El bienestar de las personas y del planeta no entiende de colores 

Donald Trump, Angela Merkel, Theresa May, Vladimir Putin o el propio Mariano Rajoy  no se cuentan precisamente entre los mayores activistas medioambientales del mundo. Pero resulta que todos ellos, junto al resto de líderes de las 20 principales economías mundiales, se reunieron el pasado mes de julio en Hamburgo con motivo de la cumbre del G-20 y decidieron “reconocer la urgente necesidad de reaccionar para prevenir y reducir los residuos marinos y así preservar la salud humana y los ecosistemas marinos”. ¿Y saben lo que propusieron para cumplir este objetivo? “Poner en marcha herramientas efectivas, entre ellas, Sistemas de Depósito que ya funcionan de manera exitosa en algunos de los países del propio G-20”.

El propio  Príncipe de Gales, que se ha manifestado muchas veces en defensa del patrimonio natural y cultural del Reino Unido, pocas veces ha sido tan contundente como al mostrar últimamente su preocupación por la contaminación por plásticos de los mares. “Se trata de uno de los problemas medioambientales más terribles, y resulta que cuando introdujeron el Sistema de Depósito en Alemania, el abandono de botellas de plástico se redujo en un 95%. Me parece increíble que no miremos de cerca a este tipo de soluciones que podrían marcar la diferencia de manera extraordinaria”.

De todos modos, no hace falta irse muy lejos para comprobar que esta herramienta funciona. A finales del mes de julio, la Secretaria de Medio Ambiente de la Generalitat de Catalunya, Marta Subirà, y el director de la Agència de Residus, Josep Maria Tost, presentaron las conclusiones de un estudio de la administración catalana sobre cómo afectaría a Catalunya recuperar el hábito de devolver los envases de las bebidas a las tiendas y supermercados. Las conclusiones están muy en la línea de lo expuesto por el G-20 y otros organismos internacionales. La contaminación del entorno por  latas y botellas abandonadas se reduciría en un 90%. El reciclaje de estos envases llegaría hasta el 95%. Y los ayuntamientos ahorrarían casi 17 millones de euros anuales gracias a la medida.

También en la Comunitat Valenciana, a través de la Secretaría de Medio Ambiente que dirige Julià Álvaro, se trabaja en impulsar la economía circular. El Govern del Botànic pretende recuperar la práctica de ‘devolver el casco’ para acabar con los 5 millones de latas y botellas que cada día se pierden y contaminan este territorio. La iniciativa sigue levantando ampollas en algunos sectores industriales muy pequeños en cuanto a representación ciudadana pero muy poderosos. Resulta irónico porque la ciudadanía mayoritariamente ve la práctica de devolver los envases vacíos al comercio como lógica y eficaz para evitar el abandono de este tipo de residuos. Es más, en todas las regiones donde ya lo han vuelto a hacer, las personas valoran la medida de manera positiva y se sienten orgullosas de participar. Y, además, la práctica recibe el respaldo de representantes municipales y sectores económicos como recicladores, pequeños y medianos comercios o distribuidores de bebidas, por ejemplo.

Comprometidos con el medio ambiente, la lucha contra el cambio climático y la defensa de la salud de la población, antes incluso de las declaraciones de los grandes de la economía,  el Gobierno valenciano ya se había propuesto recuperar la práctica de vender las bebidas con depósito, como hacen en 40 regiones de todo el mundo para avanzar hacia la reutilización y el uso eficiente de nuestros recursos y para evitar que millones de envases vacíos contaminen nuestros pueblos y ciudades, nuestros montes, nuestros ríos y nuestros mares.

En el ámbito estatal, también se reconoce que recuperar esta práctica comporta importantes beneficios para el empleo, el medio ambiente y para avanzar hacia una economía verdaderamente circular. Hace sólo unos meses, la Proposición No de Ley (PNL) de Compromís y Equo/Podemos en el Congreso recibió el apoyo del PSOE y se aprobó, instando al Gobierno a estudiar su puesta en marcha en todo el Estado.

Es momento para la acción. En palabras del propio G-20, la crisis de los residuos marinos amenaza “al medio ambiente, a la salud humana, al desarrollo económico, a la biodiversidad y la seguridad alimentaria”. Y es que hace tiempo que esta crisis ha dejado de ser una lucha exclusiva de los verdes. Este reto es de todos: de los que quieren soluciones pero también de los que pudiendo solucionar la mayoría de los problemas ambientales, no lo hacen. Por suerte para la gente de la Comunitat Valenciana y para el Mediterráneo, el secretario autonómico de Medio Ambiente Julià Álvaro tiene claro lo que quiere. Y los demás, ¿qué quieren?

Miquel Roset es director de Retorna

@miquel_roset

Etiquetas
Publicado el
17 de agosto de 2017 - 11:52 h

Descubre nuestras apps

stats