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El gobierno se enfrenta al Consell de Puig por el déficit y la libertad de horarios

Madrid pide ajustes por 1.300 millones para cuadrar las cuentas y se opone a la voluntad de la Generalitat de restringir la apertura de comercios los domingos

Montoro asegura que España estará en 2016 a la cabeza de la creación de empleo en la OCDE

Cristóbal Montoro, ministro de Hacienda.

El gobierno central, del PP, y el ejecutivo valenciano, compuesto por el PSPV-PSOE y Compromís, no van a tener una convivencia fácil. En el plano económico ya saltan chispas: Madrid pide a la Generalitat ajustes por 1.300 millones de euros para no superar el límite de déficit y pone en duda la regulación valenciana sobre horarios comerciales, que ahora limita parcialmente las aperturas dominicales, una norma que el nuevo Consell quiere endurecer.

Con respecto al déficit, el Ministerio de Hacienda hace caso omiso a las peticiones del presidente de la Generalitat, Ximo Puig. Éste denuncia por tierra, mar y aire que la administración valenciana, sin más dinero del estado, es inviable. Acaba de pedir un plan urgente y especial para poder atender los servicios sociales. Sin mucho éxito. Al contrario. El departamento de Cristóbal Montoro acaba de exigir "ajustes" -o menos gasto o más impuestos- por valor de 1.300 millones de euros para no superar el déficit previsto para 2015, del 0,7% del PIB o la riqueza valenciana.

La petición de Montoro, hecha a través del "Informe de seguimiento de los Planes económico-financieros de las comunidades autónomas 2014-2015", ha sorprendido desagradablemente al Consell. Tumba el plan aceptado hace pocos meses al conseller de Hacienda del PP, que contemplaba ingresos, como Puig, por cierto, denunció, ficticios: 1.000 millones del Fondo de Competitividad estatal y 200 millones por un impuesto a la banca. Otras vías de recaudación previstas, la venta de patrimonio público, por ejemplo, también es considerada improbable.

Hacienda, como esos ingresos no llegarán, pide las "actuaciones correctivas oportunas" para corregir las "desviaciones". La Generalitat cerró 2013 y 2014 con más de 2.000 millones de déficit (por encima del 2% del PIB y del 1% fijado como tope) y este año, para cumplir con el objetivo de estabilidad presupuestaria, debería gastar apenas un 0,7% más de lo ingresado. Una cifra imposible de alcanzar según el conseller de Hacienda, Vicent Soler, que ya ha retado a Montoro: "No habrá más ajustes", ha dicho.

La escaramuza de los horarios comerciales

La madre de todas las batallas es la de la financiación y la situación de quiebra técnica de la Generalitat, pero hay más escaramuzas en el ámbito económico: la de los horarios comerciales. El Consell está decidido a restringir la apertura de las grandes superficies los domingos para, entre otras cosas, no perjudicar al pequeño comercio. El gobierno, por contra, cree que la regulación valenciana -aprobada por el PP y que sólo prevé aperturas en zonas de afluencia turística- podría chocar con la estatal e ir contra la ley de unidad de mercado.

La Conselleria de Economía, dirigida por Compromís, ha reaccionado con firmeza ante lo que considera una intromisión en sus competencias. Según Ignasi Costa, director general de Comercio, "por mucho que el Estado intente regular, hay una invasión de competencias ante la que no vamos a ceder. Cualquier intento del gobierno de regular por la puerta de atrás va a encontrar respuesta de este gobierno, que lo va a defender hasta las últimas consecuencias".

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