Has elegido la edición de . Verás las noticias de esta portada en el módulo de ediciones locales de la home de elDiario.es.

Daniel Ventura, sobre los niños de la calle en Melilla: “No tenemos capacidad para hacer lo que nos dice la Ley”

Ventura, en una imagen de archivo

Néstor Cenizo

En Melilla viven en la calle entre 30 y 90 niños, según la ONG Harraga. Antes que permanecer en el centro de menores prefieren exponerse al frío y a las enfermedades, a las agresiones y a los abusos, mientras una parte de la población los percibe como un riesgo para la seguridad. A veces, mueren: tres chicos fallecieron en el último año intentando alcanzar alguno de los barcos que zarpan con destino a la Península.

Daniel Ventura, consejero de Asuntos Sociales de Melilla, explica que el problema es endémico y tiene un origen: “Marruecos no atiende a sus hijos”. El día que se realiza esta entrevista cifra en 550 los menores no acompañados en la ciudad, casi todos marroquíes: 482 en los centros y entre 30 y 70 de ellos en la calle.

Según Ventura, la ley no ofrece soluciones para esta cifra sin precedentes. “Si la ley no nos permite que esos niños se hagan mayores en las condiciones que manda tendré que culpabilizar a la ley, porque no es suficientemente buena para atender las necesidades específicas de Melilla”, protesta el consejero, que desde que asumió el cargo, hace algo más de un año plantea dos alternativas: “Nos da igual si son repatriados o si los enviamos a otras comunidades. En su opinión, no caben opciones distintas a la expulsión: ”Esta ciudad tiene 12 kilómetros cuadrados y no vamos a convertirla en la ciudad de los niños“, asegura. 

¿Qué alternativas existen?

Hemos mantenido reuniones al más alto nivel del Gobierno de la nación, con el ministro de Exteriores y el de Interior, con la secretaria de Inmigración, Marina del Corral, con representantes de la Fiscalía General del Estado... Esto no corresponde a una persona o un ministerio, es un problema transversal, corresponde al Gobierno de la nación, de la ciudad y a la ciudadanía. Hay discrepancias entre lo que dice la ley, la ética y la moral y los recursos actuales. No podemos hacer lo que nos gustaría hacer por los niños. Se cubren las necesidades básicas, escolarización, tarjeta sanitaria, etc., pero no tenemos la capacidad para atender lo que la legislación nos marca.

¿Qué quiere decir eso?

La ley dice que tienes unos plazos. Está hecha para algo que está dentro del sentido común. A Málaga llega un menor de manera puntual, no llegan todos los días 40. No se ha hecho pensando en las condiciones de ciudades como Ceuta y Melilla. La ley y la ética nos dicen que tenemos que atenderlos, y eso es lo que pensamos. La pregunta es si los vamos a atender tal y como nos marca la ley y como nos gustaría.

¿Por qué no se redistribuyen los niños en centros de la península?

El Gobierno de la ciudad no está dispuesto a que esto se convierta en un cuello de botella. Cuando hablamos de inmigración hablamos de algo transitorio, pero cuando hablamos de menores la ley nos obliga a atenderlos hasta que sean adultos. No están de paso. Si no hay repatriación, la segunda opción, sin que esto se convierta en efecto llamada, es derivar a los niños a otras Comunidades Autónomas que se puedan hacer cargo y darles la atención.

El tema de los menores es recurrente en la ciudad. Hay un sector de la población que cree que generan inseguridad y delincuencia. ¿Se corresponde con la realidad?

No, en absoluto. Las redes sociales han criminalizado mucho a los menores extranjeros. Los que escriben la noticia no son periodistas sino cualquier persona con un seudónimo que tiene un auditorio que le sigue. Ese es uno de los problemas. Después hay una parte en los medios de comunicación.

En abril se difundió un vídeo en el que dos policías golpeaban a varios menores detenidos. Se dijo que se iba a abrir una investigación. ¿En qué ha quedado el expediente?

Se abrió la investigación por seguridad ciudadana. Cuando un funcionario lo hace mal debe pagar por ello. Pero me parece igual de importante que si un menor lo hace mal también tiene que tener consecuencias. Esos cuatro niños estaban apedreando a los coches que pasaban por la carretera, pero a nadie le importa si los niños hubieran matado a alguien que pasaba por la calle, y eso es lo que me molesta, ese desequilibrio. Buscamos el sensacionalismo, vender periódicos.

En ese vídeo se ve a dos agentes dando patadas. Tiene interés público.

Sólo lo vi una vez. Yo veo acciones por parte de la Policía, no veo ninguna cosa extraordinariamente digna de denunciar. Se abrió una investigación por seguridad ciudadana, que es quien tiene competencia. Podrían haber cometido algún tipo de falta y si ha sido así, quien corresponda lo diga y ponga la sanción. Pero a mí, como tutor, también me preocupa el comportamiento de esos niños, porque la ley no me protege para corregirles.

Save the Children publicó un informe en junio en el que se habla de un caso de un niño que trató de denunciar una agresión y no pudo.

No entiendo por qué Save the Children no pone una denuncia. No entiendo que hagamos informes o artículos con cosas que son gravísimas. Nos estamos acostumbrando a escuchar cosas que son muy graves y no hacemos nada. ¿Tiene noticias de esto? Vaya al juzgado y ponga una denuncia.

La ONG afirma que no pudo poner tal denuncia porque el tutor legal es la ciudad.

