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El brasileño Pedro Kos lleva a sus monjas rebeldes a Sundance

El brasileño Pedro Kos lleva a sus monjas rebeldes a Sundance
Los Ángeles (EE.UU.) —

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Los Ángeles (EE.UU.), 31 ene (EFE).- Muchas voces se levantaron en los años 1960 contra el poder, pero pocas tan singulares como las monjas de "Rebel Hearts", un documental de Sundance dirigido por el brasileño Pedro Kos sobre una orden de Los Ángeles (EE.UU.) que se enfrentó a la Iglesia católica en busca de la igualdad.

"Eran unas monjas que querían ser parte del mundo y que querían marcar una diferencia", explicó Kos en una entrevista con Efe.

Nacido en Río de Janeiro (Brasil) y criado en Miami (EE.UU.), Kos compite con esta cinta en el apartado de documentales estadounidenses de Sundance, la cita más importante del cine independiente en todo el mundo y que esto año, debido a la pandemia, se está celebrando de modo virtual.

ADIÓS A LOS HÁBITOS

Con mezcla de imágenes de archivo y de entrevistas recientes, Kos recuerda la historia de las Hermanas del Corazón Inmaculado de María (IHM) en Los Ángeles, una orden que había sido fundada a mediados del siglo XIX en Olot (España) y que se dedicaba principalmente a la enseñanza.

Las monjas de la ciudad californiana, influidas por los movimientos sociales de los años 60 y los aires renovadores en la Iglesia del Concilio Vaticano II (1962-1965), intentaron adaptarse a los nuevos tiempos cambiando sus métodos educativos, apoyando las protestas antirracistas y antibelicistas, abrazando el arte como medio de expresión, y adoptando gestos en apariencia inocentes como dejar de vestir el hábito.

"Las monjas se dieron más libertad en su día a día como una manera de ser más parte del mundo", señaló Kos.

"Este repensamiento de sus vidas fue una cosa muy personal para mí, como un hombre latino gay que creció en Brasil, para pensar en las estructuras (de poder), especialmente la de la Iglesia que nos gobierna de cierta manera... Fue una cosa revolucionaria y para mí fue algo muy personal: me enamoré de estas mujeres de una manera que nunca me había pasado", añadió.

LA RESISTENCIA DE LA JERARQUÍA

Como se podía esperar en aquella época, a James Francis McIntyre, cardenal y arzobispo de Los Ángeles, no le entusiasmaron aquellas monjas con inquietudes transformadoras.

"Ellas pensaban que por el Concilio Vaticano II tenían luz verde para hacer cambios (...), pero el problema es que la jerarquía de la Iglesia, especialmente en Los Ángeles, era muy conservadora", dijo Kos.

"McIntyre no era muy fan del Concilio Vaticano II y también veía que el hábito, de cierta manera, era un modo de mantener su control sobre ellas. El hábito significaba que ellas estaban debajo de él", explicó.

El duro enfrentamiento entre las monjas y el poder católico llegó hasta los medios de comunicación y, al final, optaron por renunciar a la orden y formar una comunidad religiosa al margen.

"Para ellas fue una decisión muy difícil. De cierta manera, fue un rechazo de la institución a la que entraron", afirmó Kos.

"No veían cómo era posible ser parte de una institución que estaba activamente rechazando y condenando un trabajo que ellas creían que era muy correcto (...). Es como el fin de una relación. Parte de la película es como 'Marriage Story' (2019)", bromeó.

UN LEGADO DE ENSEÑANZA E IGUALDAD

Echando la vista atrás, Kos argumentó que un componente crucial de la rebeldía de estas monjas fue que ellas no solo se dedicaban a la enseñanza sino que se educaban a sí mismas todo el tiempo.

"El proceso de cambio fue también el proceso de educación de ellas. Para ser las mejores maestras tenían que estar educadas. Esta orden tenía más doctorados (entre sus integrantes) que todos los curas del condado de Los Ángeles", ejemplificó.

"Cuando llegaron los años 60, ellas ya estaban listas para ser parte del mundo, para hacer los cambios necesarios, para educar mejor a sus alumnas, para ayudar mejor a las comunidades pobres y carentes, y para ayudar a los movimientos por la igualdad que estaban sucediendo en esa época. Parte de su fe era ser parte de la comunidad y ayudar a la comunidad. El cambio era una cosa totalmente ligada a su fe", agregó.

En este sentido, el director subrayó que la igualdad articulaba todos los pasos de estas monjas.

"Ellas no decían que eran feministas en aquella época, pero después reconocieron que fueron parte de ese movimiento feminista", apuntó.

"Pensaban que todos nosotros somos hijos de Dios (...). A todas sus alumnas les dijeron que podrían ser lo que quisieran: podrían ser líderes. No solo mujeres y esposas buenas, sino también líderes en política, ciencia, literatura y en todos los aspectos de la vida", concluyó.

David Villafranca

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Publicado el
31 de enero de 2021 - 20:02 h

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