El presidente de la Empresa Familiar de Castilla-La Mancha: “Necesitamos empresarios que sean líderes ejemplares”
Como empresario le preocupan la falta de mano de obra, el absentismo laboral, los cambios legislativos y el contexto internacional. Pero como presidente de la Asociación de Empresa Familiar de Castilla-La Mancha, Rafael Ruiz, hace suyas también las preocupaciones que afectan a estas entidades que conoce bien, no en vano es CEO de Teógenes Ruiz, empresa alimentaria de Tarancón, en Cuenca, con una trayectoria que se remonta a 1887.
Entre las preocupaciones propias de estas empresas están el legado y la sucesión y hacerlo en las mejores condiciones: “Buscar lo mejor para la familia, para la empresa y para los trabajadores. Uno no es dueño de su legado, simplemente es un administrador”, afirma en una entrevista que ha concedido a elDiario.es Castilla-La Mancha, en la que habla también del momento que viven estas empresas de la comunidad y de los avances que han experimentado en competitividad en confianza empresarial y en asumir riesgos saliendo a nuevos mercados.
¿Cúales son las incertidumbres que preocupan a la empresa familiar y que se pusieron sobre la mesa en la última asamblea regional?
Hay una parte que es generalista, que nos afecta como a todas las empresas, es decir, todo lo que son los cambios normativos y legislativos, que precisamente en esta asamblea no tratamos.
Sí queríamos tratar en profundidad la parte de recursos humanos, no solo la que tiene que ver con la retención de talento, sino los ajustes necesarios en cada una de las empresas. Estamos hablando de que si en estos últimos tres, cuatro años juntamos la parte normativa europea, la nacional, autonómica y parte municipal, llegamos a las 3.500 normas que son complicadas de digerir y de conocer.
Si nos vamos al ámbito laboral, aparecen grandes cambios, incluso de algunos artículos dentro del propio Estatuto de los Trabajadores, que a veces no sabes en qué momento tienes que controlar o regular dentro de casa. Nosotros siempre hablamos de cliente y de producto. Hay que atender las necesidades de los clientes de la mejor manera posible, con producto, y con tu equipo humano, al que trabaja contigo, a todos tus trabajadores y con todos tus colaboradores tener una magnífica relación.
¿Cuáles son los principales problemas a los que hay que dar respuesta?
Hablamos de la parte del legado. Creo que tenemos una normativa regional en la que ya hubo una adaptación importante para que esa sucesión se pudiera producir, pero consideramos que se está quedando atrás respecto a otras comunidades autónomas y creo que es importante que la situación de relevo se pueda facilitar para que haya continuidad dentro de las de las empresas familiares.
La normativa regional de la empresa familiar en Castilla-La Mancha se está quedando atrás respecto a otras comunidades autónomas
En lo que se refiere al contexto internacional, con situaciones de conflicto, las materias primas, los aranceles... También generan cierta incertidumbre. Aquí hay que trabajar un poco con bisturí ya que no todas las circunstancias afectan por igual a todas las empresas y a todos los sectores. Creo que el agroalimentario se ha visto muy afectado y ahí habría que poner también un poco el foco en ese sentido.
Hay circunstancias que son solo propias de las empresas familiares como el legado y la sucesión, ¿cómo se afrontan?
Las dificultades que suele tener la empresa familiar sobre todo lo son a la hora de la gobernanza y el relevo generacional. Y depende mucho de si es primera generación o la cuarta y cuál es el número de familiares.
Creo que las situaciones hay que abordarlas, sobre todo cuando la compañía tiene un determinado tamaño, precisamente para no desagregarlo, para no repartir esa situación entre muchos, para que siga siendo una empresa competitiva y líder.
Hay algo que debe de entender la familia y es que los roles dentro de la empresa familiar pueden ser diferentes. Hay que buscar lo mejor para la familia, para la empresa y para los trabajadores. Y al final uno no es dueño de su legado, simplemente es un administrador de ese legado. Se lo tiene que trasladar a la siguiente generación en las mejores condiciones. Si lo ve uno así va a ser mucho más fácil.
Como empresa familiar tienes una responsabilidad con la sociedad, porque afecta en su entorno, en los trabajadores que confían en ti, en que guíes esa empresa a buen fin y la familia que está detrás precisamente porque te da la confianza en administrarlo.
