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“Que nos den a los científicos un préstamo de 25.000 millones como a Bankia”

Entrevista al codirector de los yacimientos de Atapuerca, que advierte de los riesgos de recortar el presupuesto para ciencia, un tajo que, además, considera innecesario, incluso en las circunstancias actuales

El investigador reivindica la actuación sobre lo que queda cerca para mejorar el mundo

La campaña de excavaciones de Atapuerca comienza el próximo 2 de julio

El codirector del proyecto de investigación de los yacimientos de Atapuerca Juan Luis Arsuaga

Juan Luis Arsuaga no quiere sonreír a la cámara. No quiere hacerlo obligado, al menos. “Ahora parece que no ser feliz y no sonreír es antisistema”, se queja. “Parece que pensamos que el que no es feliz algo está tramando”, añade. El codirector del proyecto de investigación de los yacimientos de Atapuerca está de visita en el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) para hablar sobre la evolución del parto humano, una pieza fundamental en el desarrollo de la inteligencia y en la aparición de la consciencia, que Arsuaga trató en su libro El primer viaje de nuestra vida.

Es esa aparición de la consciencia lo que hace particular a la especie humana y la que le empuja a hacerse preguntas fundamentales sobre su existencia. Unas cuestiones que, a veces, pueden hacer más difícil la sonrisa. Para ayudar a responderlas, más allá del mito o la religión empleadas por millones de personas a lo largo de la historia, los paleontólogos como Arsuaga introducen el papel de la ciencia. En el CNIO, el investigador cree que se pueden encontrar buenas ideas de colaboración entre quienes estudian el cáncer y los que se dedican a escudriñar nuestros orígenes, aunque aún no puede explicitar cuáles. “Si dijera en qué podemos colaborar, seguramente no sería interesante, porque sería previsible”, opina. De momento, las máquinas de secuenciación de ADN del centro de estudio del cáncer ya ayudan también a descifrar el contenido del genoma de seres humanos prehistóricos. Para ver lo que pueda deparar el futuro, habrá que esperar, porque el científico no siente inclinaciones de pitoniso.

En una situación como la actual, en la que hay muchos problemas concretos y acuciantes, ¿cómo nos puede ayudar la perspectiva que ofrece el estudio de cientos de miles de años de nuestra historia y la de nuestros antepasados?

Responde a la pregunta fundamental, la de qué hago con mi vida. Esa pregunta es universal, la tiene el más rico y el más pobre. Las grandes preguntas están siempre ahí. No tienen más inquietudes intelectuales o filosóficas las sociedades ricas que las pobres. Todas tienen las mismas.

Quizá en una sociedad rica haya más tiempo para preocuparse por esas inquietudes filosóficas que en otra donde tienen que concentrarse en sobrevivir.

Pero por la supervivencia también se lucha en un corro de la bolsa. Esto también es lucha, aunque te paguen bien. No es tan obvio que cuanto más rico seas, pienses más, ni mucho menos. De hecho en las sociedades pobres es donde hay más fanatismo religioso, que es una forma de contestar a la pregunta.

¿Una forma de contestar un poco brusca y un poco irreflexiva, quizá?

Es la contestación religiosa a la pregunta de ¿por qué estamos aquí? También hay respuestas míticas, pero no hay ningún pueblo de la Tierra que no tenga respuesta a esa pregunta. Y nosotros buscamos una respuesta desde la ciencia.

Los seres humanos son conscientes, pero hay investigadores como Lynn Margulis, que comparaba a nuestra especie con simples bacterias, incapaces de dominar el impulso biológico, que se reproducen con mucho éxito hasta agotar los recursos de su ecosistema y después se extinguen. Los humanos, que también son una especie muy exitosa, ¿sabrán evitar ese destino que suelen tener los animales que triunfan?

La desaparición de la especie... Yo es que no hago esas especulaciones. Hay gente que especula con lo que va a ocurrir en el futuro, yo estoy pensando en mis hijos. Tengo tres hijos, no necesito pensar en el futuro de la humanidad, bastante tengo con pensar en el futuro de la siguiente generación que son mis hijos. Hasta ahora en la historia de la humanidad siempre ha habido violencia, conflicto, muerte. Siempre. En el siglo XX en Europa hubo dos guerras mundiales y en España una guerra civil. No hace falta pensar en el siglo XXX. La historia es recurrente. ¿Habrá otra? Pues ya va tocando otra.

