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El Salón Erótico de Barcelona prescinde de las productoras de porno en su viraje hacia un evento más educativo

Imagen del spot de 2019 del Salón Erótico de Barcelona

Pau Rodríguez

El Salón Erótico de Barcelona hace años que quiere dejar de ser visto como un evento sólo de 'shows' de sexo en vivo. La feria, ideada para promocionar el sector de la erótica y el porno, ha ido incorporando una mayor presencia de talleres y charlas de divulgación sexual, pero en la edición actual ha tomado una decisión de calado: prescindir de las productoras de pornografía, que se hacían cargo de los espectáculos, para programar contenidos más diversos y artísticos.

“En estos momentos hay un cambio social importante que ha de arrastrar al sector. Sin enfrentarnos a las productoras, les hemos dicho que tenemos que tirar hacia aquí, y que cuando se adapten a la nueva realidad volverán”, explica Juli Simón, codirector de un evento, propiedad de la empresa Profei S.L, que atrae cada año a entre 25.000 y 30.000 asistentes. Con este viraje, Simón se refiere a que el porno debe asumir su “responsabilidad social”, dejar de ser un contenido audiovisual de hombres para hombres. “Si no cambiamos, la industria morirá”, sentencia.

Productoras como la española ADPTUBE o la italiana Spicylab, que se hacían cargo hasta ahora de algunos de los 'shows' del Salón -junto con media docena de otras empresas del audiovisual que pagaban para poder programar espectáculos- se han quedado fuera de los escenarios. Su lugar lo ocupa ahora la actriz Silvia Rubí, que ya en 2018 fue designada directora artística del Salón y ha programado espectáculos de danza, circo, bodypaint, 'drag kings', 'slow sex' o obras de microteatro, sin dejar de lado el sexo en vivo.

Rubí, crítica con el machismo que impera en el porno 'mainstream', fue la protagonista el año pasado del anuncio del Salón, en el que se reclamaba más educación sexual “para dejar de fabricar violadores en manada”. En esa edición la actriz ya tomó algunas decisiones para combatir el machismo: propuso que no se usaran los típicos disfraces de chacha o enfermera y limitó todas las escenas de dominación sexual al ámbito BDSM (conocido como sadomasoquismo).

En esta misma línea, en el spot de la actual edición, titulado 'Aprender', la periodista especializada en sexualidad Noemí Casquet enarbola un discurso feminista y liberador. “Es el momento de desaprender para recuperar lo más importante del mundo: la libertad”, proclama Casquet, en un vídeo que un año más ha conseguido decenas de miles de visualizaciones.

Más talleres educativos y menos porno convencional

“Como mujer, a menudo no me sentía identificada con lo que veía”, relata Melanie Quintana, “a veces sentía incluso que se nos trataba como objetos y no como sujetos”. Esta periodista y sexóloga, de la revista Somos Peculiares, describe de esta forma su relación con el Salón, y les reconoce su apuesta reciente por incorporar contenidos más educativos. En su caso, en esta edición realizará talleres de gestión de emociones en la pareja y sobre el placer más allá de los genitales.

El Salón ha aumentado este año los espacios formativos hasta programar más de un centenar de charlas relacionadas con el sexo y el conocimiento del cuerpo, con temáticas que van desde la sexualidad de los hijos al control de la eyaculación precoz de los hombres, pasando por el orgasmo femenino, el placer anal o el sexo tántrico. De nuevo, se trata de una apuesta de su dirección hacia contenidos más formativos, pero también es el resultado de una cada vez mayor demanda. “Las aulas son un éxito, por eso duplicamos su aforo”, explica el codirector Carles Valdés.

¿Ha de asumir el Salón Erótico una función educativa? “Como no hay educación sexual en este país, al porno le ha tocado un papel que nunca le debería haber tocado, y es pretender que a través de él la gente aprenda toda la complejidad y la importancia de todo el espectro sexual”, argumenta Valdés. “Sabiendo que no deberíamos ser nosotros, hemos decidido asumir esta responsabilidad”, expresa.

De forma parecida se expresa Elena Ramírez, del colectivo Queer That, otra de las novedades del certamen que llevará a los escenarios un espectáculo de 'drag kings'. “Mientras este tipo de contenido audiovisual tenga un papel en la educación sexual, y ahora lo tiene porque es de lo poco que la gente puede usar, es importante que la industria de lo erótico se diversifique”, opina. El 'show' que realiza Queer That no es explícitamente erótico, pero sí utiliza el striptease de mujeres y hombres masculinizados como “medio de expresión creativa”.

Sobre su presencia en la presente edición del Salón, Ramírez expresa: “Las mujeres poco a poco vamos conquistando espacios que no nos estaban permitidos; esto no significa que esté todo hecho ni que siga habiendo minorías del deseo y el erotismo que sigan sin ser representadas, como el porno para lesbianas”.

No más selfies al lado del artista

Para quitarse el estigma de festival de porno en directo, desde el Salón han prohibido este año el uso de cámaras profesionales y de palos de selfie y han habilitado un espacio de seguridad entre el público y el escenario. Aunque son conscientes de que no pueden impedir que la gente grabe con el móvil, sí quieren evitar la imagen de un montón de señores haciéndose fotos pegados a las artistas.

Desde el Salón también se han desprendido de patrocinadores polémicos como Apricots, una empresa de prostitución que ya en 2016 les valió críticas no solo por promocionar esta práctica, sino porque pedía voluntarios para trabajar a cambio de entradas. El sindicato UGT lo denunció en la Inspección de Trabajo y la dirección del Salón tuvo que salir al paso para dejar claro que nadie trabajaría gratis.

Desde entonces Apricots dejó de ser patrocinador y, a día de hoy, el festival ya no tiene ninguno, aunque esta era una vía de ingresos complementaria a las entradas. “Es muy posible que este año no hagamos beneficio, pero es una apuesta de futuro”, resume el director Juli Simón.

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