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'A History of Wise Men': la aventura de hacer cine europeo en Estados Unidos

Maksim Tchoubine Kuzin y Andrea Calvetti, creadores de 'A History of Wise Men'

El mercado del cine no se encuentra en su mejor momento. El arte, en general, lo está pasando mal. Lo dicen los estudios, lo critican los miembros de la industria, lo reivindican los artistas y lo repite la prensa.

Frente al pesimismo de los datos, que pesan como una losa, hay nuevos artistas que deciden luchar con más ganas. Demostrar que se puede romper con esta tendencia, que se puede destacar sin el apoyo de un gran estudio detrás. Que el talento no se estanca.

En la Universidad de Columbia (Chicago) se conocieron hace cuatro años dos estudiantes de cine: Andrea Calvetti y Maksim Tchoubine Kuzin. Andrea procede de un pequeño pueblo veneciano y Maksim, hijo de inmigrantes rusos, se crió en l'Albir (Alfàs del Pi, Alicante). De la combinación de ambas mentes, tras compartir estudios, piso y fiestas en Chicago surge A History Of Wise Men (‘Historia de los hombres sabios’), su primer cortometraje profesional.

Resulta complicado describirlo. El corto propone adentrarse en la historia de Elliot, un cantautor que celebra la salida de su último disco en un loft mezclado con toda clase de artistas bohemios del Nueva York de los setenta. En ese ambiente psicodélico, aparece una vieja amiga, compañera de un grupo radical en el que Elliot participaba y le propondrá un reto: dejar su huella en el mundo, cambiarlo a mejor, pero al precio de derramar sangre. Así, plantean al espectador participar del clásico dilema ¿el fin justifica los medios? “Queremos empatía, algo con significado, no solo entretenimiento. Empatía, filosofía y justicia social”, explican los autores.

El proyecto resulta original en forma y fondo. Frente a la tiranía del digital, proponen grabar en celuloide. “Capta ese aspecto voraz y granuloso de los setenta y los colores saturados de los rollos Kodachrome”, cuenta Andrea, director de fotografía del corto. Frente a la hegemonía cultural norteamericana, proponen hacer cine europeo en EE.UU. Para ello, cuentan con un equipo integrado por más de 30 jóvenes norteamericanos y europeos, entre los que hay varios miembros valencianos. “Muchos compañeros españoles buscan oportunidades para trabajar en el sector del cine nacional, y tienen un talento tremendo, pero en España no hay muchas producciones y son equipos consolidados”, lamenta Maksim, autor del guión. Sin embargo, la industria está cambiando “La gente no se da cuenta, pero España ahora está a la cabeza en el sector del audiovisual independiente, sobre todo en los videoclips”.

Esta curiosa pareja de cineastas en potencia se inspira en grandes directores contemporáneos: Wim Wenders, Emily Kai Bock o Paolo Sorrentino -el ambiente decadente de las fiestas evoca los primeros minutos de La Grande Bellezza- que huyen de las películas comerciales y reivindican la faceta artística del cine.

“Queremos mostrar historias no convencionales. No por ser diferentes sin más, sino porque el cine debería ser un medio impredecible, andando ciegamente a través de la historia. Todos tenemos una inteligencia emocional que debería ser explorada cada vez que entramos al cine”, explican en su vídeo promocional.

Si consiguen la financiación, parte del guión se desarrollará en España. De lograrlo, buscan un pequeño pueblo con paredes blanco calizo, como Altea. ¿Cómo encaja Altea en la vida de una estrella neoyorquina de los setenta? Bien, si esta parte sale adelante, según cuenta Maksim, se introduciría en el relato un flashback a la localidad natal de uno de los personajes. “Mi interés principal es mezclar en este corto la cultura española con la norteamericana, que al ser tan distintas, crean un contraste surreal al combinarse”

El dinero es de nuevo esa barrera que puede separar la idea de la realidad. Para que A History of Wise Men llegue a las pantallas, los autores han iniciado una campaña en Kickstarter, conocida web de crowfounding. Con 10.000 dólares conseguirán comenzar el proyecto; con 20.000, rodar su parte en España. A cambio, ofrecen a los colaboradores formar parte del corto como extra, acompañar al equipo a festivales de cine y productos relacionados con la obra.

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