La supervivencia de la especie Homo sapiens, como tal, no la veo amenazada, pero yo no tengo esas inquietudes tan teóricas. Me conformo con contribuir a lo cercano. Yo siempre he pensado que la gente que está preocupada por estas grandes cuestiones luego al final no hace nada. En el tema del medio ambiente, el lema conservacionista me parece perfecto: Piensa globalmente, actúa localmente. Está bien lo de pensar en el Amazonas, pero de ese parque de ahí ¿quién se está ocupando? ¿Y esa acequia quién la limpia? A lo mejor pensamos mucho en el Amazonas y luego no limpiamos el río que pasa por delante de nuestra casa. Yo veo tanto de eso que me he vuelto muy de actuar localmente.

Este punto de vista sobre la especulación y los planteamientos teóricos puede llamar la atención viniendo de alguien que vive de tratar de entender cómo vivían unos individuos desconocidos hace cientos de miles de años.

Ese es mi trabajo profesional, como el que es astrónomo y se preocupa por galaxias lejanas, pero no por eso se desvincula del presente. Es más, el que estudia galaxias lejanas, si tiene conciencia, será protagonista de su tiempo y se implicará en los debates del momento y en transformar la sociedad, que es nuestra obligación.

¿Pero no existe la posibilidad de aprender cómo hemos vivido en el pasado, para tratar de afrontar mejor el futuro, también desde un punto de vista práctico?

Claro que sí, la paleontología nos ha enseñado que todos los seres humanos somos hermanos, que todos somos iguales. ¿Te parece poca aportación?

Pero como todo lo que me has preguntado es por el futuro del planeta y de la especie, lo que creo es que el futuro del planeta es limpiar ese parque que está lleno de porquería. Si todos hiciéramos eso, habría un futuro. Actuemos localmente. Veo que todas tus preguntas son del futuro remoto, y a mí me preocupa cada vez más el río que pasa por delante de mi casa. ¿Por qué no hablamos de la crisis del sistema político español?

De acuerdo. ¿Cómo ve la situación política de España y de su ciencia?

Pues ahora como hay menos presupuesto, peor, eso es fácil.

Pero lo que están haciendo con el presupuesto que tienen, ¿está bien?

Esa decisión no la sé. Si te reducen el presupuesto, es difícil, no sabes si lo tienes que dedicar a los zapatos o a la camisa... Cuando tienes poco dinero, todo son problemas.

Pero por lo que conoce, ¿haría algo diferente?

Yo, dar más dinero.

¿Dar más dinero para ciencia sacando dinero de otras partidas?

A Bankia le han dado 25.000 millones, tengo entendido. Y lo de que es un préstamo no me lo creo, porque tengo 58 años. O ¡que nos den un préstamo de esos también!

Entonces es sólo una cuestión de prioridades. Podría haber más dinero para ciencia, pero se decide no dedicarlo a eso.

¿Alguien lo duda?

La secretaria de Estado de Investigación dice que la situación es difícil y que no hay más.

La secretaria de Estado dice que no le dan más a ella. Ella reparte lo que le dan a ella. El dinero no lo tiene ella, lo tiene Montoro. En cualquier caso, yo creo que el presupuesto de ciencia no debería ser recortado. Y no solo lo creo, sino que he escrito una carta a Moncloa el año pasado. No me puedo desdecir de eso.

¿Qué consecuencias cree que pueden tener estos recortes en ciencia?

Para empezar, se hará menos ciencia, porque es como un coche, si no tiene gasolina, no anda, y luego, como el propio coche, se irá deteriorando, porque hay que cambiar las piezas. De mal en peor. Y al final el coche no irá a ningún lado.

¿La situación es realmente tan distinta a la de otros países, como EEUU, donde también hay una preocupación importante por las últimas medidas del Gobierno respecto a la ciencia?

Te voy a decir una cosa, de una cosa que no sé nada es de política científica. No sé nada de los presupuestos, no sé las cifras, no sé nada de nada. Soy un paleontólogo que sabe de fósiles. Lo único que sé es que hay menos dinero y que por lo tanto la gente se resiente, se reponen menos plazas de las que se van del sistema, no entra nueva gente… Mal.

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