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Duelo de berlinas europeas: Opel Insignia, Peugeot 508, Renault Talisman o Alfa Giulia

Analizamos las virtudes y los defectos de cuatro berlinas de fabricantes generalistas que buscan llamar la atención en plena fiebre por los SUV

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Nuevo Peugeot 508.

Nuevo Peugeot 508.

Cuando el Mercedes CLS llegó al mercado hace tres lustros con su impactante silueta de cupé de cuatro puertas, pocos imaginaban que su impronta llegaría a dejar rastro en marcas y  segmentos tan dispares como el de las grandes berlinas de Alfa, Opel, Peugeot o Renault.

En este tiempo, las siluetas tipo SUV han devorado a los monovolúmenes, y casi por aburrimiento, el público ha empezado a dejarse seducir por aquellos coches que parecían pender de un hilo. Repasemos las berlinas europeas más interesantes y divergentes entre sí.

Opel Insignia: el más equilibrado

Estéticamente muy emparentado con el modelo al que sustituye, su nuevo chasis coloca las ruedas casi diez centímetros más alejadas entre sí, además de reducir el peso global del conjunto, más ancho y más largo que ninguno de los otros representantes aquí citados.

Opel Insignia Grand Sport.

Opel Insignia Grand Sport.

Sus imponentes casi cinco metros de longitud parecen menguar cuando se pone en marcha, hasta situarse en una referencia por su compromiso entre confort y precisión de guiado. Con una amplia oferta de motores, gasolina y diésel, cajas de cambio y transmisiones, a las ruedas delanteras o a las cuatro, añade respecto a su antecesor un plus en equipamientos de seguridad y confort.

Entre estos elementos destaca la iluminación “Intelilux” a base de 16 módulos LED de encendido independiente. Un prodigio de seguridad que selecciona a partir de 55 km/h el máximo potencial lumínico de los faros, olvidando el clásico juego cortas-largas en favor de un sistema que activamente apaga partes del faro para no deslumbrar ni a los que vienen de frente, ni a los que tenemos más adelante.

Peugeot 508: el más exclusivo

Salvo porque mantiene el nombre,  el nuevo Peugeot 508 no se parece en nada a su antecesor. Cambia radicalmente de concepto, siendo influenciado por los cupés de cuatro puertas más deportivos, véase, BMW Serie 4 Gran Coupe y Volkswagen Arteon.

Bajo una carrocería de factura radicalmente moderna, con puertas sin marco, portón trasero a lo dos volúmenes y medio y frontales distintos en función de la potencia, la línea deportiva de su exterior convive con un interior más futurista y, por qué no decirlo, sacrificado. Futurista porque el concepto de “i-cockpit”, o lo que es lo mismo, pantallas táctiles para todo encima de un volante diminuto y una consola central alta y voluminosa… no siempre adecuada para aquellos que se lleven regular con la tecnología. Y sacrificado, porque el techo desciende con tal inclinación, que en las plazas traseras quien mida más de 1.85 metros, lo tendrá complicado para viajar largos periodos sin acordarse de lo cerca que tiene el techo de la cabeza.

Su oferta mecánica se articula alrededor de dos motores de gasolina y tres diésel, cajas de cambio manuales o automáticas por convertidor de par y ocho relaciones más que satisfactorias, y para 2019 un híbrido enchufable con un motor de gasolina de 180 caballos más otro eléctico de 109 y todos los parabienes de la catalogación “0” que otorga la DGT.

Renault Talisman: el más cómodo

En busca de la mayor comodidad posible, Renault ha dotado al sustituto del Laguna de más tamaño, mayores recorridos de suspensión y más empaque. Claramente el más burgués del grupo, puede ser además el más económico en lo referido al consumo de combustible: 3.6 litros de gasoil cada 100 kilómetros homologa la versión 1.6 dCi de 130 caballos,

Motor más que interesante que necesita ser asistido de la caja de cambios automática si se busca el refinamiento que claramente no ofrece el cambio manual de seis marchas. La caja automática es de doble embrague, pasa completamente desapercibida cuando se rueda por carretera y solo llama la atención cuando hay que maniobrar a baja velocidad.

Renault Talisman.

Renault Talisman.

El Talisman es el único del mercado con dirección a las cuatro ruedas, y su capacidad de girar las del tren trasero hasta 1.9 grados en el mismo sentido que las delanteras, le confiere una agilidad muy notable en el cambio de carril a alta velocidad.

Su interior es idéntico al del Renault Espace. Llama la atención tanto por cantidad como por calidad. Por un lado, el espacio abunda para cinco ocupantes, y de la comparativa es el más adecuado para disfrutar de viajes largos. Y por otro, está el incremento de la calidad, la presentación y el ajuste de sus elementos. Solo falla el sistema de info entretenimiento, que obliga a desviar la atención más de la cuenta para operaciones tan banales como activar el masaje de los asientos o la velocidad del climatizador.

Alfa Giulia: el más deportivo

El más veterano del grupo, nacido en 2016, es sin embargo el más exótico por lo poco que se ve en la carretera, lo generoso de su capacidad mecánica que empieza en los 180 caballos, pero puede alcanzar los 510 del Quadrofoglio, y porque es el único europeo que ha hecho el recorrido inverso con su disposición mecánica pasando de motor transversal y tracción delantera, a longitudinal con propulsión trasera.

Sin tener en cuenta la motivación, lo cierto es que el Giulia es el más deportivo del grupo y de cualquiera de los rivales con los que se enfrente: también con el referencial Serie 3 de BMW, al que ha buscado emular sobre el papel y al que supera en eficacia.

La versión Quadrofoglio del Alfa Romeo Giulia tiene 510 caballos de potencia.

La versión Quadrofoglio del Alfa Romeo Giulia tiene 510 caballos de potencia.

Es el más pequeño por fuera, también el más escaso de centímetros por dentro, el que ofrece un peor manejo de sus sistemas de información y el que cuenta con una relación precio/equipamiento más pobre, por acabar pronto con las críticas.

Porque lo mejor de este coche, es el enorme agrado de conducción que ofrece la combinación de suspensión, dirección, chasis y motor. El Giulia ha de ser la elección de aquél que busque el máximo agrado de conducción, porque a excepción de sus corrientes y molientes frenos, ningún otro consigue poner una sonrisa en la cara de su conductor de forma tan reiterada. En este apartado, la única pega es que el motor diésel de 180 caballos resulte ruidoso y nada fino.

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