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CATALUNYA

Catalunya es la segunda comunidad autónoma donde peor se cubren las necesidades básicas

El Índice de Progreso Social (IPS) de las regiones de la UE deja a Catalunya lejos de las regiones líderes de Suecia, Dinamarca, Holanda o Finlandia y más cerca de las de República Checa, Portugal o Eslovenia

El IPS mide el progreso social de forma independiente al desarrollo económico utilizando indicadores como la falta de calefacción en el hogar o la carga financiera que supone la vivienda

En PIB, Catalunya ocupa el puesto 58 de las 272 regiones analizadas, pero a la hora de evaluar el progreso social la comunidad retrocede hasta la posición 165

Los representantes municipales manifiestan una profunda preocupación por el problema de la pobreza energética

Catalunya es la segunda comunidad autónoma que peor cubre las necesidades básicas

Dinamarca o Holanda son ejemplos de estados europeos mencionados por políticos catalanes de todos los colores a la hora de definir su modelo de país. Un estudio reciente de la Comisión Europea que analiza la cobertura de necesidades básicas -vivienda, sanidad, educación- muestra que, para empezar a acercarse a los países del norte de Europa, Catalunya tendría que superar antes a 15 comunidades autónomas. Y es que el Índice de Progreso Social (IPS), que analiza a 272 regiones de la Unión Europea (UE), indica que Catalunya es la segunda comunidad autónoma donde peor se cubren las necesidades básicas. Sólo Canarias obtiene menos puntuación.

Catalunya es un buen ejemplo de cómo los datos económicos no son suficientes para valorar el bienestar de la ciudadanía: así, si en PIB Catalunya ocupa el puesto 58 de las 272 regiones analizadas, a la hora de evaluar el progreso social, la comunidad retrocede hasta la posición 165.

El objetivo del IPS es complementar y ampliar los indicadores económicos a la hora de medir el bienestar. Por eso se basa en indicadores compuestos que incluyen variables sociales y medioambientales que miden resultados, tales como la falta de calefacción en el hogar, la mortalidad infantil, la contaminación del aire, los graduados en educación secundaria, la tolerancia con los inmigrantes o la confianza en el sistema político. En total, el modelo sintetiza en un índice 54 indicadores sociales de bienestar económico y social con datos de los años 2011, 2012 y 2013.

La categoría dedicada a la cobertura de necesidades básicas incluye indicadores sobre malnutrición, acceso al agua, cobertura de necesidades médicas, mortalidad infantil y antes de los 65 años, vivienda o calefacción en el hogar. Son los indicadores relacionados con la vivienda y la pobreza energética los que lastran la posición de Catalunya en el índice en comparación con las demás comunidades autónomas, ya que, por contra, la comunidad obtiene 90 puntos sobre 100 en el apartado de nutrición y cobertura médica básica, en línea con las demás comunidades y las regiones europeas más desarrolladas.

Así, Catalunya obtiene una puntuación de 60 puntos a la hora evaluar el derecho a un techo, sólo superada negativamente otra vez por Canarias. En el otro lado, Navarra, País Vasco o la Rioja obtienen casi diez puntos más que Catalunya en este apartado. Uno de los indicadores que explican esta posición es que, de media entre 2011 y 2013, un 59% de catalanes declaró que los costes de su vivienda -alquiler o hipoteca- le suponían una carga financiera. Asimismo, un 7,84% vivía en viviendas con "hacinamiento", es decir más personas que lo que las medidas de la vivienda aconsejan. Este porcentaje en el País Vasco era del 2%.

En el conjunto del IPS, que incluye también variables educativas y de confianza en el sistema, la comunidad catalana ocupa el duodécimo lugar si se ordenan las 17 comunidades autónomas de mejor a peor puntuación en el índice. Le superan todas las comunidades del norte de España, el País Valenciano, Canarias y Madrid. Todas las comunidades obtienen puntuaciones similares, en torno a los 60 puntos sobre 100, salvo Madrid, el País Vasco y Navarra que rozan o superan los 70 puntos y ocupan los lugares 88, 102 y 131 en la clasificación de 272 regiones europeas.

Lejos de las regiones punteras europeas

Catalunya comparte tramo en el Índice -entre las posiciones 150 y 180- con las demás comunidades españolas y regiones de la República Checa, áreas de la Valonia belga (las zonas más deprimidas del país en contraste con el norte, más prospero según el IPS), Estonia, Portugal y Eslovenia. La diferencia en la puntuación de Catalunya respecto a las regiones más punteras de Europa que encabezan la clasificación del progreso social (regiones de Suecia, Dinamarca, Finlandia y Holanda) va de los diez a los quince puntos.

Entre 2011 y 2013, de media, un 7,84% de catalanes declararon no poder mantener su casa caliente, porcentaje que se situó alrededor del 2% en las regiones de Austria y Dinamarca y en el 5% en las regiones alemanas. Los líderes europeos en este indicador de malestar social fueron regiones de Bulgaria con porcentajes de hasta el 48%. Por contra, Catalunya registró porcentajes similares a las regiones más desarrolladas de Europa en la baja mortalidad antes de los 65 años o pobreza alimentaria.

Carencias en Educación

Del IPS se desprende que uno de los talones de Aquiles catalanes para progresar socialmente es la educación. Así, Catalunya obtiene una puntuación de 52 sobre un máximo de 100 tras evaluar los resultados en abandono escolar y niveles de estudios primarios y secundarios completados (en otras categorías, como seguridad personal o calidad del agua la puntuación llega a 80). Tampoco es positiva la evaluación de la educación superior, que deja a Catalunya con 51 puntos, frente a los más de 80 de regiones danesas.

El IPS se estructura a través de tres dimensiones: Necesidades básicas -que evalúa, entre otras cosas si las personas tienen suficientes alimentos para comer, acceso al agua potable o disponen de una vivienda adecuada-; Fundamentos de Bienestar -acceso a Internet y a la educación y sanidad básicas e indicadores de medio ambiente- y Oportunidades.

Es en este último capítulo donde Catalunya obtiene la peor puntuación de las distintas evaluaciones, en concreto en lo referente a la confianza en el sistema judicial, policial y político y en la calidad y en la calidad y rendición de cuentas de los gobiernos: 30 puntos sobre 100. Regiones danesas, suecas y holandesas obtienen más de 70 puntos.

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