Convocan huelga indefinida en el mayor centro especial de empleo de Castilla y León con 750 trabajadores
Los sindicatos del mayor centro especial de empleo de Castilla y León, el Grupo Lince, con 750 trabajadores, más del 94% con discapacidad física o intelectual, han presentado conflicto colectivo con huelga indefinida a partir del 10 de noviembre al no haber ningún avance en el convenio, con 400 operarios que no cobran en tablas ni el SMI, jornadas de hasta 48 horas y sin antigüedad.
El Grupo Lince se creó en 1985 y aunque es un centro fundamentalmente con trabajadores con discapacidad, empleados en limpieza, jardines, mercadotecnia o servicios industriales en la administración autonómica, colegios, ayuntamientos y el Grupo Renault (donde hay 250 empleos en Valladolid y Palencia), la empresa no se aviene a negociar el convenio y se ha convertido “en una máquina de hacer dinero”, con 1,5 millones de beneficios anuales en los últimos cinco años.
Así lo ha denunciado Óscar Ferrero, secretario de negociación colectiva de la Federación de Hábitat de CCOOCyL, en una rueda de prensa que ha compartido con Rubén Sebastián de CGT, Jairo Aguado de FSIE y Miguel Ángel Rodríguez de UGT.
Ferrero ha lamentado que una empresa a la que “se le llena la boca con que hace una labor social, va a hablar con la Junta y le dice mira qué buenos somos, la cantidad de trabajo” haya perdido de vista ese enfoque social y ahora sólo les interese el beneficio.
En concreto solicitan que se concrete en tablas que los 400 operarios A y B cobren el SMI, lo que ahora sólo cumplen con los complementos, ya que perciben 1.151 euros, por debajo de los 1.184 del SMI y que se aplique como mejora salarial en general el IPC a la tabla salarial del 2026.
También que haya diferencias salariales en tablas por categorías y responsabilidad, ya que es “inasumible” que los asistentes laborales no tengan reconocida esa mayor responsabilidad; o que se recupere la antigüedad a la que renunciaron durante la última crisis, o se reduzca la jornada laboral y se cumpla con la desconexión digital.
Los sindicalistas han incidido en que se trata de trabajadores con discapacidad que requieren de apoyos, con casos como el de los empleados en la linea morada de Renault, de control de calidad, que han llevado hace tres meses a la inspección de trabajo por jornadas de hasta 48 horas o avisos para incorporarse al puesto con aviso de menos de 24 horas.
“Los padres y madres de estas personas ven que a sus hijos se les va la vida en el trabajo”, ha incidido Ferrero.
Con el convenio caducado desde el 31 de diciembre pasado, y sin ningún tipo de flexibilidad por parte de la empresa, los sindicatos han comunicado ese conflicto colectivo y el jueves 23 se sentarán en el SERLA para buscar una solución, mientras que el viernes han convocado una manifestación a las seis de la tarde desde la Plaza de Colón y hasta la Plaza de España.
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