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Luz Arcas lleva a la danza a transitar entre lo esotérico y lo ritual en 'Morphine'

Luz Arcas lleva a la danza a transitar entre lo esotérico y lo ritual en 'Morphine'
Madrid —

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Madrid, 13 ene (EFE).- 'Morphine', el nuevo espectáculo de danza de Luz Arcas transita entre lo ritual y lo esotérico en un viaje profundo al cuerpo, a todo lo que no vemos de él, en una representación que no ha dejado de evolucionar desde que se presento como performance en el Festival Itálica.

“Llevo años trabajando la idea de un cuerpo jondo; investigo el cuerpo como materia que contiene el gesto, en un ejercicio de exhumación del cuerpo, que necesita un vacío para ser atravesado”, ha explicado Luz Arcas este martes durante la presentación de la pieza.

La lectura de la escritora y poeta alemana Emmy Hennings -una de las creadoras de Cabaret Voltaire que dio lugar al movimiento Dadá-, además del estudio de los textos de la espiritista Agustina González -que inspiró a García Lorca en 'La zapatera prodigiosa'- han sido el germen de una pieza en la que Arcas (Málaga, 1983) empezó a trabajar hace dos años y que se podrá ver del 15 al 17 de enero en el Teatro de La Abadía.

El resultado es un “solísimo de danza, muy solitario”, acompañado en directo por Xavier Erquicia, que propuso a la cantaora Inés Bacán poner música y voz por seguirillas al poema 'Morphine' de Hennings, además “de la iluminación y mi cuerpo” y el vestuario de Blas López.

La intérprete comenzó a trabajar en un sueño poético en el que la danza baila para dejar de ser cuerpo, en el que se manifiesta cercana al mundo de Hennings, “siempre femenino, doméstico y marginal, ajeno a las religiones oficiales y a la institución, una manera para mi también de cuestionar el concepto de autoría frente a lo que marcan los cánones”.

La fundadora de la compañía La Phármaco y Premio Nacional de Danza 2004 ha contado en la dramaturgia con Pedro G. Romero y ha incorporado su propia historia personal al recordar las peregrinaciones de niña a Puente Genil (Córdoba), donde hay una tradición de apariciones. Además, ha utilizado una mesa en la que un tío bisabuelo suyo hacia espiritismo para comunicarse con su mujer muerta.

“Un elemento mágico que nos ha traído en todo este proceso cosas inexplicables”, ha explicado la bailarina.

A su juicio, es una obra “tan barroca como minimalista”, en la que pone de manifiesto la relación impura con lo sagrado, “entre la adicción y la devoción no hay diferencia o entre la prostitución y la santidad; los contrarios tienen acogida en algunos cuerpos y son esos cuerpos los que me interesan”.

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