Vinos 3.0: fermentan mosto con zumos de otras frutas para conseguir más frescura y menos alcohol
Las nuevas tendencias de consumo y la necesidad de diversificación de la producción de las bodegas están en la génesis del proyecto de investigación que está llevando a cabo el Instituto Regional de Investigación y Desarrollo Agroalimentario y Forestal (IRIAF) y la Universidad de Castilla-La Mancha (UCLM) para obtener de bebidas híbridas procedentes de la fermentación de zumos de uvas y otras frutas.
Se trata de una investigación encuadrada en el proyecto financiado por la Agencia de Investigación e Innovación de Castilla-La Mancha (INNOCAM) bajo el lema ‘Nuevos enfoques en la obtención de bebidas vínicas de bajo contenido alcohólico para promover la sostenibilidad en la industria enológica y frutícola’ que está financiado por la Unión Europea a través de fondos FEDER y el Gobierno regional.
Los primeros resultados de esta investigación se están centrando en experimentar con nuevas bebidas obtenidas por mezcla de mosto de uva blanca con zumos de naranja y manzana, aunque también se ha abordado ya otras con mosto de uvas tintas, arándanos y moras.
Esteban García Romero, investigador IVICAM - el Centro de Investigación de la Vid y el Vino- asegura que uno de los objetivos principales a la hora de abordar el proyecto era “crear unas bebidas distintas que puedan ayudar a diversificar la oferta de nuestras bodegas ya que somos la primera región en España y prácticamente en el mundo productora de vino. Por eso, sacar nuevos productos que abran nuevos mercados nos pueden ayudar a la rentabilidad de la producción”.
El proyecto se resume en “ver las posibilidades y características que podrían tener bebidas que llamamos híbridas o cofermentadas porque se obtienen por fermentación de mosto de uva, con zumos de otras frutas. Estas nuevas bebidas van a tener a priori unas características que pueden ser atractivas para nuevos consumidores”.
El equipo investigador se planteó que al “mezclar frutas distintas estamos mezclando también composiciones distintas, compuestos químicos distintos tanto a nivel aromático como de sabor con lo cual aumentamos la complejidad sensorial del producto final”.
Bebidas con más acidez y con menos alcohol
Pero también, estas nuevas producciones intentan adaptarse a un escenario de cambio climático. “Una de las consecuencias más terribles en la viticultura en la región es que gran parte de acidez que produce la uva se pierde por el estrés hídrico y térmico, si buscamos frutas que sean más ácidas que la uva, al hacer bebidas híbridas o mezclar con uva vamos a aumentar la acidez, vamos a tener al final una bebida más ácida y a nivel sensorial esto significa una bebida con más frescura”, asegura este investigador.
Por ello, se eligen frutas que tengan menos nivel de azúcar que la uva y que también tengan buena producción. “Por eso hemos elegido manzana y naranja y no otras como la pera porque tiene un nivel de acidez muy bajo, más bajo que la uva, al mezclar pera con uva nos va a reducir la frescura del producto final”.
La uva es de las frutas que tiene más cantidad de azúcar, y si se mezcla con frutas que tienen menos azúcar, la bebida final va a tener menos cantidad de alcohol. Y esto ya se ha conseguido con estos vinos que siempre tienen un 50% de uva y el otro 50% de manzana o naranja o un 25% de cada una, ya que “nuestro principio es que como mínimo tenga un 50% de uva, porque lo que queremos es vender uva de nuestra región”.
Con esta mezcla “hemos reducido de 12 grados que tenía el vino control a 8 o 9 grados que tienen los vinos híbridos, con lo cual estamos rebajando el nivel de alcohol y con eso” consiguen conectar con los gustos de los nuevos consumidores por bebidas menos alcohólicas.
Todas las bebidas resultantes han sido sometidas a un análisis sensorial y a un panel de cata. Desde el punto de vista sensorial, los fermentados de mosto-naranja presentaban una nota cítrica elevada, mientras que los fermentados mosto-manzana contienen aromas florales y a manzana verde. Las muestras de las tres frutas alcanzan un equilibrio entre las notas cítricas y florales y son las bebidas mejor valoradas por los catadores, “porque es más complejo, tiene los atributos buenos de cada una de las frutas”.
Esteban García destaca los atributos de estas nuevas bebidas ya que al mezclar estas frutas “estamos aumentando por diez la cantidad de compuestos bioactivos que tiene la bebida, en concreto de polifenoles. La manzana de una familia de polifenoles aporta diez veces más, y la naranja de otra familia polifenólica también aportan como cinco veces más”.
La experimentación con las uvas tintas y otras frutas, en este caso mora y arándanos, ya se han abordado pero están menos avanzadas. “El carácter agreste que da el arándano y la mora hace que la bebida final la tengamos que dar una vuelta porque los catadores siguen prefiriendo el vino inicial. Sí que se ha rebajado el grado alcohólico, y hemos aumentado el color por cuatro, nos han aumentado polifenoles y acidez pero en boca hay que darle una vuelta”, señala.
El sector al que va dirigido está claro, un público que busca opciones con menos alcohol y más frescas. “Las bebidas resultantes están ya por debajo de lo que es un vino y nos acercamos a una cerveza, pero el objetivo más que dirigirse al consumido 0 alcohol, es acercarse a la gente joven que se ha criado con los zumos y con los batidos y que cuando prueben esas bebidas tanto en sabor como en aromas, les recuerde a esos zumos. Hay un sector de gente joven que les encanta el mosto parcialmente fermentado y ese podría ser el público objetivo de este tipo de bebidas”, señala.
El reto de las bodegas
Pero además, otro de los objetivos es que las bodegas con “apenas inversión lo pueda hacer, en vinos blancos mezclamos mosto con zumo y fermenta igual que si fuera un vino y es escalable a nivel enológico. El proceso es el mismo y se utiliza la misma maquinaria, lo único que no tienen las bodegas en la maquinaria de obtención de los zumos”.
A partir de que todo esto está listo, el reto de hacerlo realidad lo tendrá la industria “porque el proceso diseñado es exactamente el mismo que el proceso de fermentación del vino blanco”, asegura Esteban García.
Además, estas bebidas híbridas admiten todos los formatos y su consumo no requiere de ningún protocolo.
0