Eso no es cierto. A Fiscalía llegan denuncias, también de los menores, sin tutor, con acompañante y sin acompañante. El menor, cuando pasa por una situación extrema, si es real termina en el juzgado. ¿Qué dice Save the Children? ¡Que estamos tapando delitos! Eso es muy grave. Estamos perdiendo el norte…  

Es habitual que los niños denuncien malos tratos de uno o dos de los educadores del centro La Purísima.

Es verdad que yo he escuchado muchísimas veces esos nombres. Está puesto en conocimiento de la Fiscalía y los trabajadores no me dicen que esté pasando nada. Cuando llegué lo primero que le dije al director es que no quiero que se toque a un niño para nada, pero para nada, ni por supuesto que se le esté insultando, y ante cualquier cosa que pase quiero que se ponga en conocimiento de Fiscalía.

¿Y se ha hecho?

La fiscal ha pedido el nombre de algún trabajador, son cosas que han terminado allí, y en un año no he visto ninguna resolución que diga “se condena a tal trabajador”. Cuando un nombre se ha repetido demasiadas veces en cuanto a determinados comportamientos, que desconozco si son ciertos o no, he pedido a la dirección que esa persona la aparten de esas atribuciones.

Cada trabajador tiene que hacer su parte de trabajo como marcan las normas, y cuando alguien no haga, no porque se equivoque sino porque lo haga mal a conciencia, quiero que acabe en el juzgado. Sea quien sea. Si lo hace con conciencia, una mala gestión o un mal trabajo, tiene que terminar en el juzgado porque lo que prima es el interés superior del menor.

En ese centro hay más niños de lo que se había previsto en el contrato. ¿Puede la ciudad exigir a la concesionaria que contrate más personal?

No, porque entra con un contrato que dice cuáles son las condiciones técnicas. Se hizo con base a lo que conocíamos en ese momento y se hace prorrogable. Las condiciones han cambiado y ahora los pliegos tendrán que cambiarse. A partir de agosto del año pasado se ha producido un crecimiento del número de menores.

Pero en febrero se ha renovado la concesión sin contemplar ese aumento.

Porque no ha dado tiempo a sacar el pliego nuevo. Ahora lo sacaremos: ¿será lo adecuado? No. Porque Melilla son 12 kilómetros cuadrados, los menores siguen entrando y saliendo y podemos atender un número determinado, porque el espacio que tenemos es el que es. Solución: o se repatrian a su país de origen o van a la Península a otras Comunidades Autónomas.

¿Es cierto que duermen tres en una cama?

No han estado durmiendo como deben, yo soy el primero que dice que no pueden dormir dos en una cama o en un colchón. Pero ¿qué hacemos si llegan más? Pues tendremos que acogerlos y lo haremos. Y si vienen 2.000, lo haremos también.

¿Qué se hace con los menores de la calle para que vuelvan al centro?

Hemos puesto educadores de calle en octubre del año pasado con un proyecto piloto. En diciembre lo hicimos intentando buscar un equilibrio con la opinión pública, que la gente tuviera algo más de seguridad y que los educadores de calle los derivaran si fuera necesario. Este año queremos hacer algo estable, y estamos buscando la fórmula económica. Esto no es un tema policial: si la policía los recoge y los lleva al centro a los diez minutos están otra vez en la calle.

¿Por qué cree que ocurre eso?

Esos niños vienen de la calle, porque por diferentes motivos los han echado de su casa. Tienen problemas de abusos sexuales, maltrato físico y psicológico… Son niños que buscan el apoyo de otros niños, se identifican e intentan protegerse unos a otros. El concepto de normas no lo entienden. Tienen su propio sistema marcado por su grupo, saben quién es el líder. Y lo peor es que están afectados por el consumo de psicotrópicos y muchos son adictos. Ha habido niños a los que con 12 años hemos tenido que mandarlos a centros de trastornos de conducta. Su único objetivo es marcharse a la Península.

¿Y por qué? Cuando cumplen 18 pueden marcharse con un permiso de residencia temporal sin necesidad de tirarse al agua.

Como lo hace la mayoría. Ese es el camino ideal. Pero el otro grupo, de 40, 50 o 30, viene con ideas equivocadas que se van transmitiendo de uno a otro. Hoy hablaba con niños del centro y me decían que esos niños intentan convencerlos para que salgan del centro. “¿Y por qué no os vais?”, les pregunto. Y me responden: “Porque esos niños están con el pegamento, pegando palos a la gente, de chaperos…” Yo espero que la Policía llegue a dar con las personas que están abusando de estos chavales.

En el último año han fallecido al menos tres niños que habían pasado por el centro. ¿Qué responsabilidad tiene la ciudad por esto?

Somos tutores legales, y somos como los padres en la medida que marque la ley. Tu hijo se sube a un poste eléctrico y se electrocuta. ¿Eres responsable?

Los padres salen a buscar a un hijo que se escapa de casa. ¿Lo hace la ciudad?

Cada día recibimos ingresos y bajas de los niños del centro. Cuando hay una baja le decimos a Policía y a la Fiscalía que un niño se ha marchado. Esto se hace todos los días, y lleva un montón de procedimientos y comunicaciones. Yo he tratado con muchas familias y si un niño de 14 años te dice que se va de casa, se va de casa. Y hará eso cada vez que le dé la gana. No crea que lo que pasa en el centro de menores es muy diferente a lo que pasa en algunas familias.

Etiquetas
stats