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Así ha sido el primer día del control diario de la jornada: “Tenemos un registro, pero no ponemos el horario real”

Imagen de archivo de una oficina.

Laura Olías

El registro obligatorio de la jornada laboral entró en vigor el domingo, pero para la gran mayoría de trabajadores este lunes ha sido el primer día de aplicación. La hora de la verdad para comprobar si sus compañías cumplían con la nueva legislación que obliga a tomar nota del inicio y el final de la jornada laboral diaria de los empleados en todas las empresas, grandes y pequeñas. Víctor llegaba al banco en el que trabaja sin noticia alguna de la normativa y nadie le ha comentado ningún cambio a lo largo del día. A Ana le han entregado una hoja modelo en su empresa, una instalación deportiva, para el control horario en el que las horas extra figuran como horas “voluntarias”.

“Nos han dado la hoja y nosotros rellenamos el papel, pero si echamos horas de más, son 'voluntarias”, explica Ana, que al igual que todos los trabajadores que aparecen en este reportaje ha pedido utilizar un nombre ficticio para no ser identificada. Ana muestra a eldiario.es la hoja que ha distribuido la compañía, en la que las horas extra aparecen con el título de “voluntarias”.

La trabajadora, que tiene un contrato a tiempo completo, explica a este medio que la idea de la compañía es no pagarles esas horas fuera de su jornada habitual de trabajo y tampoco les han dicho nada desde la dirección sobre si son compensables en tiempo de descanso.

Horas extra “voluntarias”

El registro obligatorio de la jornada busca evitar abusos en las jornadas laborales de los empleados y, en especial, la Inspección de Trabajo reclamaba esta medida para poder luchar contra las ilegalidades en cuanto a los excesos en las jornadas a tiempo parcial y sobre las horas extra. Las horas extraordinarias son aquellas que se realizan sobre la duración máxima de la jornada ordinaria y el Estatuto de los Trabajadores establece que deben ser pagadas o compensadas por tiempo de descanso. No pueden exceder las 80 horas al año, salvo contadas excepciones.

Según la última EPA, el 46% de las horas extra que se realizan no se pagan. Un total de 2,6 millones de horas a la semana que no se retribuye a los trabajadores y por las que tampoco se cotiza a la Seguridad Social, con el perjuicio que esto implica para las arcas públicas.

La mujer de Agustín ha llegado a casa del trabajo “muy alterada”, cuenta el hombre a este medio, tras vivir una situación similar a la de Ana. Su jefa, en este caso de una empresa del sector de la geriatría, ha reunido a todo el personal y les ha comunicado que están trabajando más horas de las que estipulan sus contratos, “pero que la empresa no está dispuesta a pagarlas y por consiguiente tienen que firmar un documento cediendo de forma gratuitas las horas mencionadas”.

El título de esos papeles no evita que la compañía deba cumplir con la ley, recuerda la inspectora Mercedes Martínez Anso, portavoz del sindicato UPIT. “Las horas extraordinarias son voluntarias y siempre han de pagarse”, explica, a menos que se hayan compensado mediante descanso dentro de los cuatro meses siguientes a su realización. El Estatuto de los Trabajadores contempla la voluntariedad de las horas extraordinarias, salvo “que su realización se haya pactado en convenio colectivo o contrato individual de trabajo”.

Las empresas se enfrentan a multas de hasta 6.250 euros, en los casos más graves, por incumplir la obligación del registro de jornada diario. En caso de reincidencia en el año posterior, la cuantía de la sanción puede ser hasta del doble de la infracción, aunque nunca por encima de ese tope máximo.

Registro manual a la espera del definitivo

Varios de los trabajadores contactados por este medio se han encontrado este lunes con un método provisional de registro: una hoja de papel en la que anotan la hora de entrada y de salida, que deben firmar. Es el caso de Samanta, que trabaja en un hotel en Madrid: “Hasta que implanten otro sistema. Por lo visto las empresas que se dedican a esto de la huella digital y lo de fichar tienen una alta demanda, están un poco saturadas, porque como los españoles lo dejamos todo para la última hora... Es que esto salió hace dos meses”.

Raúl es empresario de una pequeña compañía del sector ferroviario y también ha implantado por el momento un sistema manual. “Hemos empezado por tener hojas físicas hasta configurar los ficheros digitales como dios manda”, explica. La compañía cuenta con una treintena de empleados y está consultando con sus abogados cómo hacer el registro de los trabajadores desplazados, que viajan ocasionalmente y no están en el centro de trabajo. “Nuestro abogado nos ha recomendado una app con un localizador y registro horario, el operario ficha esté donde esté”, cuenta.

El Ministerio de Trabajo ha publicado este lunes, un día después de su entrada en vigor, una guía en la que trata de resolver algunas dudas sobre el registro de jornada. El mecanismo no está determinado, puede ser manual, analógico o electrónico, la clave consiste en que sea “apto para cumplir el objetivo legal, esto es, proporcionar información fiable, inmodificable y no manipulable a posteriori, ya sea por el empresario o por el propio trabajador”. Además, Trabajo recuerda que se debe cumplir con la normativa de protección de datos, un reto para algunos dispositivos digitales, como las apps de geolocalización o aquellos que leen la huella dactilar.

Datos falseados en los registros

Otros trabajadores creen que el registro de la jornada que ya había instalado en sus compañías o que han implantado sus empresas a raíz de la nueva normativa no servirá de mucho. Es el caso de Carmen y Antonio, una pareja que vive en Canarias, y que sus empresas tienen hojas para el registro horario, pero en ellas no queda reflejada su jornada real de trabajo. “Es una bobería porque nos hacen poner la hora oficial, no la real a la que salimos”, explica Carmen. En su caso, trabajadora a tiempo parcial, ya tenía la obligación de rellenar un registro diario, “pero a veces me olvidaba y lo hacía varios días después”.

Víctor trabaja en la banca, uno de los sectores que más abusa de las horas extra de sus empleados. Todos los días pasa unos tornos para acceder a su puesto de trabajo, pero de las horas extra que echa a diario no tiene noticia: ni en su nómina ni en descanso. Imagina que el acceso diario servirá para el registro, aunque en la dirección no les han dicho nada. Ha recibido una comunicación de un sindicato en la que se dice que se está discutiendo el tema, así que deberá esperar para ver en qué queda la nueva norma. Hasta ahora, la relativa a horas extra no se cumplía.

Su caso es similar al de José Antonio, trabajador de un gran club deportivo a nivel nacional. Ficha con huella dactilar todos los días, pero las horas extra que hacen a diario no se remuneran de ninguna forma. El decreto del registro de jornada parece que ha movido algo la situación, con la entrega de la información de las horas a los jefes de departamento, pero en ningún momento se ha abierto la posibilidad de pagar estos excesos en la jornada habitual.

La ministra de Trabajo, Magdalena Valerio, ha criticado este lunes que “nadie se ha tomado en serio” la entrada en vigor del registro de jornada. Algunas organizaciones, como la de autónomos ATA, han criticado la imposición de la medida. Aunque desde el Ministerio han afirmado que la Inspección de Trabajo no multará en los primeros momentos si la empresa no tiene listo el control horario, pero demuestra estar negociando con los trabajadores la implantación del registro, Valerio ha advertido de que la autoridad laboral “va a actuar”.

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