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Elegir una cafetera espresso manual o superautomática: ventajas e inconvenientes de cada tipo

Una cafetera espresso.

Jordi Sabaté

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Somos muchos los que amamos nuestro café de por las mañanas y acaso otros tantos los que también lo tomamos en la sobremesa e incluso durante la tarde; y todos sabemos que esto implica una serie de rituales para que el brebaje adquiera cuerpo y un sabor consistente.

Ahora bien, muchas veces o nos falta tiempo o bien energía, especialmente recién levantados, para desenroscar la cafetera moka y esperar a que el agua hierva. O somos varios en casa y a cada uno nos gusta el café de un modo distinto, ya sea expreso, macchiato, lungo, americano o el clásico cappuccino.

Así, la calidad del café de la tradicional moka se ve superada por la diversidad de demanda y sobre todo por la necesidad de tener que hacer varias cafeteras si son muchas las personas que van a tomar café y además quieren repetir. Esto generaría el doble de trabajo, cuando tal vez por la mañana ya de por sí nos da pereza hacer una sola cafetera.

Probablemente haya otros motivos pero, sin duda, a mucha gente le resultará atractivo disponer de gran variedad de cafés sin esfuerzo y en apenas unos minutos cada mañana o tarde.

Esto pueden hacerlo posible las cafeteras espresso, tanto manuales como superautomáticas, dos tipos de máquina que funcionan a presión, con lo que nos ofrecen un café denso y especiado muy similar al que podemos tomar en un bar.

El resultado dependerá también del tipo de grano que usemos, de si optamos por cafés de tostadero o de especialidad en lugar del café torrefacto con mezcla de la variedad robusta que se sirve en muchas cafeterías de España.

Especialmente ahora que el teletrabajo se ha instalado entre muchas personas, puede ser buena idea buscar un café expreso como el de los bares sin quitarnos el pijama, y sobre todo sin tener que recurrir a las cápsulas de aluminio

Para conseguir un café cremoso y denso en casa, o simplemente para tener un café de base notable para nuestro café con leche, sin grandes complejidades y esfuerzos, existen diferentes alternativas en el mercado de máquinas de café espresso.

Una de ellas son las cafeteras superautomáticas y la otra las manuales. Cada una tiene sus ventajas y desventajas y se adaptan a un tipo distinto de persona, a sus ritmos y hábitos de consumo. Este artículo pretende ayudarte a escoger el modelo que más te convenga.

Las máquinas de espresso manuales son aquellas en las que el usuario es el encargado de prensar, y adicionalmente moler, el café para que salga la bebida a tu gusto.

Por su parte las superautomáticas, como indica su nombre, hacen el proceso automáticamente y se encargan tanto de moler el grano al gusto como de prensarlo para obtener el café aplicando agua caliente a presión.

Ventajas de las cafeteras manuales

¿Qué ventajas trae consigo una cafetera manual?

En primer lugar, se trata de una experiencia muy personal, ya que al ser una cafetera donde todo lo que se hace pasa por nuestras manos, es perfecta para aquellas personas a las que les guste mucho elaborar su café. Al tener que moler el café uno mismo, elegir el grano, poder hacer las mezclas, etc., se pueden obtener resultados mejores que en otras cafeteras.

Otra ventaja es el precio frente a las cafeteras superautomáticas, pues las manuales suelen ser más baratas. Aunque el precio medio son 100 euros, pueden encontrarse algunos modelos por menos de 50 euros. También modelos de diseño por 500 euros.

Finalmente está el tema del espacio que ocupan, que en el caso de las manuales suele ser menor que en el de las superautomáticas, lo que las hace más cómodas para colocar en la cocina.

Desventajas de las cafeteras manuales

Sin embargo, las cafeteras manuales también cuentan con algunas desventajas.

La primera desventaja es que una manual requiere de práctica al tener que moler uno el café, prensarlo, escoger cantidades, presión… Es raro que salga bien a la primera.

A medida que se va utilizando se comprende mejor cómo funciona correctamente o incluso se establecen unas pautas propias para los diferentes tipos de café que deseemos. Pero todo esto conlleva un tiempo de aprendizaje.

La segunda desventaja es que hay que moler el café. Esto requiere esfuerzo, tiempo y la compra de un molinillo. La alternativa es comprar el café ya molido, pero debemos saber que la oferta en el mercado de este producto solo suele adaptarse a un tipo de molido medido; si bien diversas marcas de café de calidad ofrecen paquetes con molido para moka, espresso, filtro, etc. Pero es un producto raro de encontrar en supermercados.