¿Qué demanda tienen estas empresas para las administraciones públicas?
Cada administración tiene su ámbito legislativo. En lo que compete a la regional, le pedimos ayuda en los aspectos que pueden afectar en la parte de empresa familiar. Le pedimos precisamente esa adaptación de algunos artículos dentro de la norma para que la sucesión sea factible. Que si uno no tiene familia, se tiene que legar a primos o sobrinos. Entendemos que la cuarta generación es un ámbito al que podríamos llegar. Ahora mismo en la media nos quedamos en la segunda generación. Queremos que la norma no deje lugar a dudas sobre estos aspectos.
A nivel internacional, sobre todo a partir de los aranceles, desde la Consejería de Economía, con la activación de IPEX y demás, creo que se están desarrollando acciones, pero consideramos que tenemos un mundo por vender.
Tenemos grandes empresas muy competitivas y hemos mejorado mucho el dato de confianza empresarial. Hay que aprovechar esas circunstancias precisamente para intentar vender fuera.
Eso no solo lo tiene que hacer la administración, también lo tienen que hacer las empresas. Se tienen que animar a salir. Es una labor de cada uno de los empresarios y lo que tiene que hacer la administración es poner los medios y colaboración para que esos mercados puedan ser mercados de confianza a la hora de vender y de cobrar. Lo importante que tiene que hacer la administración acompañar.
¿La empresa familiar de la región ha avanzado en dinamismo, cada vez se arriesga más, sale más a otros mercados?
Sí, de hecho, en los datos que aparecen en el último estudio que hizo la Universidad de Castilla-La Mancha se ven rasgos significativos dentro de la empresa familiar y más entre los miembros de la Asociación de la Empresa Familiar. Exportan más, el tamaño de las empresas es cada vez mayor precisamente porque intentan salir a esa situación exterior que le pueda permitir vender sus productos, productos competitivos, productos de calidad y luego también la solvencia que mantienen les permite ese nivel de confianza de intentar abordar esos mercados.
¿Están dispuestas a cooperaciones, a integraciones para tener un músculo mayor a la hora de enfrentarse a esos retos de la internacionalización en el contexto global?
Nosotros siempre decimos que uno tiene que ganar tamaño porque considera que lo puede hacer. Puede ser orgánico, es decir, puede crecer directamente, o inorgánico a través de fusiones o adquisiciones de otras compañías. Creo que hay que abordar caso por caso.
Hay situaciones donde esas situaciones favorecen y de hecho hay un mercado financiero que lo está potenciando. Todas las entidades financieras que colaboran con nosotros tienen departamentos en los que incluso incentivan esa situación. Otra cosa diferente es el tema de los fondos. Creemos que los fondos, lógicamente, quieren aprovecharse de unas características de las empresas familiares. Nosotros consideramos que esa situación la pueden llevar a cabo esas mismas empresas para ganar tamaño.
¿ La empresa familiar participa también de un problema generalizado como es la falta de mano de obra cualificada?
Sí, la parte de cualificación es un déficit que yo creo que tenemos todos. De ahí viene nuestra colaboración, tanto con la universidad, con los centros educativos, con las jornadas o por los proyectos que tenemos de la escuela familiar en las aulas o la relación que tenemos con la universidad, sobre todo con los programas de transferencia de conocimiento, en la que queremos tener visibilidad.
Lo queremos precisamente para que ese talento que se forma en Castilla-La Mancha y el que tenemos en provincias limítrofes, como Madrid, Castilla y León o Extremadura, quiera venirse aquí a trabajar. Hay que ser atractivos y ofrecerles proyectos, proyectos de vida que realmente les ilusione.
¿Y el absentismo laboral?
El absentismo también es un problema que tenemos todos, que afortunadamente lo tenemos más mitigado, por lo menos en los datos que tenemos reflejados, pero a todos nos ha crecido en estos cinco últimos años a nivel exponencial, no lineal.
¿Desde la asociación hay propuestas para buscar soluciones?
Es un problema complejo. Primero, porque creo que se han dado diferentes circunstancias que no tienen un efecto único. Llegamos a situaciones como que determinados convenios respecto al salario mínimo interprofesional se han igualado y , por tanto, la oferta en ese sentido es poco llamativa para determinada gente.
