La receta que necesitas para hacer la torrija de Semana Santa como un chef
José Manuel Gallego, chef del restaurante La Clandestina de Toledo, elabora cada semana más de 100 torrijas que son las que se consumen en este establecimiento, uno de los más conocidos y más concurridos de Toledo. Es uno de sus postres estrella, que está en carta todo el año, en dura competencia con otro de la cocina dulce de la carta, la tarta de queso, que conquistó el premio a la mejor tarta de Castilla-La Mancha.
Este cocinero, o guisandero como a él le gusta decir, ha preparado para Agroalimentaria esta exitosa torrija y ha desvelado todos los trucos para hacer en casa en estos días este dulce tradicional de la Semana Santa.
Esta torrija mantiene los sabores de las tradicionales, pero con los toques del autor del chef. Unos toques, que según dice, se alcanzan tras muchos días de prueba y error hasta dar con la receta perfecta.
Para estas torrijas necesitamos pan brioche, nata, leche, huevos, canela, vaina de vainilla, y azúcar.
Lo primero que debemos tener en cuenta es la base de nuestra torrija: el pan. Gallego utiliza “un pan de brioche que tenga la consistencia suficiente para que no se deshaga” al empaparlo en leche. Él elabora con un pan que les suministran desde ‘Viena La Baguette’ panadería artesana de masa madre que desde 1919 lleva pan a los mejores restaurantes. Este pan “tiene una buena cantidad de mantequilla, es muy jugoso y tiene una buena absorción”, dice el chef.
Para remojar este pan, José Manuel Gallego infusiona leche, nata, cáscara de limón y naranja, un poco de azúcar, canela en rama y las semillas de una buena vaina de vainilla, y lo deja enfriar tapado para que se absorban estos sabores. Cuando ya está frío, se añaden a la leche algo de huevo, con el fin de que la torrija recuerde también el sabor del huevo, ya que en este restaurante no usan la misma fórmula que en la receta tradicional, en la que el pan tras el remojo se pasa por huevo para freír posteriormente.
El pan se corta en porciones individuales y se pone en remojo en la leche. Este es un paso muy importante porque un pan bien empapado es, según este chef, el secreto de que la torrija quede jugosa.
Para empapar pone el pan en un recipiente y lo cubre con la leche infusionada anteriormente. Deja el pan así durante 48 horas y le van dando la vuelta cada 12 horas para que se remoje por todos lados y por igual “y que esté bien jugosa”.
Con esto, “vamos a conseguir que esté muy cremosa, al mojarlo bien la cremosidad que va a tener por dentro va a ser como un pudin, un pastel”.
A partir de aquí, la receta no sigue los cánones tradicionales, ya que ni se pasa por huevo ni se fríe.
“Hacemos un toffee”, una preparación que se elabora preparando primero al fuego un caramelo con azúcar y algo de agua y al que luego se añade nata. “Una vez bien remojada, la vamos a cocinar en este toffee, solo un poquito, no mucho para que coja ese tono como si estuviera frita, pero sin estarlo y le damos varias vueltas; con esto le aportamos el azúcar que va a caramelizar un poco y le da ese toque tostado y el de esos almíbares que se le echaban a la torrija tradicional”.
Después, se saca y se le da un golpe de horno a 200 °C, durante dos o tres minutos, con algo de azúcar por encima “para que dé el toque crujiente y que caliente por dentro”.
“Para hacerla en casa también la podemos meter algo en el microondas para que temple por dentro”, dice.
Finalmente, la ponemos en el plato para servir, le echamos muy poca azúcar para que caramelice con el soplete. “La acompañamos con helado de café porque esa torrija se toma como postre o merienda acompañado de un café”, apunta.
“La intención es que el sabor de esta torrija sea la que yo entiendo, en mi casa siempre se ha puesto naranja y limón para aromatizar, al añadir la vainilla, ésta eleva el sabor, con el brioche funciona muy bien y esa vainilla permite no poner tanta azúcar”.
Con todos estos consejos, José Manuel Gallego asegura que conseguiremos una torrija de autor digna de un chef.
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