THE GUARDIAN

Las ONG piden la liberación de todos los migrantes retenidos en centros de detención en Ucrania

Nesar Ahmad Abdulrahimzai espera para coger uno de los autobuses después de cruzar la frontera en Medyka (Polonia).

Jessie Williams

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Varias organizaciones de defensa de los derechos humanos están solicitando la urgente liberación de los detenidos en centros de inmigración en Ucrania, tras recibir denuncias sobre un grave deterioro de las condiciones en las que se encuentran estas personas desde la invasión rusa en febrero.

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Se cree que al menos 45 personas continúan en el centro de acogida para migrantes de Zuravichi subvencionado por la Unión Europea, un complejo de antiguos barracones militares en un pinar de la provincia de Volinia, según la ONG internacional Human Rights Watch (HRW).

Nadia Hardman, investigadora del departamento por los derechos de los refugiados y migrantes en HRW, ha hablado por teléfono con varios hombres detenidos en Zuravichi. Cuenta que están “atrapados en una zona de guerra (…), aterrorizados, y con razón”.

“A veces se enteraban de cómo iba la guerra por la televisión pero, obviamente, no tienen información actualizada. Luego están los sonidos de la guerra, que podían oír sin tener ni idea de la distancia a la que estaban o qué significaba”, añade.

El centro está a una hora de Lutsk y a dos horas de la frontera con Bielorrusia. El 11 de marzo hubo un ataque aéreo de Rusia contra un aeródromo en Lutsk que mató a dos soldados e hirió a otros seis, según Yuri Pohuliaiko, jefe de la administración regional de Volinia. 

Todos los que se encuentran detenidos en el centro están traumatizados, dice Hardman. Algunos de ellos habían huido de la guerra en sus propios países. Cuando HRW habló con ellos, eran más de 100 los hombres detenidos, originarios de hasta 15 países distintos, incluidos Siria, Afganistán, Pakistán, Nigeria y Bangladesh.

“Se reían de nosotros”

El periódico The Guardian ha hablado con Mohamed*, que estuvo detenido en el centro hasta que le pusieron en libertad el 18 de marzo. “Es horrible: no es para inmigrantes, es para prisioneros. Acaba contigo: lo único que haces es sentarte, comer, dormir. No puedes pensar con claridad. Me costaba dormir, simplemente te quedas despierto”, explica por teléfono. 

La situación empeoró cuando comenzó la guerra y las condiciones en el interior del centro empezaron a deteriorarse, según Mohamed. “Teníamos miedo de morir”, dice este hombre de 26 años, que prefiere no desvelar su nacionalidad. “Nos juntamos todos los inmigrantes y pedimos a los guardias que llamaran a su jefe y alguien bajó y le dijimos: 'Están evacuando a los civiles de Ucrania; deberían permitirnos irnos a nosotros también. Libérennos'. Nos dijeron que no. Nos quitaron nuestros móviles, pero conseguimos esconder uno y nos pegaron. Se reían de nosotros”.

Un vídeo grabado por unos detenidos y visionado por The Guardian muestra a un hombre tirado en el suelo, presuntamente después de la paliza de un guardia.

Mohamed cuenta que, mientras estuvo detenido, oía explosiones y no había ningún sitio donde esconderse, pues el centro no tiene ningún refugio antiaéreo.  

“Cuando empezó la guerra, vinieron los militares y tomaron uno de los dos edificios [del centro]. Los inmigrantes que vivían ahí tuvieron que cambiarse a otro edificio. Vimos un montón de tanques, un montón de equipamiento militar, un montón de soldados. Teníamos mucho miedo. Estaban a diez metros de nosotros”, explica.

Un trozo de pan al día

Michael Flynn, director del Global Detention Project (GDP), asegura que “no hay ninguna justificación para retener a migrantes y refugiados en detención administrativa durante situaciones de guerra activa”. Añade que la legislación internacional indica claramente la necesidad de liberar a los detenidos de estos centros. “Las leyes de la guerra, las convenciones de Ginebra, exigen a todas las partes de un conflicto que tomen las precauciones necesarias para proteger de los peligros del conflicto a todos los civiles que estén bajo su control”.

HRW está profundamente preocupada por la seguridad de aquellos que continúan detenidos y considera que están en serio peligro. Hardman explica que están pidiendo a Ucrania y a la Unión Europea que liberen a quienes están detenidos; y a los países vecinos, como Polonia, que permitan entrar a todos los extranjeros que huyan de Ucrania y pidan asilo.

Una voluntaria de la Asociación Mundial de Académicos y Profesionales de Tigray (GSTS, por sus siglas en inglés), que en marzo estuvo en contacto con un grupo de hombres detenidos, dice que -junto a un centenar de hombres- también había 30 mujeres detenidas de forma separada, algunas de ellas con niños. El más pequeño tenía cuatro años. Los hombres le dijeron que al comenzar la guerra les dieron agua sucia, lo que provocó que la gente enfermara, y la comida era limitada. La mayoría de los detenidos sobrevivían con un trozo de pan por día, explica.   

Pasaportes a cambio de luchar

Mohamed estaba estudiando en Ucrania cuando las autoridades de inmigración le atraparon por intentar trabajar, lo que no está permitido, y le amenazaron con deportarlo. “En aquel momento, mi país estaba en guerra, y sigue estándolo. No podía volver, así que decidí cruzar la frontera a Rumanía”. Pero los guardias fronterizos rumanos le cogieron y devolvieron a Ucrania.

Un tribunal le condenó a una detención de seis meses y lo envió a Zuravichi el pasado 2 de noviembre. Le liberaron después de que interviniera su embajada. Otras embajadas también han ayudado con la liberación de otros detenidos, incluidas personas procedentes de Bangladesh y la India. 

Mohamed asegura que está “100% seguro” de que sigue habiendo personas detenidas. “Algunas personas intentaron ponerse en contacto con su embajada usando nuestro teléfono, pero ahora nos hemos ido. Necesitan ayuda. No sé por qué los retienen allí. Si nos sueltan a nosotros sin ir a los tribunales, ¿por qué no a ellos?”

Añade que los guardias dijeron que darían pasaportes ucranianos a los detenidos “en ese mismo momento” si acordaban luchar contra los rusos. “No era una broma, iba en serio. Dijimos que no, somos refugiados”.

The Guardian ha contactado con el centro de detención de Zuravichi y a las autoridades ucranianas para que ofrezcan su versión. 

La voluntaria de GSTS dice que algunos de los que fueron liberados del centro durante los primeros días de la guerra ahora están retenidos en un centro de detención en Polonia, después de que los detuvieran al intentar cruzar la frontera polaca, pero no se han podido comprobar estas alegaciones.

Hay otros dos centros de detención de inmigrantes en Ucrania, uno en Chernígov, sitiado hasta hace poco y donde GDP cree que se ha liberado a las personas. El otro es Mykolaiv PTPI (o Estancia Temporal Nikolaev) en el distrito de Voznesenski en el sur, cerca de Odesa. GDP pudo comprobar a finales de marzo que seguía operativo y con detenidos.

*Nombre ficticio.

Traducción de María Torrens Tillack.

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