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La fiscalía requiere a la Agencia de Vivienda que sancione al propietario de 18 infraviviendas de Badalona

Dos agentes de la Guàrdia Urbana de Badalona

elDiario.es Catalunya

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La Fiscalía de Consumo de Barcelona ha requerido a la Agencia de la Vivienda de Catalunya que expediente y sancione al propietario de 18 infraviviendas detectadas el año pasado en una finca de Badalona. El Ayuntamiento de la ciudad descubrió 18 habitaciones de 15 metros cuadrados y sin ventilación alquiladas a familias vulnerables y las desalojó.

Sin embargo, el propietario no ha sido sancionado, a pesar de un primer requerimiento de la fiscalía en la Agencia de la Vivienda. El empresario había convertido el local y el almacén de una antigua carpintería en 18 habitaciones de 15 metros cuadrados sin ventilación alguna.

Del total de habitaciones había ocupadas 16, a razón de 450 euros al mes, por lo que el hombre cobraba 7.200 euros mensuales y 30 por metro cuadrado. Cada espacio tenía una cama, un aseo y una cocina de camping. Además, había problemas eléctricos, de aislamiento y de estabilidad.

La fiscal delegada de Consumo de Barcelona, Paloma Pelegrín, requirió a la Agencia Catalana de Consumo que abriera un expediente, pero el organismo remitió a la fiscal a la Agencia de Vivienda. En un primer momento, este segundo organismo no intervino, pero hace dos semanas el ministerio público volvió a insistir con una petición formal.

Tras el operativo de la Guardia Urbana, el alcalde de la ciudad, Xavier García Albiol, destacó que allí vivían “personas humildes” que “el único delito que habían cometido era no poder pagar un alquiler”. Albiol aseguró que la respuesta del consistorio sería “ejemplar” y que se preveían sanciones de entre 10 y 12 millones de euros. El alcalde denunció también el alto grado de “profesionalización” del responsable, puesto que las infraviviendas se comercializaban incluso a través de una inmobiliaria.

El local empezó a acondicionarse en la primavera del 2024 y ya hacía unos meses que los 'inquilinos' vivían allí. La reforma, en la que según Albiol el propietario se habría gastado “bastantes miles de euros”, se hizo sin permisos y a la espalda de la administración. Las “madrigueras”, como las definió el propio Albiol, estaban en el interior de unos bajos del número 153 de la calle Sant Joan de la Creu, en el barrio de Coll y Pujol. Y se da la circunstancia de que el bloque de pisos que se levanta sobre el local es del propio propietario. De los 26 pisos que hay, 24 son suyos.

La sociedad que gestionaba el negocio es Urbanizadora Badalonense y el Ayuntamiento investigó si tiene más propiedades en la ciudad por si podrían estar reproduciéndose situaciones similares. En Coll y Pujol vivían unas 30 personas “en una situación humillante fruto de la desesperación”, lamentó Albiol.

Para el alcalde, el caso de la calle San Juan de la Cruz demuestra la “falta de escrúpulos” de una persona “despiadada” que se aprovecha de la “desesperación”. Los zulos, detallaba, estaban en “condiciones infrahumanas que no son admisibles”.

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