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Momento dulce para la ciencia española

Las Jornadas Salvemos la ciencia: una reflexión desde los OPIS se celebraron el pasado viernes 13 de Julio con un éxito de participación que incluyó en el último momento al propio ministro Pedro Duque.

Se abre un periodo esperanzador donde las reclamaciones de la comunidad científica para eliminar las trabas administrativas y aumentar el presupuesto de I+D encuentran buena acogida en el Gobierno

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Las jornadas 'Salvemos la ciencia: una reflexión desde los OPIS'

Imagen de las jornadas 'Salvemos la ciencia: una reflexión desde los OPIS'

Improvisando la agenda y reventando protocolos y normativas de seguridad, el flamante ministro de Ciencia, Innovacion y Universidades aterrizó en medio de las jornadas “Salvemos la Ciencia” que se celebraban el pasado 13 de Julio en el Instituto de Salud Carlos III y sintonizó enseguida con una audiencia entregada de científicos y gestores. Desde que las jornadas arrancaran a las diez y media de la mañana se rumoreaba que el ministro había aceptado la invitación “y que nos llamaría cuando saliera de Moncloa”. Los viernes hay Consejo de Ministros en Moncloa, y las jornadas tenían lugar un viernes. Pero estos conflictos de agenda no fueron obstáculo para que el ministro apareciera con rapidez y eficacia y se brindara a un espontáneo y animado debate sobre los problemas que aquejan a la ciencia en nuestro país. Lejos de inaugurar o clausurar el evento con palabras huecas y asegurar una sonrisa para la posteridad en la foto de rigor, Pedro Duque le hizo una finta a su apretada agenda y fue al grano: “quiero expresar mi apoyo a vuestras reclamaciones”, “no esperéis milagros, no convenceremos en pocos días a todo un congreso de diputados sobre un incremento sustancial para la ciencia en los presupuestos del Estado, pero vamos a acometer muchas reformas y estamos empezando ya”. Se marchó a galope, tal como vino. Pero vino. Y nos dejó, reafirmados, profundizando en las reformas que harían falta mediante breves presentaciones de varios ponentes más y una nueva ronda de preguntas y respuestas entre la nutrida audiencia y los diversos expertos invitados a la mesa. 

Las Jornadas Salvemos la ciencia: una reflexión desde los OPIS comenzaron con un análisis de la realidad actual sobre la escasa inversión en I+D en nuestro país y las tramposas estadísticas para maquillar una situación insostenible, realizado por Emilio Muñoz, quien fuera presidente del CSIC y es ahora vicepresidente de la Asociación Española para el Avance de la Ciencia. Continuaron con una revisión crítica de la Ley de la Ciencia, sus inconsistencias, lo que no se ha puesto en marcha y todo lo que conviene ir modificando con urgencia realizada por Fernando Ponz y Juan Fernández Golfin, investigadores del INIA. Marina Albentosa del IEO y Julio Cárabe del CIEMAT resumieron con desgarradores ejemplos las trabas administrativas a la ejecución del gasto de proyectos de investigación ya aprobados (y muchos con fondos europeos) y las dificultades para contratar a personal investigador aun contando con el dinero para ello, para completar el relato con la breve historia de la plataforma OPIS para salvar la ciencia. Las jornadas siguieron con una presentación de alternativas que pudieran iluminar un nuevo modelo en la gestión de la ciencia.  Eduardo López-Collazo habló desde su experiencia en la  Fundación Hospitalaria La Paz, Margarita Vila, desde su visión de cómo y por qué se han complicado las cosas en el CIEMAT, Carmen Toledo no abrió las puertas a la Oficina Española de Patentes y Marcas, y Eduardo Oliver a la novedosa iniciativa Ciencia en el Parlamento.

Amaya Moro-Martín acaba de publicar en la revista Science  un breve pero claro artículo ilustrando las “ buenas noticias” para la ciencia española que se abren con el nuevo gobierno y el nuevo ministerio de Ciencia, Innovacion y Universidades. Se hace eco de lo que  adelantábamos hace un mes sobre la “ inesperada esperanza” para la ciencia de nuestro país que supone el drástico cambio político en el Gobierno. El artículo de Moro-Martín contrasta con el que publicáramos cinco años antes en la misma revista Science, donde anunciábamos que se cernían negros nubarrones sobre la ciencia española. Nunca pensamos que la realidad superaría nuestros escenarios más pesimistas, amplificando los recortes de facto con un repertorio injustificable de trabas y obstáculos para ejecutar el gasto, no sólo del dinero público, sino también del privado y del proveniente de Europa y otros países. 

Tras varios manifiestos denunciando la asfixia de varios organismos públicos de investigación (OPIS) y tras  diversos encuentros con los principales partidos políticos en el momento de la difícil negociación de los presupuestos del Estado en los meses pasados, las quejas razonadas y las reclamaciones del grupo de coordinación de OPIS (GCO) están siendo escuchadas. De hecho,  la reciente comparecencia del ministro Pedro Duque en el congreso refleja bien tanto la problemática como las líneas generales para resolverla y está en perfecta sintonía con las ideas del grupo de coordinación de OPIS. El desafío ahora es concretar y avanzar sobre todo en los aspectos administrativos y de funcionamiento que implican más voluntad política que financiación. Nos enfrentamos ante un modelo económico equivocado que no contemplaba a la ciencia y a la innovación como motores de riqueza. Nos enfrentamos ante amplios sectores políticos carentes de autocrítica a los que les costará dar su brazo a torcer para cambiar de modelo. Pero nos enfrentamos a todo esto con dos importantes novedades: vamos todos juntos (políticos y toda la comunidad científica) y tenemos ilusión.

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