Qué comer para prevenir o retrasar la aparición de cataratas

Una dieta para prevenir las cataratas

Las cataratas son un fenómeno cada vez más frecuente en nuestra sociedad. Por ejemplo Estados Unidos suma cada año más de cuatro millones de nuevos afectados por este trastorno visual, y en nuestro país 500.000 operaciones cuestan un total de 3.000 millones anuales a la ya menguada sanidad pública.

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Entre los motivos del aumento de las cataratas se encuentra el aumento de la población mayor de 75 años –las cataratas aparecen a partir de los 65– y una alimentación cada vez más alejada de la dieta mediterránea, es decir variada y sobre todo rica en frutas, hortalizas y vegetales de hoja, así como cereales integrales y frutos secos. También malos hábitos como fumar o beber alcohol pueden tener incidencia.

Los expertos creen que al menos una tercera parte de este dinero gastado en operaciones podría ahorrarse si la población retornara a una dieta más equilibrada y rica en determinadas sustancias con gran poder antioxidante y antiinflamatorio, pues se sabe que el estrés oxidativo de las células –promotor del envejecimiento celular– es el principal causante de la formación de cuerpos opacos en el cristalino, la lente que nos enfoca los objetos: las cataratas.

La ciencia ha demostrado el vínculo entre la ingesta de alimentos, con la presencia de ciertos compuestos, y la mejora en la prevención o en todo caso el retraso –pues no hay que descartar el componente genético– en la aparición de cataratas. No son pocos los estudios que revelan que las personas que ingieren dietas ricas en estas sustancias tienen menos riesgo de padecer cataratas.

Las seis sustancias más significativas

Se trata de un compendio amplio, pero destacan seis que los trabajos de campo han certificado como sensiblemente importantes, ya sea por su presencia en el cristalino, y en el ojo en general, como antioxidantes inherentes; ya por su acción antiinflamatoria y de combate del estrés oxidativo. Son las siguientes:

  • Luteína y Zeaxantina: se trata de dos carotenoides pertenecientes al grupo de las xantofilas que se encuentran naturalmente en el cristalino y tienen una importante función antioxidante y de prevención del envejecimiento de las células que conforman la estructura ocular. Su baja densidad se relaciona con un mayor riesgo de cataratas, mientras que su presencia en la dieta disminuye dicho riesgo.
  • Vitamina E: un grupo de sustancias de base fenólica –afines a la grasa– que tiene una importante acción como antioxidante ante la radiación ultravioleta, es decir, que es capaz de filtrarla y proteger tanto a la piel como a las proteínas que conforman la lente que es el cristalino, evitando que se desnaturalicen y se vuelvan opacas.
  • Vitamina C: uno de los antioxidantes más frecuentes en frutas y hortalizas; su presencia mejora la acción combinada del resto de vitaminas y xantofilas.
  • Vitamina A: el retinol es un compuesto soluble en grasa que interviene en numerosos procesos fisiológicos de nuestro cuerpo. El más importante de todos quizá sea la participación en la formación de la rodopsina, un pigmento fundamental de la retina, que es la capa sensible gracias a la que podemos ver imágenes en el ojo. En este sentido, una deficiencia de vitamina A puede hacer más penoso de llevar el trastorno por cataratas; pero la ciencia también ha demostrado que su presencia mejora la acción de la luteína y la zeaxantina en el cristalino.
  • Selenio: oftalmólogos turcos compararon a principios de siglo los niveles de selenio en sangre y tejido córneo de medio centenar de enfermos de cataratas con los de medio centenar de controles sanos, y constataron que a menor nivel de selenio, mayor riesgo de cataratas. Esta relación, sin embargo, ha sido cuestionada en los últimos años.

Alimentos indicados

Para tener buenos niveles de luteína y zeaxantina se recomienda consumir vegetales de hoja como acelgas, especialmente espinacas crudas, col rizada, coles de Bruselas, lechuga y huevos, puesto que la yema es rica en estas sustancias. También la zanahoria, el maíz o el kiwi están aconsejados.

Para la vitamina E se recomiendan especialmente las aceitunas y las pipas de girasol así como los aceites vírgenes de oliva y girasol. También son recomendables los frutos secos, especialmente almendras y avellanas. También los huevos.

Para tener una ración saludable de retinol o vitamina A conviene comer espinacas, zanahorias y frutas como el albaricoque o el melón. La col rizada, las berzas o la hoja de brócoli también son ricas, por no citar las vísceras animales, especialmente los hígados, la mayor fuente existente. También los huevos.

En cuanto a las mejores fuentes de selenio, y otros minerales importantes, son los cereales integrales y los frutos secos. Finalmente cabe destacar que la presencia de pescado azul en la dieta, con una buena relación omega 3/6, constituye una gran ayuda por su alto poder antiinflamatorio. En este sentido, el salmón o las sardinas, así como las anchoas o los boquerones, están recomendados.

Pero una cosa debemos tener clara: una revisión Cochrane de julio de 2012 destaca la no utilidad de los suplementos vitamínicos y minerales en la prevención de las cataratas en varones. La misma asegura que los riesgos de los suplementos son superiores a los beneficios. Es decir, estas sustancias debemos obtenerlas de la dieta variada y rica en vegetales, pero no valen los atajos con cápsulas que aislan la sustancia de otros componentes naturales y que tienen intervención en su asimilación.

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