Hay que reflexionar sobre por qué en los momentos de crisis la situación de absentismo es prácticamente baja o nula y en los épocas de bonanza llegamos a hitos como el de 2025, con un 7%
Luego, toda la parte de control que se pueda ejercer o las medidas de control que se le puedan dar tanto a mutuas como a los centros de salud, a los médicos de familia, están siendo limitados para darle seguimiento a esas bajas.
Creo que la salud de los trabajadores es lo primero, pero también hay que reflexionar sobre por qué en los momentos de crisis la situación de absentismo es prácticamente baja o nula y en los épocas de bonanza llegamos a hitos como el de 2025, con un 7%. Estamos hablando ya casi 700.000 personas en España. Eso son más de las personas trabajadoras que hay en la región. Es como si la región parara todos los días.
¿A nivel regional cómo está la tasa de absentismo?
Pues el absentismo está con niveles más bajos que la media nacional, aunque el nivel de paro está por encima de la media. Creo que hay una parte de responsabilidad y situaciones que efectivamente han sido limitantes tanto a nivel de las administraciones como de empresas, porque prácticamente en la Administración se está por encima del nivel de absentismo que tienen las empresas. Estamos hablando de que, a nivel nacional, supera los 30.000 millones y prácticamente 16.000 van por un lado y 14.000 van por otro.
Sé, porque nos la han trasladado ellos, que cuando la Administración pública ha hecho seguimiento han mejorado mucho los datos. Pero hay falta de recursos, faltan medios y creo que tiene que haber un plan. Y el plan no es fácil, no hay una única acción a tomar. Creo que es un compendio de situaciones que deben de abordar.
¿Qué peso tiene la empresa agroalimentaria en las empresas familiares de la región?
El sector agroalimentario siempre ha sido determinante en la región, sobre todo a nivel de salida al exterior. Destaca toda la parte de embutidos, jamones, carnes, quesos, aceites... Creo que es la parte más relevante, que supera el 50%.
Hemos insistido a la Administración en que fomente el sector industrial porque fija mucha población, sobre todo en las zonas más despobladas, y genera atracción de personas y de talento
Después el ámbito de los forrajes también tiene un nivel de exportaciones elevado, sobre todo desde Albacete, pero se han visto muy afectados por el coste de los portes internacionales, contenedores o el barco.
Luego lo que sí ha crecido muchísimo es el ámbito industrial. Hemos insistido a la Administración en que fomente el sector industrial porque fija mucha población, sobre todo en las zonas más despobladas, y genera atracción de personas y de talento.
¿Estas empresas agroalimentarias tienen algunos problemas específicos como empresa familiar?
Parece que en este contexto internacional, de incertidumbres, de aranceles, de subida del precio de los fertilizantes o de los combustibles, se está viendo muy afectada, más que otras empresas. En particular por los insumos, como los abonos, y también por los aranceles o el transporte internacional.
En cambio, el producto primario como los cereales o el maíz y otros no lo han sufrido en la misma proporción. Mantenemos precios e incluso por debajo de hace dos años y creo que es inasumible por parte del sector, del agricultor. De repente te viene el producto, si no te viene de Ucrania porque ya la han liberado, te viene de Sudamérica.
Respecto al acuerdo de Mercosur, la parte más afectada es la alimentaria y lo único que pide ese sector es que se exijan los mismos requisitos a esos productos que aquí en cuanto a fitosanitarios, en cuanto a tratamientos...
Queremos los productos que se importen, lo sean con las mismas condiciones y con las mismas limitaciones que tiene aquí al agricultor.
Queremos los productos que se importen, lo sean con las mismas condiciones y con las mismas limitaciones que tiene aquí al agricultor
¿La sociedad reconoce la importancia que tiene la empresa familiar ?
Sí. Los datos están en el último estudio que ha hecho el Instituto de la Empresa Familiar, y, efectivamente, lo que vemos en nuestro entorno es que se valora mucho la labor que hace la empresa familiar. Hay una responsabilidad social en la zona donde estás implantado. Es la que más impacto genera en la sociedad, la que más trabajadores ocupa.
Ese impacto se ve también en toda la parte que desarrollamos socialmente con centros formativos, con deporte, con asociaciones culturales... Creo que generamos un impacto muy grande y ese impacto está reconocido por la sociedad, sobre todo a nivel local.
