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Preparémonos para lo que viene. ¿Cuánto tendremos que esperar para asistir al debate sobre la modificación de la Constitución de los Estados Unidos de Norteamérica? De momento ya han aparecido signos titubeantes, tentativos. Tal vez el primer disparo sea de fogueo, pero el siguiente no lo será. El Congresista Andy Ogles, representante republicano por Tennessee, propuso el día 23 de enero a la Cámara un cambio en la Enmienda 22 de la Constitución para incluir tres mandatos presidenciales. Tres mandatos para que Trump en esta legislatura y en la siguiente pueda realizar la demoledora labor de transformación con la que sueña. Es el movimiento previo de los dictadores y autócratas. Primero se incrementan los mandatos, después se reforma la Constitución.
Así lo hizo Putin, el autócrata ruso. Así lo pretendió en Corea del Sur el depuesto presidente. Así se intentó en Perú. Así actúan quienes quieren acabar con un modelo de gobierno que no encaja con sus intereses personales y oligárquicos. Sucedió en la Grecia histórica, primero. Se repitió en la Roma clásica con el final de la República para pasar al gobierno de los Emperadores. Así sucedió con Hitler, finalizando la República de Weimar. Ha sucedido con los dirigentes autócratas de Latinoamérica. Así se ha contado en las obras de ficción norteamericana que trataron estos asuntos, distópicos en su momento, reales ahora. Trump tiene cuerda y familia amplia para la intentona. Las venganzas rencorosas están marcando el camino a seguir. Es la fórmula por conseguir silencios temerosos, colaboraciones oportunistas, desmoralizar a la oposición.
En todas las historias precedentes, reales o de ficción, se produjeron revueltas, guerras civiles, persecuciones, asesinatos oscuros, presos políticos, demolición de las instituciones antiguas, limitaciones de la libertad, cambio en la interpretación o suplantación del pasado. Nada nuevo si seguimos la Historia de la humanidad. En todos un Orden Nuevo suplantó al anterior. En todos costaron años, siglos, sufrimientos y muertes conquistar la libertad arrebatada. Habrá que irse preparando. Habrá que afinar los modelos de resistencia allí donde sea posible. Ahora sí las democracias están en peligro, sepultadas por el apoyo de mayorías fanáticas y la soberbia engreída de los autócratas. Y como escribe Eric Vuillard en su obra 'El Orden del Día'. “La Historia está ahí, diosa sensata, estatua erguida en medio de cualquier plaza Mayor,” para recordarnos que los hechos que cuenta no son narraciones muertas de tiempos pasados, sino lecciones reales para manejarse cuando los presentes y los futuros están amenazados.
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