Trabajadores del Hospital de Bellvitge denuncian la presencia de propaganda contra el aborto en el centro
100 cuestiones y respuestas sobre la defensa de la vida humana y la actitud de los católicos. Ese es el título de un libro, editado por la Conferencia Episcopal, que una trabajadora ha encontrado en la sala de culto y reflexión del Hospital de Bellvitge, un hospital público que, por ley, no debería permitir la presencia de elementos religiosos.
“Es alarmante que haya estos materiales. Son libros que van contra los derechos de las mujeres”, sostiene Maribel Ramírez, trabajadora y delegada de la CGT en el centro, quien denuncia la presencia de “propaganda antiabortista” en las zonas comunes.
El hallazgo se ha realizado en la sala de reflexión, que sería equivalente a las capillas de los hospitales católicos. La diferencia es que, al ser Bellvitge un centro público, este espacio debe ser aconfesional porque debería poder acoger a personas de cualquier credo, así como a las agnósticas o ateas. Y, por tanto, estar libre de cualquier simbología o elemento relacionado a una religión concreta.
Aun así, los trabajadores han llegado a contar hasta 15 objetos relacionados con la simbología católica, desde crucifijos hasta estampitas. Y, además, “numerosa” propaganda y octavillas tanto de la Conferencia Episcopal como del Opus Dei.
“Hacen difusión de una religión a personas que se encuentran en un momento delicado”, dice Ramírez. “Hay teléfono de contacto e indicaciones para unirte a esas organizaciones si quieres salvar tu alma”, sigue la delegada sindical, que denuncia que todo este material se coloca con el conocimiento del Hospital.
Por su parte, desde el centro explican que desconocían la existencia de este libro y aseguran que investigarán “en qué circunstancias ha aparecido” y quién lo ha dejado en la sala de culto.
El texto, que fue encontrado el pasado miércoles, el jueves ya había desaparecido. Pero las trabajadoras insisten en que ellas no lo han tocado. “Nuestras abogadas nos han dejado claro que no nos podemos llevar nada, porque eso supondría atentar contra la libertad religiosa”, aclara Ramírez.
Una larga batalla
La polémica con la sala de culto no es nueva. Esta se remonta a 2022, cuando el Hospital abrió el espacio que, según la ley catalana de cultos, debería ser aconfesional al encontrarse en un centro público. Cosa que no sucede, tal como denuncian desde la CGT.
Además, el sindicato afea al centro que el espacio figure como “capilla” y recuerdan que estas salas han de ser respetuosas con todas las religiones, así como con las personas agnósticas, que “deberían poder acceder allí para afrontar su duelo y su dolor”.
Por ello, ya han interpuesto diversas quejas. Una de ellas fue a la Sindicatura de Greuges (el defensor del pueblo catalán), quien les dio la razón en 2023. Tras ello, el Govern trató el tema en el grupo de trabajo ‘Iglesia Católica-Departament de Salud’ y trasladó las quejas al Secretario de la Conferencia Episcopal de Tarragona, el sacerdote Sebastià Aupí.
El párroco pidió disculpas “por la presencia de simbología católica en el espacio en cuestión” y se comprometió a dar orden de retirarla. Pero eso, tres años después, todavía no ha sucedido. Desde el sindicato afean que la situación sigue igual y avanzan a elDiario.es que, después del incidente con el libro antiabortista, se plantean iniciar acciones legales.
0