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El mito del ciudadano pasivo

Cuenca

Fernando Casas Mínguez. Profesor de Ciencia Política y de la Administración en la Universidad de Castilla-La Mancha

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'Cuenca Ahora' es un movimiento social creado hace tres años, para exigir que las decisiones adoptadas por los poderes públicos respeten los derechos de la ciudadanía. Las personas que integran la asociación pretenden que se tomen en cuenta las opiniones y los intereses de la gente que reside en los pueblos y ciudades de Cuenca. El empeño es acabar con el mito del ciudadano pasivo.  

Este movimiento social surgió para corregir un defecto común, que aparece en democracia, que consiste en que los gobernantes pierden el contacto con la ciudadanía que los eligió y dejan de atender los intereses del pueblo. Un estilo negligente de hacer política, que produce una erosión progresiva de la confianza de los ciudadanos, en sus dirigentes y en las instituciones.  

Son muchas las situaciones en las que la ciudadanía no se siente representada y siente frustración, decepción y desencanto porque ve malogradas sus expectativas por el Gobierno regional. Pensemos en la frustración de la gente que vive en las zonas despobladas de la provincia, porque el Gobierno de Castilla-La Mancha se niega a poner en marcha un servicio de ayuda a domicilio municipal, decente y con una financiación adecuada, que permitiría a las zonas rurales, mantener a las personas mayores en su entorno habitual, atendidas por personas de su pueblo, con lo cual las personas jóvenes tendrían un trabajo estable y podrían ejercer su derecho a permanecer en el pueblo. 

Es obvio que la población juvenil está decepcionada con los poderes públicos, porque no entiende que el gobierno de Castilla-La Mancha llame Plan de Empleo 2021 a invertir 102 millones de euros para promover 15.000 contrataciones temporales, en vez de puestos de trabajo. Con la medida adoptada, el gobierno regional incentiva el desempleo y la precariedad, eliminando el contrato indefinido, con protección y buen salario. Es indecente que la vida laboral de la juventud mejor preparada de nuestra historia tenga que oscilar entre el autoempleo y los contratos precarios en agricultura, educación, sanidad, servicios sociales, administración, banca, hostelería, o el desempleo, para acabar yéndose a trabajar al extranjero.  

Es comprensible que la gente se sienta desencantada, cuando el gobierno concede permisos para que se instalen en parajes de la reserva de la biosfera, como el Valle del Cabriel, o en lugares muy próximos a pueblos, macrogranjas que contaminan el suelo, las aguas subterráneas, no crean empleo, perjudican el turismo rural y favorecen la despoblación.  

La ciudadanía conquense no se siente escuchada y pierde la confianza en sus gobernantes, cuando descuidan un servicio público eficiente, accesible, seguro y sostenible, como el ferrocarril, que comunica a las personas de los pueblos y puede estimular el turismo rural. Si además fuese cierto que el abandono del tren convencional es una estrategia para especular con los terrenos de la estación y las vías, la frustración es tremenda.  

Es lógico que haya pueblos que se sientan frustrados cuando el Gobierno regional, en vez de promover un desarrollo sostenible y que la implantación de las tecnologías sea respetuosa con el medio ambiente, desmantela centros de salud, escuelas, farmacias y los servicios sociales municipales, degradando la vida de los pueblos que se quedan sin bancos, supermercados y transportes públicos.  

El abandono de los servicios públicos, la falta de atención a las familias, a la gente mayor y a la juventud, la contaminación, la carencia de transportes dignos, el desempleo, la precariedad laboral, son atentados a los derechos humanos que ocasionan pérdida de motivación, incertidumbre y daña la solidaridad de la región.

Esta atmósfera de decepción y desconfianza debilita la cohesión social, puede ocasionar desencanto entre la gente, dando lugar a que se instale la pasividad o el pasotismo en la ciudadanía. Una pasividad que acaba inculcando la idea de que no existe alternativa y la mejor opción es que cada uno vaya a los suyo, consiguiendo que el comportamiento egoísta acabe siendo un deber social.  

Por todo lo expuesto, Cuenca Ahora opina que la gente no se debe contentar con votar y dar un cheque en blanco a quienes les representan. Es preciso fomentar en la provincia una participación real que no ficticia, para que los gobiernos (municipal, provincial, regional y estatal) tomen en cuenta las opiniones y los intereses de la población. Las personas que integran este movimiento social creen que es indispensable que la sociedad civil sea más activa, y que intervenga de forma creciente en temas que afectan a la vida cotidiana.  

Para evitar que cunda el desencanto y el pasotismo, Cuenca Ahora anima a la participación ciudadana y está dispuesta a colaborar con todas las asociaciones comprometidas con la provincia. Cree que hay que mantener una esperanza activa, rechazar el fatalismo y tener el convencimiento de que podemos construir un futuro digno para Cuenca y una vida decente, porque en nuestra comunidad se respetan, protegen y promueven los derechos fundamentales.      

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Publicado el
11 de mayo de 2021 - 07:16 h

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