Los siete trucos para conservar el caldo de cocido con todo su sabor

Con estos trucos podrás conservar las sobras de tus caldos con todo su sabor y sin riesgo alimentario

Patricia Llanes

27 de octubre de 2026 13:56 h

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Con el frío, el cocido vuelve a la mesa de muchas casas, y con él la pregunta de siempre: ¿qué se hace con el caldo que sobra y cómo nos aseguramos de conservarlo en las mejores condiciones? Al guardar bien el caldo, podremos disfrutar de todo su sabor y asegurarnos de que no se eche a perder en apenas unos días.

Según la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid, la cocción durante la preparación del cocido no elimina todas las esporas de una bacteria llamada Clostridium perfringens, y que, si el plato se enfría despacio y fuera de la nevera, esas esporas germinan y las bacterias se multiplican, por lo que aumenta el riesgo para los consumidores.

De acuerdo con los datos de la Consejería, la mayoría de los afectados por esta bacteria en los últimos años había comido cocido. Los síntomas aparecen unas 10 o 12 horas después de comer: diarrea, malestar y dolor de barriga, que suelen durar entre 12 y 24 horas y afectan más a niños y mayores. Estos son los trucos de los expertos para evitarlo:

1. No dejar la olla enfriándose sobre la encimera

Es importante seguir unas pautas de seguridad alimentaria a la hora de calentar y congelar los alimentos

Sanidad da tres opciones: tomar el cocido como mucho dos o cuatro horas después de cocinarlo, mantenerlo caliente a 65 °C o más, o enfriarlo rápido para otro día. Si se enfría, tiene que bajar de 60 °C a 10 °C en dos horas y seguir bajando hasta los 4 °C.

2. Repartirlo en recipientes pequeños y poco hondos

Lo mejor será usar táperes herméticos o similares para evitar fugas

Los expertos recomiendan pasar la comida de la olla a otros recipientes, mejor con poca cantidad en cada uno. Los recipientes pequeños y poco profundos enfrían la comida más rápido que los grandes.

La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) añade que conviene usar bandejas poco profundas y dividir las cantidades grandes en porciones más pequeñas. “Divide las porciones de comida en raciones individuales o en función del número de personas de la casa. Así se facilitará que los alimentos se congelen antes y se reducirá el desperdicio”, recomienda la agencia.

3. Enfriar el caldo en un baño de agua con hielo

Otras autoridades sanitarias también proponen meter una bandeja pequeña dentro de otra más grande, llena a medias de hielo y a medias de agua, y remover el caldo a menudo. Mientras se enfría, lo mejor es dejarlo sin tapa o ligeramente tapado, protegido de la contaminación. También esa consejable apuntar la temperatura y la hora en cada fase para comprobar que el método funciona.

4. Colocarlo bien en la nevera

Una vez frío, la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid pide mantenerlo por debajo de 4 °C, ya sea refrigerado o congelado, y poner los recipientes en la parte más fría de la nevera, como el estante de arriba, separados entre sí y sin apilarlos. Es importante tapar las sobras para que conserven la humedad y no cojan olores de otros alimentos, y tomarlas en un plazo de cuatro días.

5. Congelar en raciones, bien cerrado y con etiqueta

La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) da una lista de pasos sencillos. Primero, congelar a -18 °C o menos. Después, usar envases herméticos o bolsas de congelación con cierre, y dividir el caldo en raciones, según las personas que vayan a comer. Cada envase lleva su etiqueta con el nombre y la fecha.

Las sobras se congelan el mismo día y, antes, se dejan enfriar en la nevera en lugar de meterlas calientes en el congelador. La AESAN recuerda que congelar no destruye los microorganismos, solo detiene su crecimiento. En cuanto al tiempo, el USDA explica que lo congelado se mantiene seguro indefinidamente, aunque para tener la mejor calidad conviene tomarlo entre dos y seis meses después.

6. Descongelar en la nevera y con tiempo

Según la AESAN, lo mejor es sacar el caldo con al menos 12 horas de antelación y dejarlo en la nevera sobre una bandeja que recoja el líquido. Descongelar a temperatura ambiente se debe evitar, porque al subir la temperatura los microorganismos vuelven a multiplicarse. Si hay prisa, el microondas sirve a la potencia más baja, repartiendo la comida y girándola varias veces. Lo que ya se ha descongelado no se vuelve a congelar, salvo que antes se cocine a más de 70 °C durante al menos dos minutos.

7. Recalentar rápido y bien caliente

Los expertos pide un calentamiento rápido, hasta que el centro del plato alcance al menos 65 °C, y tomarlo enseguida. En el microondas, se aconseja tapar la comida, repartirla de forma uniforme, añadir un poco de líquido si hace falta, girarla durante el calentamiento y medir la temperatura en varios puntos.

Y si alguien sospecha una intoxicación alimentaria, lo indispensable es acudir al médico de atención primaria y no tirar la comida de inmediato, por si hay que analizarla.

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