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CATALUNYA

La salud no espera: demoras que repercuten sobre los pacientes

Las listas de espera por operaciones quirúrgicas en Catalunya se han reducido un 12% en 2014, según el Departament de Salut de la Generalitat

“Un señor de 40 años estuvo esperando una operación para una prótesis de rodilla más de dos años en total y perdió el trabajo debido a su estado de salud”, explica Pilar Pastor, de la Mesa Ciudadana del Hospital Sant Joan de Reus

“La única manera de entrar antes es pidiendo cita a la privada; si la gente tiene dinero se va por la mutua”, apunta la doctora

Cartell reivindicatiu a les portes de l'Hospital Sant Joan de Reus / ENRIC CATALÀ

Cartel reivindicativo en las purtas del Hospital Sant Joan de Reus / ENRIC CATALÀ

"Comencé en 2013 a tener dolores en el gemelo de la pierna izquierda, el médico de cabecera me diagnosticó tendinitis y fascitis plantar. El proceso de dolor y molestias continuó y me provocaba una ligera cojera. En junio de 2014 pregunté en la Seguridad Social por la derivación al especialista (traumatólogo), pero verbalmente me dijeron que como mínimo tendría que esperar ocho meses, por supuesto no quisieron darme ningún papel que certificase esto, desistí de pedirla". Así empieza la historia de Pere Castillo (nombre inventado) con las listas de espera de la Seguridad Social, una historia que tiene como marco de fondo el Hospital Sant Joan de Reus y el servicio de atención primaria de esta ciudad. A día de hoy Castillo tiene el tendón roto sin posibilidad de ser operado y un 35% de discapacidad certificada.

“Las listas de espera por operaciones quirúrgicas se han reducido un 12% durante el 2014”. Este era el anuncio que hacia el Departament de Salut en febrero cuando presentó el último informe sobre la situación de las listas en la sanidad pública catalana. Según estos datos el tiempo medio de espera para ser intervenido en 2014 fue de 6,52 meses. En el caso de Reus, según los datos del Departament de Saut, en diciembre del año pasado había 1.552 pacientes esperando para ser operados, con un tiempo medio de espera de los ya intervenidos de casi ocho meses. Salut también aprovechaba para presentar una reducción en el tiempo de espera de pruebas diagnosticas del 6,8%, lo que supone siete días menos respecto 2013.

¿Qué explica entonces que haya pacientes como Pere Castillo que hayan terminado esperando más? El sistema de computación depende de unos criterios que permite al departamento ajustar los tiempos. Más allá de las pruebas diagnosticas o las cirugías, el primer paso ante cualquier procedimiento es la visita al especialista. Cuando un paciente es derivado desde su CAP al especialista debe esperar antes de recibir el día y hora de visita, este tiempo que pasa mientras espera esta llamada o esta carta no es computado como tiempo de espera. Tampoco cuenta el tiempo que transcurre para que lo llamen para una segunda cita, para una prueba o una intervención. Esto hace que si sumamos el tiempo total que pasa desde que un enfermo es derivado desde el CAP hasta ser operado pueda ser superior a los números oficiales.

Cartell reivindicatiu a les portes de l'Hospital Sant Joan de Rues / ENRIC CATALÀ

Cartel reivindicativo en las puertas del Hospital Sant Joan de Rues / ENRIC CATALÀ

Pilar Pastor, pediatra jubilada, participa en la Mesa Ciudadana de vecinos que junto la CUP han impulsado la campaña “No marxis sense hora” (No te vayas sin hora), pidiendo a los usuarios del hospital que no abandonen el hospital sin tener hora para la siguiente visita, prueba o operación. Todos aquellos que tienen que irse sin ella pueden dejar constancia de ello en unas hojas de denuncia que luego gestiona la Mesa con el Hospital.

Pilar ofrece a este diario algunos ejemplos de ciudadanos que en 2014 se acercaron a denunciar en la Mesa del Hospital Sant Joan de Reus: “un chico estuvo más de un año con una sonda urinaria, otro de 40 años estuvo esperando una operación para una prótesis de rodilla más de dos años en total y perdió el trabajo debido a su estado de salud. Un señor con Alzheimer estuvo seis meses sin prótesis en la rodilla, con la pierna colgando, esperando a que le implantaran una nueva”, explica indignada. Cuenta pero, que después de denunciarlo a través de la Mesa recibieron respuesta rápido. “Al chico de la sonda lo operaron 15 días después y al de la prótesis de rodilla un mes y poco después”. A pesar de esto, dice que muchos pacientes se muestran reticentes a denunciar por el afecto que sienten hacia el profesional que les atiende.

Esperando para el especialista

Fuentes internas de un CAP de Reus han filtrado a Catalunya Plural datos recientes sobre las fechas aproximadas para las que se están programando visitas con el especialista. Por lo que refiere a las citas ordinarias, las preferentes las gestiona el propio hospital, para consultas del tipo medicina interna se dan horas para setiembre de 2015. Para neurología, cardiología, neumología o reumatología para octubre de 2015, cirugía general para enero de 2016, traumatología para julio de 2016 y dermatología para mayo de 2016”. Y añaden: “En primaria estamos llevando diez días de espera en general, cosa que es inaceptable porque esto hace que veamos de urgencia (5 minutos) casos que se deberían ver con cita previa (8-10 minutos), a parte de ser estresante no nos permite orientar ni hacer bien el trabajo”.

