colegio recién abierto en 2014 en Dilijan. Ella y otros 96 estudiantes de 46 países tenían el reto de iniciar la actividad en el colegio desde cero.

Intentando entender las necesidades e intereses de una localidad que les miraba con recelo, se dio cuenta del impacto tan positivo que pequeñas iniciativas pueden tener en los otros y en uno mismo. Pusieron en marcha actividades muy variadas, como ayudar en jardines de infancia, arte callejero, un club de senderismo o teatro para niños con discapacidad.

Reconoce que el camino no fue fácil y que necesitaron “paciencia y perseverancia”, pero que, tras dos años, ha dejado un colegio “vibrante y dinámico” e integrado en la vida local.

Por su parte, Coral Peral García, natural de Matienzo de Ruesga y que estudió en el Colegio Príncipe de Asturias de Ramales de la Victoria, fue al Atlantic College, en un castillo en el sur de Gales, en Reino Unido. Allí fue voluntaria en la guardería local y en un centro que organizaba actividades al aire libre con personas con discapacidad. Para ello tuvo que formarse  como monitora y socorrista. El programa del colegio incluía participar en actividades extraescolares, al menos tres por trimestre. Algunas de su elección fueron apicultura, italiano, colaboración con organizaciones sociales como Amnistía Internacional, defensa personal o animación.

Un colegio que transforma

“La principal lección que he aprendido es la necesidad del entendimiento para el progreso. Si uno se pone en los pies del otro e intenta pensar como lo hace su profesor, su compañero de cuarto o la directora de una escuela local, se da cuenta de que en realidad todos tenemos el mismo objetivo, que es progresar y mejorar”, relata González Mantecón.

“Lo que caracteriza a estos colegios es que son un estilo de vida en el que todo está relacionado para intentar crear una sociedad mejor a pequeña escala, para luego aplicarlo dónde vayas después”, añade la joven. Este descubrimiento sobre la importancia de entender al otro antes de actuar ha inclinado su futuro, ya que va a continuar sus estudios en el campo de la antropología en el University College London, en la capital británica, este mes de septiembre.

Peral se manifiesta en el mismo sentido: “Aparte de las amistades que haces, la experiencia te incita a impactar positivamente en tu entorno, siempre que sea posible”, confirma. Actualmente, es voluntaria en un comedor social cerca de su universidad. 

Tras su paso por Gales, Peral García fue becada para estudiar en Estados Unidos. Reconoce que ello fue gracias a los valores de “iniciativa, creatividad, liderazgo y trabajo en grupo” que se fomentan en los Colegios del Mundo Unido y que las universidades americanas tienen muy en cuenta.

Aunque su plan inicial fue siempre volver a España, la beca fue una gran oportunidad de la que no se arrepiente. Ahora, con 21 años, estudia un doble grado en Psicología y Arte en St. Lawrence University, en el estado de Nueva York. También ha sido voluntaria en un centro de reserva de elefantes en Tailandia y el semestre pasado estuvo estudiando en Sao Paulo, en Brasil.

España desde fuera

Tras vivir cinco años fuera, Coral Peral resalta como negativo de España que, siendo un país rico en recursos naturales, no fomenta el consumo local ni el autoabastecimiento, lo que ayudaría a la economía, como ocurre en Reino Unido y Estados Unidos. “Aquí el sector primario es despreciado hasta casi su extinción, y ocurre lo mismo en otras áreas, como la energía renovable”, añade.  En lo positivo, destaca nuestra alta esperanza de vida.

Pasar por un UWC también ha cambiado la visión de González Mantecón sobre la educación que, a su juicio, debe ser “interdisciplinar, libre y basada en proyectos”. En su opinión, en España se fomenta memorizar, pero no el pensamiento independiente ni la creatividad. “Yo siempre tuve la sensación de que no se valora la originalidad sino seguir caminos más concretos que te van a llevar a tener una vida más exitosa y segura, mientras que habría que inculcar que el éxito es un concepto personal y no depende de lo que estudies, sino de las ganas e interés que tengas”.

Desde fuera, reconoce la calidad de vida y la riqueza de la cultura española. Sin embargo, dice sentirse frustrada con algunos aspectos, “como la falta de conciencia civil de gran parte de la población, que no siente que los problemas de la sociedad sean algo que les incumba o que deban hacer algo para cambiarlo”. Las dos regresan siempre que pueden por Cantabria, aunque ese tiempo se limita actualmente a la época de vacaciones.

Colegios del Mundo Unido

Colegios del Mundo Unido es una organización internacional sin ánimo de lucro que fomenta la paz y el entendimiento a través de la educación multicultural. Ofrece la posibilidad de estudiar Bachillerato Internacional en uno de sus centros en Reino Unido, Canadá, Italia, Estados Unidos, China, Suazilandia, Noruega, India, Costa Rica, Bosnia-Herzegovina, Singapur, Alemania, Países Bajos, Armenia o Hong Kong. A estos quince se une este verano 2016 otro en Tailandia.

La Fundación del UWC (United World Colleges) en España fue constituida en 1996, con el propósito de difundir los ideales de la institución, seleccionar a los alumnos y buscar patrocinadores para los programas de becas, de manera que pudiera aumentar el número de estudiantes españoles.

En estos colegios se imparte el Bachillerato Internacional, que también se encuentra en centros de España, pero en Colegios del Mundo Unido “alcanza una dimensión especial por la abundancia de culturas y el régimen de internado, además de por el riguroso proceso de selección de los alumnos, que se realiza ya en 154 países”, indica la directora general de Fundación Comité Español de los Colegios del Mundo Unido, Berta Fraguas Garrido.

“En estos colegios es exclusivamente el mérito y el potencial lo que determina conseguir una plaza, con independencia de si tienen recursos o no”, señala Fraguas. Una vez pasado el proceso de selección, que es anónimo, las familias pueden colaborar de acuerdo con sus ingresos.

Agrega que la mayoría de los alumnos son becados pero precisa que lo que se ha instaurado es un sistema de becas en función de la necesidad, según el modelo americano, que da ayudas parciales o totales dependiendo de la situación económica de las familias. De esta forma, las familias participan en relación con sus ingresos y se optimizan los recursos para que más alumnos puedan asistir a estos centros. 

En la convocatoria que acaba de cerrarse han sido seleccionados 17 alumnos españoles, que es la media habitual cada año. Según Fraguas, con más recursos podrían ir más estudiantes, ya que “el interés de los alumnos españoles es muy alto y el nivel también”.

Cantabria anunció que acogería uno de estos centros en Comillas, pero el Patronato decidió en febrero de 2012 no continuar con el proyecto debido a la situación económica y como “ejercicio de realismo y responsabilidad”. Sin embargo, esta institución aún mantiene la ilusión por abrir un colegio en nuestro país, según señala la directora general de la Fundación UWC en España.

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