Un libro ilustra los testimonios de supervivencia de varias víctimas de violencia de género

Una de las ilustraciones de 'Calladita no eres más bonita'.

"A veces los casos de violencia de género resuenan como un soniquete. No te paras en ellos y piensas que eso no puede sucederte a ti". Con este objetivo se publica 'Calladita no eres más bonita' (Meraki, 2021), una obra que va a lo tangible, lo concreto. Un escrito que permite al lector entender todas las capas que tiene la violencia machista y acercar estas historias a los jóvenes.

El libro ficciona los relatos reales de diez víctimas de violencia de género, que comparten sus vivencias y sus reflexiones y recomendaciones. El libro pretende ayudar a los adolescentes y jóvenes a identificar las primeras señales de abuso en una relación y detectar posibles casos de violencia machista en su entorno. Por este motivo, a relato literario inspirado en hechos reales le acompaña una historia real de la mujer víctima de violencia y algunos consejos que a ella le hubieran resultado útiles.

Los nombres que figuran en el texto son reales y ficticios, según las preferencias de estas supervivientes. Cada una tiene un origen y una profesión: una frutera, una bióloga, una arquitecta, una camarera, una jurista... No hay un patrón de víctima, y la autora del libro, Nuria Prieto, pretende mostrarlo así. Esta ponferradina está ya trabajando en un segundo libro que incluya a más perfiles como mujeres racializadas, trans o con discapacidad; personas en las que muchas otras puedan verse reflejadas.

Nuria Prieto, alumna del fallecido pintor Nicolás Solana, acompaña los recuerdos de María, Rocío, Helena o Alexia con unos retratos en acuarela. "Trabajé mucho con él [Solana] y me decía siempre que no temiera probar cosas nuevas", apunta. El confinamiento le sirvió de inspiración: diariamente realizaba un retrato a lápiz que después remataba con acuarelas. "Están basadas en fotografías artísticas por las posturas que tienen las mujeres. Pero son retratos anónimos, solo hay algún guiño que pueden entender ellas, no se parecen en nada", explica.

Los agresores en ningún caso son identificables o identificados. "Aparece su figura de forma abstracta, como en los cuentos de niños, enfocándonos en el sentimiento que provoca en ellas y así introducir al lector", explica.

Prieto, doctora en Arquitectura, destaca la importancia de que estas "supervivientes" -como insiste en llamarlas- tengan un "altavoz" si quieren expresar su dolor y su lucha. Además, lamenta que solo una de las diez protagonistas hubiera presentado una denuncia ante la Policía "por miedo, por no revivir la experiencia" o por desánimo: "Hubo una que me dijo: 'Si no hicieron gran cosa con la manada, ¿qué van a hacer con mi caso, que fue un intento de agresión?'".

El Tribunal Supremo condenó a 15 años de prisión a los cinco acusados por agresión sexual en Pamplona. Meses después, confirmó la condena adicional a tres años y tres meses de prisión a dos de los miembros por los vídeos y fotografías que tomaron de la violación grupal. El Alto Tribunal también confirmó las condenas -de hasta tres años- a cuatro miembros de 'la manada' por los abusos sexuales de Pozoblanco.

Una de las protagonistas de 'Calladita no eres más bonita' habla con este periódico, pero prefiere mantener su anonimato. Marta (nombre ficticio) espera que haya gente que pueda sentirse "identificada" con los personajes del libro y "sepa ver" los casos de violencia machista cuanto antes. "Que aprendan a no normalizar algunas actitudes, que no las dejen pasar", reclama Marta.

Esta joven critica que en muchas ocasiones los mensajes de los anuncios contra la violencia de género se dirijan hacia las relaciones insanas. Ese 'dame tu móvil', 'dame tus contraseñas' o 'haz esto o lo otro', asegura, no son siempre así. "La pareja no te va a decir directamente que le des el móvil. Mi expareja rompió su móvil y fue usando el mío poco a poco hasta que lo usó más que yo. Y así te puede controlar hasta las tarjetas de débito o crédito", apunta.

Marta y otras mujeres que han participado en el libro están dando charlas a chavales en institutos y en ayuntamientos. Estas visitas sirven para estudiar el libro, pero también para hacerles reflexionar sobre esta violencia machista. Hace unos días, Marta dio una de estas charlas.

"Al principio había muchos [chavales] cuchicheando y mirando al techo, estaba la típica reacción de 'hora libre, voy a hablar con mis colegas' al fondo... Pero al final estaban muy callados y mirando súper atentos y haciendo preguntas", recuerda Marta, que espera que este libro sirva para que los casos de violencia no se vean "tan alejados" como se sienten a veces los casos más dramáticos y mediatizados.

En el aula, Marta explica a los estudiantes cómo su expareja le manipulaba y cómo fue cambiando su actitud, su forma de ser y de vestir, cómo sufrió gaslightning e incluso violaciones en sus relaciones sexuales. "Hago también hincapié en el porno. No lo veía como violaciones, yo no quería pero creí que eso era lo normal", asegura. Otro de los puntos que subraya esta mujer es en la actitud del entorno más cercano: "No hay que culparla ni responsabilizarla de la situación, sino seguir llamándola e intentar quedar con ella, aparecer en su casa por sorpresa, aunque ella se enfade y te eche", propone.

Marta también subraya el papel del número de teléfono 016. "Yo pensaba que era para cuando te daban una paliza, pero no. Puedes llamar solo para preguntar por alguna actitud que no te cuadre. Porque si llamas, no te cuadrarán varias actitudes", indica. A pesar de la exposición pública que suponen estos talleres, Marta es partidaria que continuarlos por su utilidad. De hecho, en uno de los institutos a los que acudió Marta, este taller sirvió para detectar un caso de violencia de género en una adolescente. "Se ve en la prensa cómo crece el machismo en la sociedad y una manera de ponerle freno es la educación", concluye Nuria Prieto.

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