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Esta es la ayuda que podrás recibir si cambias tu ciclomotor de combustión por uno eléctrico en Barcelona

La ciudad cuenta actualmente con unos 32.000 ciclomotores censados, de los que aproximadamente 24.000 todavía funcionan mediante motores de combustión interna

Alberto Gómez

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Barcelona sigue tratando de llevar a cabo una transformación profunda de su movilidad urbana para reducir el impacto ambiental, de ahí que el consistorio haya anunciado una ayuda directa de 600 euros para sus ciudadanos, subvención dirigida concretamente a quienes sustituyan su ciclomotor de combustión por uno totalmente eléctrico. La medida busca incentivar la compra de vehículos de cero emisiones en toda la ciudad condal. Se trata de un movimiento estratégico liderado por el ayuntamiento de la capital catalana para fomentar la sostenibilidad vial diaria. Esta convocatoria es una de las apuestas más potentes para renovar el parque de motocicletas actual. Los beneficiarios podrán solicitar este importe único para facilitar la adquisición de nueva tecnología limpia, una oportunidad para modernizar el transporte privado motorizado dentro del entorno urbano barcelonés.

Esta iniciativa se integra plenamente dentro del marco estratégico definido por el denominado Plan Clima. El objetivo principal es lograr la descarbonización efectiva de la ciudad en los próximos diez años. Actualmente, los ciclomotores de gasolina son responsables de emitir unas 3.000 toneladas de CO2 anuales. Reducir este impacto ambiental es una prioridad absoluta para el gobierno municipal de Barcelona hoy en día. Con la sustitución de estos vehículos, se espera una mejora significativa en la calidad del aire, gracias a un plan que contempla una inversión masiva para mitigar los efectos negativos del cambio climático global. Se busca situar la salud de la ciudadanía en el centro de todas las políticas públicas locales, una transición energética vital para cumplir con los compromisos de sostenibilidad urbana de futuro.

El horizonte temporal fijado por el ayuntamiento barcelonés para esta gran transformación es el año 2030. Para esa fecha, la meta es alcanzar un parque de ciclomotores que sea 100% eléctrico. El presupuesto inicial destinado a estas subvenciones asciende a un total de 15 millones de euros. Con esta partida, se prevé incentivar la compra de hasta 24.000 nuevos vehículos eléctricos urbanos. Es un paso adelante muy ambicioso para abordar un segmento que solía quedar fuera de ayudas. La ciudad cuenta actualmente con unos 32.000 ciclomotores censados en sus registros municipales de tráfico. De ellos, aproximadamente 24.000 todavía funcionan mediante motores de combustión interna tradicionales. La intención es que todos estos vehículos desaparezcan progresivamente de las calles de la ciudad.

El ahorro para el bolsillo del ciudadano se complementa con la gratuidad de ciertos trámites legales

Para poder acceder a esta ayuda económica, existen ciertos requisitos indispensables que deben cumplirse siempre. El más importante es que el solicitante debe desguazar obligatoriamente un ciclomotor de combustión previa. Solo los ciclomotores de hasta 50 centímetros cúbicos entran dentro de esta categoría de la ayuda. Además, es necesario que la persona interesada esté debidamente empadronada en el municipio de Barcelona. Las empresas que tengan su sede principal en la capital también pueden beneficiarse de este plan. El objetivo es que ningún sector que utilice este tipo de transporte quede excluido del programa. La entrega del certificado oficial de destrucción del vehículo antiguo es un paso totalmente obligatorio. Sin este documento, no será posible completar el proceso administrativo para recibir el pago prometido.

Desde el punto de vista económico, los 600 euros representan un apoyo financiero de gran relevancia. Según los precios de mercado actuales, esta cifra cubre entre el 16% y el 40% del coste. Esto supone un incentivo real para aquellos que dudaban en realizar la inversión en tecnología eléctrica. El consistorio define este plan como una medida socialmente justa para facilitar la renovación vehicular. El ahorro para el bolsillo del ciudadano se complementa con la gratuidad de ciertos trámites legales. Es la primera vez que se lanza un programa de estas características específicas para ciclomotores urbanos. La cuantía fija permite que el proceso sea transparente y equitativo para todos los posibles beneficiarios. Así, se reduce la barrera de entrada al mercado de las motos eléctricas de baja cilindrada.

Burocracia simplificada

El calendario de este programa de ayudas ya está definido y comenzará de forma inmediata. Se podrán beneficiar de la subvención todas las compras realizadas a partir del 1 de marzo. Aunque la convocatoria oficial se publicará en otoño, las facturas actuales serán válidas para el proceso. El ayuntamiento ha prometido simplificar al máximo los trámites burocráticos para evitar cualquier tipo de demora, de ahí que solo serán necesarios dos documentos: el justificante de compra y el certificado de desguace del vehículo. Para facilitar esta tarea, los depósitos de Barcelona de Serveis Municipals ofrecen el desguace gratuito. Ellos mismos se encargarán de entregar el certificado oficial necesario para solicitar la ayuda económica municipal. De esta manera, el ciudadano no tendrá que preocuparse por costes adicionales en la gestión.

El foco principal de estas ayudas son los jóvenes. Este colectivo suele utilizar con mayor frecuencia los vehículos de baja cilindrada para sus desplazamientos. Al tener sueldos generalmente más bajos, a menudo encuentran dificultades para acceder a vehículos eléctricos nuevos. Con estos 600 euros, se pretende eliminar ese obstáculo financiero y promover una movilidad juvenil limpia. No obstante, el plan no se limita solo a particulares, sino que incluye a las empresas locales. Las compañías con flotas de reparto o servicios también podrán renovar sus ciclomotores de forma subvencionada. Barcelona refuerza así su identidad como “ciudad motera” adaptada a las nuevas exigencias de este siglo. El apoyo institucional busca que la electrificación llegue a todos los estratos de la sociedad barcelonesa.

Como complemento a las ayudas directas, se impulsará una red de intercambio de baterías en la ciudad. El consistorio destinará tres millones de euros adicionales para crear infraestructuras de recarga más eficientes. Se prevé la instalación de al menos 64 nuevos puntos estratégicos en aparcamientos y estaciones de servicio. Estas estaciones permitirán que los usuarios intercambien sus baterías agotadas por otras cargadas en pocos segundos. Esta tecnología es ideal para ciclomotores cuyas baterías son más ligeras y fáciles de manipular hoy. Las ayudas para la instalación de estos centros podrán alcanzar hasta los 45.000 euros por operador. El objetivo es que la infraestructura de carga crezca siempre por encima de la demanda de vehículos. Así se garantiza que la autonomía no sea un problema para quienes opten por el anhelado cambio eléctrico.

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