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¿Qué pasa con AC/DC? Historia de una desintegración que puede acabar en disco

AC/DC durante su última gira con el cantante Brian Johnson

Mario Escribano

¿Qué pasa con AC/DC? Esa es la pregunta que muchos seguidores se hacen ante la deriva que ha tomado la trayectoria de la banda australiana en los últimos años. La sucesión de salidas y entradas de músicos en la formación ha hecho que protagonicen más titulares por temas extramusicales que por sus discos o macroconciertos, algo poco habitual en la banda liderada por Angus Young.

El primer aviso llegó poco antes de la salida del decimosexto álbum de la banda, Rock or Bust (2014): AC/DC anunciaba en un comunicado que el cofundador y guitarrista Malcolm Young padecía demendecia, lo que le obligaba a dejar la banda, posiblemente, para siempre.

Así fue: falleció el pasado 18 de noviembre. “Como guitarrista, compositor y visionario era un perfeccionista y un hombre único. Se enorgullecía de todo lo que se esforzaba. Su lealtad a los fans fue insuperable”, dijo la banda en el comunicado en el que daban a conocer el suceso. Solo un mes antes había muerto el hermano mayor de los Young, George, productor de los primeros discos de AC/DC.

Malcolm, cuyo último concierto fue en Bilbao en 2010, no participó en la grabación de Rock or Bust: las partes rítmicas corrieron por parte de su sobrino, Stevie Young, que también lo sustituyó en la correspondiente gira mundial que acompañaba al lanzamiento.

Pese a la inestimable ausencia del guitarra rítmico, el tour parecía comenzar con la formación más emblemática de AC/DC (al menos, desde la muerte de Bon Scott): Brian Johnson a la voz, Angus Young con su inseparable Gibson SG, Cliff Williams a las cuatro cuerdas y Phill Rudd en la batería.

Una gira caótica

Las baquetas de Rudd fueron clave para el sonido de la banda entre su incorporación en 1975 y 1983, registrando álbumes memorables como Let There Be Rock (1977), Highway to Hell (1979) o Back in Black (1980), entre otros. A mediados de los 80, década poco prolífica para los australianos, fue expulsado por problemas con las drogas y las disputas con sus compañeros de grupo, aunque se reincorporaría una década más tarde. Regresó con Ballbreaker (1995), probablemente uno de los mejores discos de AC/DC en las tres últimas décadas, con permiso de The Razor's Edge (1990).

Pero el batería no llegó a subirse al escenario en un solo concierto del 'Rock or Bust World Tour'. De forma casi paralela al lanzamiento del disco, en noviembre de 2014 fue acusado de intentar contratar con un sicario, amenazas de muerte y posesión de drogas (marihuana y metanfetaminas). Fue absuelto por falta de pruebas del primer cargo, y condenado a ocho meses de arresto domiciliario por los otros dos. Él mismo reconoció que aprovechó esta etapa para intentar superar sus problemas con el alcohol y otras drogas.

Si el fallecimiento del mítico Bon Scott no impidió que AC/DC continuara su actividad (unos meses después sacaban Back in Black, su disco más exitoso, ya con Johnson a las voces), los problemas legales tampoco fueron motivo de peso para no salir de gira: Chris Slade, que precisamente fue el batería principal tras la expulsión de Rudd, se puso a los mandos.

Fue solo el primer síntoma de que 'Rock or Bust World Tour', que comenzó a mediados de 2015, tendría el dudoso honor de convertirse en la gira con más titulares extramusicales de la historia de AC/DC, que nunca se caracterizaron por ser objeto de escándalos. Una rareza en su género.

En mitad del tour, la banda suspendió la gira por Estados Unidos hasta nuevo aviso, debido a la creciente sordera de Johnson. Sus médicos fueron claros: si seguía expuesto tal cantidad de decibelios, podía perder completamente la audición. No obstante, sí podría continuar grabando en estudio. “La experiencia emocional que siento ahora es peor que cualquier cosa que haya sentido en mi vida antes”, dijo el vocalista en una nota publicada marzo de 2016.

Y sí, esta vez los australianos tampoco contemplaron la opción de darse un respiro. En una de esas carambolas que, seguro, acabará ocupando un buen puesto en los libros de historia del rock, AC/DC anunciaba que el sustituto del cantante sería Axl Rose, el controvertido 'frontman' de Guns 'n' Roses. Banda que, dicho sea de paso, estaba en pleno proceso de reunión de algunos de sus miembros originales.

El tour se reanudaba solo tres meses después, el 7 de mayo, en Lisboa, continuando por toda Europa. La rapidez fue tal que solo se aplazaron diez conciertos en EEUU: las fechas de la gira europea permanecieron intactas y los conciertos en Norteamérica se fijaron para finales de verano.

