Los consejos de la entrenadora Laura Bernardino para volver a hacer ejercicio: “Nos hemos desvinculado de la salud real”
El mes de enero tiene una vinculación especial con el ejercicio físico, pero no de forma positiva. Por un lado, la Navidad ha pasado factura a muchas personas, incluidas aquellas que hacen ejercicio con regularidad. A veces son días de comer demasiado —según los estudios en estas fechas se puede ganar de media un kilo por la falta de actividad física y el exceso de calorías– y, cuando pasan las fiestas, es común querer reparar los daños.
Además, están todas aquellas personas que llevan tiempo sin hacer ejercicio y lo eligen como propósito de año nuevo. Sea por mitigar los daños o por iniciar un nuevo hábito, el ejercicio se coge con ganas durante unos días, pero lo habitual es que esta motivación se desinfle pronto.
Un estudio que midió los ritmos de actividad física de cientos de personas a lo largo del año encontró un marcado descenso alrededor de la Navidad. La aplicación para correr Strava lo confirma e incluso habla del 17 de enero como Quitter’s Day, el “día de los rajados”, ya que según sus datos esa es la fecha en la que muchos propósitos fallan.
¿Qué hacer para no desinflarnos? Una parte depende de encontrar la motivación adecuada. “Yo lo hago desde el propósito, desde el ¿para qué?”, dice la entrenadora personal Laura Bernardino de AS Personal Trainers. “A un cliente nuevo que quiere probar el primer mes yo le pregunto ¿para qué has decidido ponerte en forma? Esto te lleva a entender cuánto lo quieres”.
Sin esta motivación, puede ser difícil superar el bache, o empezar con el hábito del ejercicio. Parar un mes, lo que dura aproximadamente el paréntesis navideño, tiene consecuencias en nuestro organismo. Un estudio realizado con mujeres mayores que interrumpieron su entrenamiento de fuerza durante cuatro semanas comprobó que disminuía su estado de forma, aumentaba la resistencia a la insulina y empeoraban los niveles de colesterol, incluso sin que cambiara su peso.
En personas más jóvenes, la pérdida de forma no es tan abrupta, pero sí se nota. La capacidad aeróbica medida como VO2 máx. comienza a disminuir tras unos diez días sin entrenar, y en un mes la caída ya es significativa. Esto quiere decir que notaremos que “nos ahogamos” más con el mismo ejercicio que antes podíamos hacer. El músculo tarda un poco más en perderse, pero sí descienden en unas pocas semanas la fuerza explosiva y la coordinación.
La estrategia para volver a entrenar sin lesionarse ni desmotivarse
Darse atracones de ejercicio no es la solución a los pasados atracones de comida. El principal objetivo aquí es evitar lesiones, y por eso recuperar la fuerza es el primer paso, ya sea para salir a correr, hacer yoga o volver al gimnasio. “Cualquier deporte requiere un ejercicio de fuerza para mantenerse bien y prevenir lesiones. Si hay una lesión, la gravedad también va a depender de lo fuerte que estés. No es lo mismo un esguince de tercer grado de primer grado”, advierte Bernardino.
La clave por tanto es la progresividad. Los tendones son los que sufren haciendo cualquier ejercicio al que no estamos acostumbrados, sea correr o levantar peso, y hay reglas para evitar lesiones. Concretamente, la relación entre el esfuerzo de la semana anterior y el de la actual no debe superar 1,3: si en una semana hemos corrido 10 kilómetros, no debemos superar los 13 en la siguiente, y si hemos levantado 20 kilos como máximo, la siguiente semana no debemos pasar de 26.
Hay que tener en cuenta que correr, por ejemplo, supone poner una carga importante en las articulaciones, especialmente de la rodilla, y más aún si hemos ganado peso. “Si andar supone para una persona una presión de 400 newtons, pues la carrera está en unos 900 newtons. Si se aplican de forma continuada y reiterada durante 25 o 30 minutos, tienes que estar fuerte”, explica Bernardino.
La combinación de fuerza y cardio
Recuperar la forma para cualquier actividad física requiere dos componentes: la fuerza muscular y la capacidad aeróbica, y hacer solo ejercicios cardiovasculares, como la cinta o la bicicleta, no basta. “Lo mejor sería una combinación de fuerza con cardio, porque solo cardio, aunque puede estar bien para la quema de grasas, no tiene un efecto positivo en la densidad muscular y calidad de vida. Normalmente la gente se cansa rápido”, explica Laura Bernardino.
La entrenadora recomienda una combinación de estos ejercicios que no requiere gimnasio, ya que los ejercicios de fuerza se pueden hacer con el peso corporal de forma muy efectiva. “Son al menos tres días por semana de ejercicios de fuerza trabajando todo el cuerpo, lo que llamamos full body, combinado con 20 o 30 minutos de cardio al final de cada sesión de fuerza. Les viene muy bien a las personas que llevan mucho tiempo sin entrenar”, explica Bernardino.
Si se trata de personas que hacen ejercicio habitualmente y quieren recuperarse del parón navideño, hay otras opciones: “Se puede valorar un día de tren superior, un día de tren inferior y un tercer día de full body”, comenta Bernardino. Los ejercicios de fuerza están también indicados para las personas que no tienen acceso a un gimnasio, ya que hay alternativas usando el peso corporal o elementos sencillos como bandas elásticas. “Esos días, aunque no vayas al gimnasio puedes trabajar la fuerza en casa. Así generas adaptación, mejoras la coordinación neuromuscular y, luego terminas con el cardio”, añade.
La verdadera batalla no es empezar, sino seguir. Aquí Bernardino insiste en la importancia del propósito: “Nos hemos desvinculado de la salud real. Parece más importante trabajar nueve horas en vez de ocho, y esa hora extra no te la paguen, que tu propia salud. Nunca llega ese momento de priorizarte de verdad y decir: esto lo hago por mi salud y mejorar mi calidad de vida, ahora y en el futuro”.
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