Thierry Frémaux, director del Festival de Cannes: “España siempre ha sido un gran país para el cine”
La 79ª edición del Festival de Cannes, que comienza este martes con la proyección de La Venus eléctrica, viene marcada por el cine español. Los periodistas internacionales se acercan para comentarlo. Es algo que se barrunta en las colas y en las calles. Este año, y obviamente después del cine francés, el español es quien tiene más películas en el certamen. A saber: tres en competición oficial por la Palma de Oro (La bola negra, de Javier Calvo y Javier Ambrossi; El ser querido, de Rodrigo Sorogoyen; y Amarga Navidad, de Pedro Almodóvar), un debut de una cineasta española, María Martínez Bayona, en Cannes Premiere; otra ópera prima, Viva, de Aina Clotet, en la Semana de la Crítica, además de varias coproducciones con otros países. Si uno se descuida parece que se encuentra en Donosti y no en el certamen más importante y prestigioso del mundo.
Lo que ha plasmado Cannes es un estado del cine español que se empezaba a palpar hace unas cuantas ediciones, que explotó el año pasado con la presencia de Carla Simón y Oliver Laxe, y que este año ha alcanzado su cima histórica. Por ello, en el tradicional encuentro entre la prensa y el director del Festival, Thierry Frémaux, era inevitable que el tema del cine español saliera a relucir. Frémaux no se atrevía a hacer un diagnóstico claro, y cree que “se necesitan cinco años para juzgar una tendencia real”.
Pero también afirmaba que era “una pregunta importante porque, efectivamente, España tiene una fuerte presencia este año”. “Ahora, ¿es una tendencia pasajera? ¿Es una tendencia duradera? Ya veremos. Lo que es seguro es que España siempre ha sido un gran país para el cine. De hecho, en el cine de playa, rendiremos homenaje a Carlos Saura proyectando Cría cuervos. España ha mostrado una nueva vitalidad en los últimos años”, apuntó.
Cree que esto “no es una coincidencia” y subrayó “la fuerza de los exhibidores, el público, los periodistas y los festivales de cine como San Sebastián o Sevilla”. “La creación también utiliza todos los recursos artísticos e intelectuales. Además, volviendo a las tres películas en Sección Oficial, lo que resulta bastante notable es que tenemos representadas casi tres generaciones. Tenemos a los recién llegados, los Javis, a los que yo, como no veo series, no conocía. Luego está Rodrigo Sorogoyen, que ya estuvo aquí con As bestas y cuyo nombre ya figura en el mapa del cine mundial, y luego, por supuesto, Pedro Almodóvar. Es muy bonito ver que el cine español está representado de esta manera”, zanjó.
Fremaux también abordó otra de las cuestiones que, seguro, saldrán a colación estos días tras lo vivido en Berlín, que se vio salpicado por las declaraciones de su presidente del jurado, Wim Wenders. “Tenemos que mantenernos al margen de la política”, dijo Wenders entonces y Fremaux le defendió: “La cuestión que se planteó en Berlín es una que se plantea con frecuencia en los festivales y que, durante mucho tiempo, estuvo reservada para el Festival de Cannes. El Festival de Cannes siempre se ha considerado un festival muy político. Los tiempos no son los mismos, y no podemos compararlos. Quisiera rendir homenaje a Wim Wenders porque, al fin y al cabo, fue objeto de comentarios. Me parece un poco injusto. Entiendo lo que quería decir, pero tengo la impresión de que la gente no quiso entender lo que quería decir”, comenzó diciendo.
Y explicó su opinión sobre el asunto: “Lo que quería decir era que, para él, como presidente del jurado, la política estaba en la pantalla. Nosotros, eso es lo que decimos en Cannes. Debo mi renombre personal a mi opinión de no usar mi posición para promover mis opiniones personales. Si quieres, podría hablarte más tarde sobre Bruce Springsteen o el Olympique de Lyonn, pero son opiniones personales. El Festival de Cannes considera que las cuestiones políticas son principalmente las de las voces de los artistas y de aquellos cuyas obras presentamos”.
“Por lo tanto, ni los miembros del jurado, especialmente el presidente, ni los organizadores deberían opinar al margen de las películas, es decir, al margen de nuestra profesión. Además, hay cineastas que no se dedican al cine político, que hablan de amor, que hablan de otras cosas. Y creo que también debemos respetar eso. La calidad de una selección reside también en adentrarse en el arte cinematográfico. Algunos de estos artistas pueden estar más comprometidos políticamente que otros”, aseveró.
También quiso dejar claro que Cannes no se olvida del momento actual, “un mundo parcialmente en guerra, un mundo en un estado de gran fragilidad en términos de diálogo entre naciones”. “Por ello no queremos aumentar la confusión en el análisis que podemos hacer de esto. Y también suelo decir, y lo creo profundamente, que el arte y el cine no matan. Son instrumentos de paz, incluso cuando son instrumentos que llaman, tal vez incluso incitan, a la revuelta, por la libertad en ciertos países que carecen de ella”, añadió y citó varios de los ejemplos de cine político que han pasado por el festival en su historia.
También se abordó otra de las novedades, las nuevas normas de la Academia de Hollywood que dicen que la película que gane en grandes festivales como Cannes podrá optar al Oscar a Mejor película internacional, lo que permitiría que varias películas del mismo país opten al premio. Fremaux volvió a referirse al cine español para explicarlo: “Nosotros, si hay tres buenas películas españolas no elegimos solo una, elegimos las tres. Pero esa idea que tiene la Academia de que un país solo puede mandar una película es un poco injusta. Para mí, que soy judoka, esto es como en los Juegos Olímpicos, que solo se envía un luchador por categoría, y a veces los tres mejores son del mismo país. Es una lástima”.
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