El 20% de los alimentos producidos en la Unión Europea se desperdicia, la mitad en los hogares

La consellera de Agricultura, Desarrollo Rural, Emergencia Climática y Transición Ecológica, Mireia Mollà, junto al director del CEMAS, Vicente Domingo.

Los países de renta media desperdician cada año cerca de 74 kilogramos y cerca del 20% de los productos alimenticios que se producen en Europa terminan en la basura. La cuantía, además de un problema moral, supone un gran impacto económico y climático, estimado entre el 8% y el 10% de las emisiones de gases de efecto invernadero.

Decenas de expertos han analizado este lunes en Valencia el impacto del desperdicio alimentario y compartido experiencias para reducirlo en unas jornadas organizadas por el Centro Mundial de València para la Alimentación Urbana Sostenible (CEMAS).  La jornada 'Acciones contra la pérdida y el desperdicio alimentario' ha sido inaugurada por la consellera de Agricultura, Desarrollo Rural, Emergencia Climática y Transición Ecológica de la Generalitat Valenciana, Mireia Mollà, y el director del CEMAS, Vicente Domingo, y ha contado con la participación de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el European Food Information Council (EUFIC).

Domingo, director del centro desde su fundación, ha puesto el foco en el cambio de cultura de la alimentación: “No podemos tener una relación con los alimentos de usar y tirar (...) Es un insulto a la vida”. Según Rosa Rolle, responsable del departamento de Pérdida y Desperdicio Alimentario de la FAO, un gran porcentaje de alimentos se pierden antes de llegar al mercado y el 17% de la comida termina desperdiciada en los comercios y por los consumidores, particularmente en los hogares. La cifra tiene mayor impacto si se compara con las personas que sufren hambrunas, 828 millones en 2021, 115 millones más que en 2019: “Mientras toda esa comida se pierde, tenemos un problema creciente de hambruna y malnutrición en el mundo”, ha denunciado.

Los expertos hacen hincapié en que gran parte del desperdicio alimentario, casi la mitad, se produce en los hogares. Laura Fernández, representante de EUFIC, el 53% de los alimentos se tira en los hogares y la otra mitad a lo largo de la cadena alimentaria. En 2021, último año completo con datos, fueron 88 millones de toneladas de alimentos desperdiciados, con un coste asociado de 143 millones de euros. 

Además del problema nutricional, implica un problema ambiental, según apunta la FAO. Su responsable indica que la pérdida de alimentación representa entre el 8-10% de los gases de efecto invernadero y cada año se usan 75 billones de metros cúbicos de agua en la producción de frutas y verduras que se pierden. La directora general de Cambio Climático valenciana, Celsa Monrós, también ha hecho énfasis en el impacto en el cambio climático, donde el sistema agroalimentario supone el 37% de las emisiones, para incorporar medidas contra el derroche alimentario y de mejora logística en planes de mitigación estatales y territoriales para reducir un 20% las emisiones. Al trabajar en un sistema más eficiente y sostenible también ahorramos en uso de suelo, agua o fertilizantes, apunta la directora general.

El Gobierno valenciano trabaja en acciones contra el desperdicio con programas como 'Bon profit', que a través del Big Data analiza los eslabones de la cadena en los que se produce el derroche para mitigarlo. Hasta la fecha, la Generalitat Valenciana ha cuantificado 32.300 empresas con potencial generador de desperdicio, de las que algo más del 61% corresponden a la restauración y el consumo fuera del hogar, el 27% a la distribución, el 6% a la producción y el 5,4% a la manufactura. Según la titular de Emergencia Climática, el enfoque en el que trabajan busca “optimizar los recursos, ganar en eficiencia, bajar los costes de producción y avanzar en la transición justa”.

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