Aunque compremos un café molido de calidad, por ejemplo molido en un tostadero, y con el grado de molienda adecuado para nuestros deseos y nuestra máquina, debemos ser conscientes de que la durabilidad del café molido es mucho menor que la del café en grano, con lo que rápidamente el paquete perderá aroma.

Finalmente está el apartado de la limpieza, ya que las manuales suelen ensuciarse bastante más que las superautomáticas, con lo cual habrá que limpiarlas con mayor frecuencia.

En resumen: se trata de cafeteras que, si eres un apasionado de esta bebida, podrás aprovechar. Al ser completamente manuales, permiten hacer un café a medida y según el gusto de cada persona y en unos pocos segundos. Pero todo esto hace el proceso algo más largo y complicado. Si te levantas muy temprano o con poco margen, puede no resultar práctico.

Ventajas de las cafeteras superautomáticas

Después de hacer un repaso de las principales ventajas de las cafeteras manuales, ¿qué tienen de bueno las superautomáticas?

Para empezar, que facilitan y agilizan mucho el proceso. Mientras que las cafeteras manuales obligan a estar un rato preparando el café, estas no implican apenas esfuerzo.

El motivo es que en realidad son un robot que comprende un receptáculo superior para depositar los granos de café, que se vierten en un torno de molienda y, una vez molidos, van a parar a una cápsula donde el café es prensado y sometido a un paso de agua caliente, a una presión de entre 9 y 20 bares. Para que esto suceda nosotros solo tenemos que cebar el depósito de agua y apretar un botón.

Además, las superautomáticas con un mínimo de calidad permiten determinar el grado de molienda del grano de café al gusto, normalmente en tres niveles: desde más grueso a más fino, con lo que sirven tanto para cafés expresos (fino) como para cafés americanos o lungos (grueso), o bien para cappuccinos o macciatos, que se pueden hacer con un grano de molido medio.

Esto también implica la ventaja de ahorrarse el comprar un molinillo, así como el trabajo que la molienda manual supondría, y desde luego aumentar la durabilidad del café en cuanto a su sabor y aroma, ya que nos permite comprarlo en grano en lugar de molido previamente.

Como ventaja extra de algunas superautomáticas está el hecho de que, o bien contemplan un vaporizador para calentar la leche, o bien incluso comprenden −los modelos más caros− un recipiente donde verter la leche para que pase por la máquina y salga espumada.

Suelen ser bastante fáciles de limpiar, ya que tienen una bandeja que recoge el agua sobrante y un recipiente para los posos del café prensados. La única preocupación que debemos tener es la de tener el depósito del agua siempre lleno.

Finalmente, cabe destacar que los resultados −en las máquinas con un mínimo de calidad− suelen ser bastante consistentes. Aunque pueda parecer obvio, el café resultante está muy logrado, si bien lógicamente depende de factores como la marca, el grano, etc. En comparación a una manual, algunas personas no notarán una diferencia que justifique el esfuerzo.

Los inconvenientes de las superautomáticas

Sin duda uno de ellos es el precio, pues las superautomáticas son bastante más caras que las manuales y, en general, superan los 300 euros y llegan a los 600 o más; aunque también lo hacen las manuales de mayor calidad y carcasa cerámica.

Otra desventaja es que tienen un tamaño nada despreciable, ya que son equipos muy aparatosos que habrá que colocar en algún espacio concreto de la cocina o de la oficina y tendrán una alta visibilidad, algo que no a todo el mundo le gusta.

Finalmente tienen su talón de Aquiles en que son máquinas que deben ir con agua exclusivamente descalcificada, ya que acumulan cal interior que termina por estropear el motor.

Es por ello que debemos procurarles unos cuidados especiales y ser rigurosos en cuanto al uso de los filtros que nos indique el fabricante, ya que en ello nos va la vida útil de la cafetera.

En resumen: las cafeteras superautomáticas son perfectas para aquellas personas a las que les gusta el buen café y pueden permitírselas sin requerir el grado de exigencia de un barista o un apasionado, que quedarían más satisfechos con una manual.

Nos ahorran tiempo, trabajo y limpieza y nos ofrecen una gama de tipos de café amplia y con muy buen resultado, siempre que el grano responda a la calidad esperada.

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