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Cuenca, en busca de la población perdida

15.000 habitantes menos en cuatro años y una actividad económica ralentizada y marcada por la despoblación y por proyectos como el ATC plantean un futuro incierto en esta provincia

Biomasa, turismo, empresas agroalimentarias o logística, en el punto de mira del desarrollo económico futuro

La Inversión Territorial Integrada (ITI) es el instrumento por el que apuesta Gobierno regional, Diputación, agentes sociales y universidad para frenar la sangría en el número de habitantes

Pueblo de Cuenca

Las Noticias de Cuenca

En los últimos cuatro años, la provincia de Cuenca ha perdido 15.000 habitantes. Las alarmas han sonado al comprobar que su densidad de población se sitúa en los 12,10 habitantes por kilómetro cuadrado frente a la media nacional que supera los 92.  De hecho, es algo que se repite en sus 17.141 kilómetros cuadrados  pero en la Serranía y en la Alcarria, el problema se hace aún más palpable.

La población es muy mayor. El índice de envejecimiento de Cuenca es del 158,10% frente al 106,1% de Castilla-La Mancha.  A estas alturas nacen  7,2 niños por cada 1.000 habitantes, frente a la media castellano-manchega que se sitúa en los 9,1. También es una provincia muy rural, con pueblos minúsculos y  una gran dispersión territorial ya que más del 49% de la población vive en municipios de menos de 5.000 habitantes.

Sumemos todos estos ingredientes y tendremos la mayor preocupación de quienes ostentan responsabilidades políticas, empresariales o sociales en esta provincia tan “peculiar” como dice el delegado de la Junta, Ángel Tomás Godoy.

Un diagnóstico y la "sustancia gris" de la Universidad

Por eso, la provincia anda inmersa en la difícil tarea de lograr un diagnóstico para trabajar en el posterior remedio contra la despoblación. Se hará a través de la llamada Inversión Territorial Integrada (ITI), por la que la Unión Europea dedicará fondos a las tres provincias más despobladas de España y que son Cuenca, Soria y Teruel. 

Es una forma de discriminación positiva que requiere de una “estrategia estructural”, señala el delegado de la Junta, porque “ya no se trata de proyectos específicos sino estructurales que fijen población y generen tanto actividad como empleo”.

En Cuenca se ha constituido una mesa que se convierte en “instrumento” donde Junta, agentes sociales, grupos de acción local y la Universidad identifique tanto  las prioridades de inversión  como las acciones a desarrollar. De momento se trabaja en el diagnóstico. “Es positivo ponerlo todo en un documento y tenerlo negro sobre blanco”, comenta el delegado.

En este camino la Universidad será “factor básico” porque es quien detenta “la sustancia gris frente a una administración a veces anquilosada en sus procedimientos.  Nos puede aportar mucha frescura y la investigación”.

Las prioridades de inversión

Para el delegado de la Junta, los proyectos a priorizar pasan, en primer lugar, por dinamizar la actividad agrícola y ganadera. “Somos una provincia que vive sobre todo de la agricultura y hay que darle un impulso. Es  básico potenciar la incorporación de la mujer al sector agrario, los jóvenes agricultores, fomentar las cooperativas, iniciativas que diversifiquen las actividades económicas…” y  para eso, asegura,   hay que respaldar lo ecológico y la producción integrada.

Monte

Hay que aprovechar la gestión sostenible del territorio y los recursos endógenos. Cuando mira hacia la Sierra, el futuro pasa por la biomasa. En  La Mancha  apunta a la fortaleza de las empresas agroalimentarias, en municipios como San Clemente, Villanueva de la Jara, Belmonte, Mota del Cuervo o Villaescusa de Haro. En  La Manchuela, el sector de transportes “muy diferenciado” junto al cultivo del champiñón que, asegura, “hay que apoyar”. Y en Tarancón y entorno de la A-3, el futuro es la logística.

“Hay que potenciar las empresas agroalimentarias transformadoras, donde es importante la innovación, creando centros de investigación a los que se incorporen las empresas”, sostiene, para añadir la importancia de la promoción turística, con alojamientos sostenibles y  la creación de autoempleo vinculado al ocio y tiempo libre o restauración.

Después cree que hay que unir  gastronomía con el turismo y apostar por los yacimientos arqueológicos, el turismo de salud y bienestar en zonas con tradición termal o la formación reglada ligada al turismo tanto en la FP como en la universidad.

Y para terminar, habla de una apuesta “clave”: las nuevas tecnologías, formando a los empresarios para que se consoliden en nuevas técnicas de marketing, de posicionamiento y de venta a través de la red. “Es básico porque no podemos vender productos turísticos o agroalimentarios en la Sierra o en la Alcarria si no tenemos acceso a internet. Hay que promover la creación de portales conjuntos de comercialización”.

“La financiación autonómica debe tener en cuenta la despoblación”

Junto a estas prioridades lanza una advertencia. Algo que “no nos puede volver a pasar porque en los últimos años, nos ha hecho mucho daño como provincia y no es reversible”. Se refiere a la necesidad de garantizar servicios públicos de calidad en el medio rural, especialmente en la sanidad y la educación. “En la última legislatura se cerraron escuelas rurales provocando que matrimonios que vivían en  estos pueblos se hayan ido. Hemos perdido a la gente joven en la Sierra y la Alcarria”, lamenta.

 “No podemos aplicar ratios objetivas en los servicios públicos de determinados pueblos de la provincia que tienen 20 habitantes porque siempre saldrían mal parados. Ya sabemos que mantenerlos nos cuesta más.  Hay que ser reivindicativos y pedir que la financiación autonómica tenga en cuenta la despoblación”.

Reconoce, sin embargo, que solo habrá resultados  a medio o largo plazo para generar empleo en la provincia de Cuenca. Y para eso, el trabajo de diagnóstico debe concluir en breve. Para antes del verano están previstas reuniones con los ayuntamientos y grupos de acción local.

También se volverá a convocar a la mesa que integran Gobierno regional, agentes sociales, Diputación y universidad. “Una vez hecho el diagnóstico hay que tomar decisiones”, asegura el delegado de la Junta. Unas decisiones que incluirán la formación de personas que trabajen con los fondos europeos, realizar un muestreo de opinión entre las asociaciones sectoriales de CEOE-Cepyme o la ubicación de la oficina que centralice todos los proyectos.

“Al menos hay que frenar la despoblación y tener proyectos que nos permitan vislumbrar un horizonte de empleo al final de legislatura”, asegura.

El ATC “no es compatible” con el desarrollo de Cuenca

Pero en todo este horizonte, hay un escollo, según la Junta. Se llama Almacén Temporal Centralizado (ATC) de residuos nucleares. El ATC “no es compatible” con el desarrollo de Cuenca dice Ángel Tomás Godoy porque “la nuclear no es nuestra apuesta energética”.

En su opinión, Cuenca tiene un potencial “importantísimo” en energías renovables y recuerda que muy cerca de Villar de Cañas, sede del futuro ATC, se han realizado importantes inversiones relacionadas con la energía eólica y solar. “El ATC puede impedir el desarrollo de empresas turísticas y agroalimentarias”, sostiene.

“Ojala tuviésemos el dinero, casi 1.000 millones, que cuesta el ATC para frenar la despoblación de Cuenca”, lamenta el delegado. Hoy por hoy, es el principal reto de esta provincia.

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