Advierten, además, de que se están dando casos de reprogramaciones de visitas que ya se habían dado y que aplazan la atención al menos dos meses. “Desde que se deriva de la primaria a personas que de entrada ya parecen tener criterios de intervención especializada hasta que finalmente acaban siendo operados pasa un periodo de tiempo que puede repercutir muy seriamente en la vida de las personas”, sentencian.

“Si la gente tiene dinero se va por la mutua”

La historia de Pere Castillo siguió así. "En septiembre de 2014 tuve un dolor muy fuerte en la pierna y no pude continuar caminando, se me quedó una cojera importante y una hinchazón en el tobillo. Ante el visible empeoramiento solicité a mi médico de cabecera la derivación al traumatólogo, tomaron nota y me indicaron verbalmente que las visitas de traumatología estaban saliendo para enero de 2016, ‘la visita no será ni a corto ni a medio plazo’, me dijeron. Solicité entonces una visita por la privada en Barcelona, que me dieron enseguida y el doctor me anticipó que se me había roto del todo el tendón de Aquiles, un diagnóstico que se confirmó con las pruebas pertinentes. No me aconsejó una intervención quirúrgica porque la separación de los extremos del tendón era ya de 5 centímetros, y se trataba de una operación compleja”. 

En el mismo Hospital de Reus, donde por la mañana los quirófanos operan a los pacientes que son derivados del CatSalut, por la tarde un grupo de médicos opera a pacientes que vienen por mutua o directamente pagando la intervención. De hecho, el 7% de la facturación total del hospital proviene de esta actividad privada. En algunos casos, como cuenta Pilar Pastor, es el mismo médico el que ante la desesperación del paciente le sugiere la posibilidad de acortar el tiempo de espera si acepta pagar por la intervención. “La única manera de entrar antes es pidiendo cita a la privada, si la gente tiene dinero se va por la mutua”, cuenta esta pediatra.

Prop del 7% del que factura l’hospital Sant Joan de Reus prové del que ingressa per l’activitat de mútues i privats. / ENRIC CATALÀ

Cerca del 7% de lo que factura el hospital Sant Joan de Reus proviene de lo que ingresa per la actividad de mutuas y privados. / ENRIC CATALÀ

“Las listas de espera acaban, a base de sufrimiento, empujando a estas personas a asumir gastos por la privada, es insoportable”, decía el secretario de Dempeus per la Salut Pública, Toni Barbarà, recientemente a raíz del caso Justiniano Villaran. Este paciente tuvo que pagar 9.000 euros a un médico de Terrassa por una operación que cubre la Seguridad Social. El médico, quien le obligó a que fuera así, dijo, como recoge la instrucción del caso: “no opero un síndrome piriforme por la Seguridad Social porque no me sale de los huevos”. Una declaración que el abogado de la defensa interpreta como una manifestación clara de su interés para lucrarse.

Las consecuencias para la salud

Ocho meses más tarde Pere Castillo consiguió la visita para el especialista, pero ya era tarde. “El resultado de la espera fue el previsible: el tendón estaba roto y la discapacidad ya era de por vida”, lamenta este paciente.

Pero su caso no es el único con consecuencias irreparables. Tras una visita al oculista en la que le advirtieron de posibles cataratas, José Ramiro (nombre inventado) pidió a su médico de cabecera en Reus visita para el oftalmólogo. En julio de 2014 lo vio el especialista, le certificó las cataratas y le recomendó seguimiento médico. No tuvo la siguiente visita hasta este verano, un año después y fue entonces cuando el oftalmólogo le dijo que la catarata estaba bastante avanzada y en condiciones para ser operada.

"Cuando pregunté por la fecha posible me respondió que ya me llamarían para una visita pre-operatoria, me llegó la cita del Hospital Sant Joan para julio de 2016. No sé el grado de urgencia pero la profesional me dijo que estaba ya para operar y estamos hablando de una patología con proceso progresivo”, lamenta Ramiro en declaraciones a Catalunya Plural. La operación de cataratas, además, se incluye en la lista de cirugías garantizadas en las que el tiempo de espera no debe ser superior a seis meses.

Fuentes internas del servicio de primaria de Reus, que prefieren guardar su anonimato, advierten que el tiempo de espera puede provocar “riesgos vitales, secuelas irrecuperables, como casos de traumatología en los que si no se interviene queda dolor o disfunción crónica, afecta a la calidad de vida, por el hecho de tener que estar medicado durante este tiempo o por los efectos secundarios que provoca el dolor y puede, incluso, perjudicar las relaciones sociales de la persona, provocando pérdida de trabajo, o estrés personal y familiar.”

“Les decimos a los pacientes que cuando pongan una reclamación reflexionen sobre todas estas repercusiones, porque de otra forma parece que el tema de las listas sea solo una cuestión de impaciencia y nada más”, apuntan.

De todos los casos que han pasado por la Mesa Ciudadana de Reus hubo uno en el que el paciente quiso ir un poco más allá. Cuando su urólogo le dijo que debería esperar ocho meses para recibir los resultados de unas pruebas, y ante el dolor, este le contestó: “no me iré hasta que no me solucionéis el problema”, y se quedó al hospital esperando respuesta. El final: el hombre fue detenido por reclamar su derecho a una atención sanitaria con garantías.

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