Hungría y Polonia aceptan la oferta de Merkel para levantar el veto a los fondos europeos anticrisis pendientes de Holanda

Los primeros ministros de Hungría y Polonia, Viktor Orbán y Mateusz Morawiecki.

¿Acuerdo para desbloquear el presupuesto de 1,074 billones de euros de la Unión Europea para 2021-2027 y los 750.000 millones del plan de recuperación? De acuerdo con fuentes del Gobierno polaco, el compromiso pondría fin al bloqueo de Budapest y Varsovia por las objeciones a imponer condiciones de estado de derecho al dinero europeo: los dos Gobiernos ultraconservadores afirmaban que el vínculo amenazaba con socavar a sus gobiernos, que están siendo investigados por presuntas violaciones a los valores de la UE por casos de corrupción y de falta de independencia judicial. Queda por conocer la posición de Países Bajos, uno de los países más firmes con el mecanismo del Estado de Derecho.

El viceprimer ministro polaco, Jaroslaw Gowin, ha anunciado este miércoles por la mañana la posibilidad del acuerdo con Alemania, que desempeña la presidencia rotatoria de la UE, pendiente del visto bueno de los 25. "Por ahora tenemos un acuerdo entre Varsovia, Budapest y Berlín", dijo a los periodistas en Varsovia el miércoles, según ha recogido Bloomberg, que habla también de confirmación por parte húngara pero no comunitaria: "Creo que este acuerdo también incluirá las 24 capitales europeas restantes".

"Estamos esperando una confirmación final", dice una fuente diplomática de la UE.

El viceprimer ministro Gowin ha sido el mayor defensor del gobierno de que Polonia abandone su amenaza de veto, y no ha entrado en detalles sobre el acuerdo. Sólo ha dicho que mantiene "la soberanía de Polonia y la UE unidas. "La lógica de VETO o MUERTE es contraria a nuestro interés nacional", ha tuiteado Gowin: "Como dijo ayer Victor Orban, estamos a un centímetro de la solución: tanto para la Polonia soberana como para la Europa común. Y garantizando los derechos independientes de Polonia y utilizando cientos de miles de millones de fondos de la UE".

El punto muerto amenazaba no solo los 180.000 millones de euros que Hungría y Polonia debían recibir en los próximos años, sino también los pagos que se necesitan con urgencia para ayudar a aliviar las recesiones récord provocadas por el virus.

Según ha publicado DW, el acuerdo tendría varios elementos: el texto del mecanismo del Estado de Derecho se queda como está, se añade una declaración con algún lenguaje interpretativo del Consejo Europeo sobre el alcance del mecanismo (migración, familia, vínculos con el presupuesto); se aplicaría solo después de que el Tribunal de Justicia de la UE haya dictaminado sobre el mecanismo; y se crea un freno de emergencia, pero sin unanimidad.

Si el reglamento del mecanismo del Estado de Derecho permanece como está, al final Hungría y Polonia no logran modificar la parte clave, en tanto que es el texto sobre el que se pronunciará el TJUE y el que la Comisión Europea y el Consejo deben aplicar.

Que la aplicación sea solo después de que el TJUE haya dictaminado sí puede ser vendido como una victoria por parte de Budapest y Varsovia, además de que hará todo el proceso sancionador entrar en vigor más tarde: no debería llegar antes de 2022, después de las elecciones húngaras.

. Ahora bien, "el visto bueno del TJUE facilitaría políticamente la respuesta", reconoce el investigador del Instituto Delors Lucas Guttenberg.

"A un centímetro"

"Si las conversaciones de los próximos días van en la buena dirección, tenemos muchas posibilidades de ganar", dijo el martes por la noche el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, tras reunirse con su homólogo Mateusz Morawiecki en Varsovia. A la reunión asistió el líder del partido gobernante, el PiS, y hombre fuerte del país, Jaroslaw Kaczynski. Orbán también afirmó que Budapest y Varsovia coinciden en la importancia "de defender los tratados de la Unión Europea, los intereses nacionales y los fondos de la UE que corresponden a Hungría y Polonia".

El primer ministro húngaro añadió que "la posición conjunta de Hungría y Polonia está ahora más cerca de la que representa la presidencia alemana de turno de la UE que hace un par de semanas", si bien no concretó en qué se estaban acercando las posiciones, y añadió que las dos partes están "a un centímetro" del acuerdo en una entrevista con la cadena ​​Polsat durante su visita a Varsovia.

"Tenemos una buena oportunidad de cerrar todo este asunto esta semana durante la cumbre", dijo Orbán sin dar detalles: "Podemos llegar a un acuerdo que será un gran éxito".

El portavoz del gobierno polaco, Piotr Muller, por su parte, habló del peligro de no salir del bloque, y advirtió de que si la UE no se mueve, "las posibilidades de un acuerdo son pequeñas. Necesitamos pautas claras para separar el Estado de derecho del presupuesto, no hay dudas sobre esto".

Hungría y Polonia están siendo investigadas por la UE por sus retrocesos democrático, lo que las expone a perder con el nuevo mecanismo.

Si no terminaran de levantar el veto, la alternativa es un plan B que otros líderes de la UE, encabezados por la canciller alemana Angela Merkel, están dispuestos a poner en marcha para dirigir efectivamente los fondos de estímulo a los otros 25 Estados miembros, excluidos Hungría y Polonia. Ese plan B puede pasar por un acuerdo intergubernamental –tipo MEDE– o una cooperación reforzada. "Necesitamos un acuerdo o señales claras de Polonia o Hungría hoy [por el lunes] o mañana. Si no lo tenemos, avanzaremos al plan B", explicaban este lunes fuentes diplomáticas. Un plan B que bien podría activarse en la cumbre de líderes de la UE que se celebra en Bruselas este 10 y 11 de diciembre, en caso de no resolverse el contencioso.

Los dos países de Europa del Este, que son receptores netos de fondos de la UE que han ayudado a transformar sus economías desde su entrada en la UE, podrían perder 180.000 millones de euros entre el presupuesto plurianual y el fondo de ayuda.

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9 de diciembre de 2020 - 13:01 h

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