La colaboración de Rose, de quien se suele destacar su baja forma física y vocal, fue muy criticada tanto por seguidores como por especialistas. No obstante, la prensa portuguesa sí que recibió bien el debut del cantante de Guns 'n' Roses con Young y compañía. Pero hubo un dato significativo: muchos seguidores devolvieron la entrada tras el retiro de Johnson y no se pudo colgar el cartel de 'no quedan entradas', toda una anomalía en los multitudinarios tours de AC/DC.

Por contra, los fans españoles no tuvieron esa opción: Live Nation, promotora del concierto de la banda en Sevilla, se negó a aceptar la devolución de entradas tras el cambio de vocalista. El resultado, una leve multa por “infracción grave”: 15.000 euros.

Además, debido a una lesión en la pierna, Rose permaneció sentado todo el concierto. No fue la mejor imagen para un estreno de estas características.

Pero el 'Rock or Bust World Tour' todavía podía ofrecer un titular final: Cliff Williams, bajista ininterrumpido desde 1978, también salía de la banda. En julio del mismo año avisó de que se retiraría al acabar el tour y, tras su último concierto, en septiembre publicó un vídeo en el que explicaba sus motivos a los fans: “Las cosas ya no son las mismas, todo cambia. Esto no tiene que ver con el hecho de que perdimos a Malcolm Young, Phill Rudd y Brian Johnson, sencillamente cambiamos. Creo que ya estoy listo para dejar la carretera”.

Efectivamente, lo que iba a empezar como una gira con una formación emblemática, pese a la ausencia de Malcolm Young, acabó con unos AC/DC en los que el único miembro original era su guitarrista, Angus Young. Destacar aquí la edad del guitarra solista: 63 años, no demasiados para seguir girando, tal y como hacen muchos otros músicos de su onda.

Quizá fue esto lo que le animó a subirse a tocar algunos temas en varios conciertos de la gira de reunión de Guns 'n' Roses, como fue el caso de Coachella 2016. Una acción extrañamente inusual, ya que las colaboraciones de los miembros de AC/DC con otros artistas son, cuando menos, escasas.

En contraste con el convulso 2016, 2017 se presentó como un año más relajado para la banda, que no obtuvo actividad alguna, al menos hasta noviembre, cuando falleció Malcolm.

Eso sí, Brian Johnson reapareció de una forma que pocos esperaban: subiendo al escenario del Reading Festival para cantar el clásico Back in Black junto a los británicos Muse. Para tranquilidad de muchos, y pese a sus 70 años y problemas auditivos, ofreció una interpretación bastante notable.

Se sabía poco, y se especulaba mucho, sobre el futuro de AC/DC. Axl Rose aseguró que no le faltaban ganas de seguir trabajando con la banda, y el biógrafo de los australianos, Murray Engleheart, llegó a asegurar que habría nuevo disco y gira con el vocalista de Guns 'n' Roses. Las mencionadas colaboraciones de Young con la banda de Rose también ayudaron a fomentar estas conjeturas.

¿Ante un disco de despedida?

Algunos seguidores comentaban hasta qué punto Angus, emblema indiscutible de la banda, podía usar la marca de AC/DC con una formación que poco tiene que ver con lo que era no hace tanto.

Esa fue, por cierto, la juzgada de Axl Rose con Guns 'n' Roses a finales de los 90: se quedó solo en la banda, contrató nuevos músicos y, tras unos años de parón, salió de gira con ellos hasta la vuelta de Slash y Duff McKagan en 2016. También publicaron el accidentado disco Chinese Democracy (2008), cuyas idas y venidas hicieron que el coste de la grabación se elevara hasta los 13 millones de dólares. No, no fueron rentabilizados: es -con diferencia- el disco menos vendido de los estadounidenses.

Pero no parece que el caso de AC/DC vaya a ser parecido al de Guns 'n' Roses: hace unas semanas se difundieron varias fotografías de Angus Young, Brian Johnson y Phil Rudd en la puerta de los Warehouse Studios en Vancouver (Canadá), donde han grabado sus tres últimos discos.

En las imágenes, tomadas por dos vecinos del estudio de grabación (Glenn Slavens y Crystal Lamber), también aparece el guitarrista Stevie Young y el productor Mike Fraser, que ha trabajado estrechamente con la banda desde principios de los años 90.

A la espera de una confirmación oficial por parte de los australianos, todo apunta a que están registrando lo que será la continuación de Rock or Bust, publicado hace ya cuatro años, y que podría suponer el álbum de despedida de AC/DC tras casi medio siglo de historia.

Tampoco se ha resuelto el otro gran enigma que preocupa a los fans: ¿habrá una nueva gira? ¿Podrá aguantar el oído de Brian Johnson conciertos de dos horas? ¿Grabará el disco y actuará Axl? ¿O 'Rock or Bust World Tour' fue la última oportunidad de ver a AC/DC en directo? Por ahora, no parece que los 63 años de Angus Young pesen tanto como para que cuelgue su traje de colegial.

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