“Necesitamos empresarios que sean líderes ejemplares”
¿Qué asignaturas pendientes tiene la empresa familiar? ¿En qué aspectos tiene que mejorar?
Lo primero es llegar a aquellas familias empresarias que, en un momento dado, se ven en esa duda de si seguir o no en el proyecto. O que si las siguientes generaciones se sientan atraídas por darle continuidad, luego no le vaya a generar un problema familar. ¿Por qué? Porque ese proyecto tiene arraigo, tiene asentamiento y permite a toda la familia tener un proyecto de vida y creo que es importante para nosotros: facilitar ese relevo generacional y poner las herramientas que son diferentes y no son únicas para cada caso.
Por otro lado, nosotros estamos volcadísimos en toda la parte educativa, con la Consejería de Economía y con la universidad. Consideramos que es el eje vertebrador que tiene que tener nuestra sociedad en cuanto a valores, en cuanto a conocimiento. Y buscamos la excelencia.
Esperamos que los institutos y los centros de formación profesional no solo generen trabajadores que puedan venir a nuestras compañías, sino que creen empresarios, que creen líderes. Los necesitamos cada vez más y sobre todo que sean líderes ejemplares.
¿Qué es la Escuela de Sucesores?
Nosotros ponemos una Escuela de Sucesores gratuita con dos grandes despachos a nivel nacional, Cuatrecasas y Orienta Wells, que les permite a las siguientes generaciones formarse en los temas más importantes, tanto en IA como en recursos humanos, como en gestión de recursos, en sostenibilidad... Es uno de los grandes éxitos que hemos tenido.
Más del 80% de los asociados cuentan con personas que asisten a la Escuela de Sucesores. Se adhiere precisamente por la calidad y el conocimiento que trasladan. No solo se visitan fábricas de asociados, sino que se les prepara y salen todos con deberes para llevar a casa.
Esta es una iniciativa de la asociación de Castilla-La Mancha y la están implantando el resto de las asociaciones territoriales a nivel nacional, precisamente por el éxito que ha tenido y la calidad formativa.
Dos de los grandes retos como la IA y los criterios de sostenibilidad, ¿cómo los están afrontando las empresas familiares?
La IA es algo que hay que tener en cuenta, sí o sí. Es el elemento más disruptivo que tenemos en la actualidad y hay que cogerlo como lo que es: una herramienta fundamental para los trabajadores porque les va a facilitar los temas rutinarios y Les va a permitir abordar situaciones diferenciales de más valor dentro de su trabajo. Lo que empresa tiene que diseñar es una hoja de ruta.
En la parte de sostenibilidad, es algo que tiene que venir ya de serie. Uno tiene que plantearse las cosas respecto al impacto que genera y a partir de ahí, implantarlo en la cultura de la compañía. Yo de las compañías que conozco, todas están metidas en implementar y ser eficientes en ese sentido.
La IA es algo que hay que tener en cuenta, sí o sí. Es el elemento más disruptivo que tenemos en la actualidad y hay que cogerlo como lo que es: una herramienta fundamental para los trabajadores porque les va a facilitar los temas rutinarios y Les va a permitir abordar situaciones diferenciales de más valor dentro de su trabajo. Lo que empresa tiene que diseñar es una hoja de ruta
“Yo no quiero plantar árboles en Brasil sino en mi pueblo”
Luego hay propuestas que nosotros hemos hecho y al final han quedado en saco roto, tanto en la parte de la comunidad autónoma como a nivel municipal. Cuando ya en sostenibilidad no puedes hacer mucho más, sino que lo que tienes que hacer es compensación, hay que empezar a generar esos espacios, por ejemplo zonas verdes, pero eso tiene que venir definido urbanísticamente por los ayuntamientos.
Entendemos que eso es una medida que seguramente facilitaría y transformaría nuestra región a largo plazo, pero es algo que no depende de nosotros. Son medidas que nosotros sí hemos trasladado y de momento nadie ha cogido el guante, ni la Administración regional, ni los ayuntamientos. Todo el mundo lo ve muy bien porque les gusta la idea, pero la realidad es que yo no quiero plantar árboles en Brasil, los quiero mi pueblo.
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