La CIAF apunta a que las muescas en las ruedas del Iryo son compatibles con la rotura del carril en una soldadura
El primer informe del accidente de Adamuz apunta a una rotura previa de la vía como causa del descarrilamiento del Iryo. En concreto, la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF), que mantiene abiertas todas las hipótesis sobre el motivo por el que el carril estaba ya dañado, señala que las muescas en las ruedas del tren que viajaba de Málaga a Madrid son compatibles con la rotura del carril en una soldadura.
Uno de los principales hallazgos se ha producido tras la inspección detallada de las ruedas del tren Iryo. Los investigadores detectaron muescas en la banda de rodadura de las ruedas derechas de varios coches, concretamente en los coches dos, tres, cuatro y cinco, siempre en los ejes impares. Según la CIAF, el patrón de estas marcas es compatible con un impacto contra la cabeza de un carril fracturado.
La hipótesis de trabajo plantea que, al estar interrumpida la continuidad del carril, la parte anterior a la rotura habría soportado de forma puntual todo el peso de la rueda, generando un pequeño escalón entre ambos extremos del carril roto. Ese desnivel habría provocado el golpe contra la llanta de la rueda a velocidades cercanas a los 200 kilómetros por hora. La explicación técnica también justificaría por qué solo las primeras ruedas de cada bogie presentan daños, ya que el carril no tendría tiempo de recuperar su deformación antes del paso de la segunda rueda.
Un dato especialmente relevante es que se han encontrado muescas similares en las ruedas derechas de otros trenes que circularon por la zona horas antes del accidente, entre ellos composiciones de Renfe y de la propia Iryo. Estos indicios apuntan a que la fractura del carril podría haberse producido con anterioridad al paso del tren siniestrado, lo que abre nuevas líneas de investigación sobre el momento exacto y las causas de la rotura.