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BBVA Research prevé que el PIB vasco crezca un 1,3% en 2023 y se acelere en 2024

Miguel Cardoso, economista jefe de BBVA Research para España.

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BBVA Research sitúa el crecimiento del País Vasco en el 1,3% para 2023 y prevé que la región recupere los niveles prepandemia del PIB y PIB per cápita. Para 2024, una menor incertidumbre, un aumento de la demanda europea y la recuperación de la inversión, impulsarán la economía y harán que la comunidad crezca hasta el 2,9%, España (2,6%). El Servicio de Estudios de BBVA prevé además que la actividad industrial registrará un mayor dinamismo gracias a la desaparición progresiva de los cuellos de botella, que han afectado especialmente al sector del automóvil y a la producción de bienes de equipo. De cumplirse estas previsiones, el País Vasco podría crear en el próximo bienio 24.600 nuevos puestos de trabajo (algo más de 12.000, en promedio, por año) y situar su tasa de desempleo en el 7,2%, manteniéndose como la comunidad con menor paro.

El informe ‘Situación País Vasco 2023’ de BBVA Research, presentado este jueves por Miguel Cardoso, economista jefe de BBVA Research para España, y Carlos Gorría, director Territorial Norte de BBVA, la economía del País Vasco podría haber cerrado el año 2022 con un crecimiento del 4,4%, y evitado la recesión que parecía anticiparse hace unos meses. Así, la economía resiste mejor de lo esperado el impacto del incremento en el coste de la energía, con cierto dinamismo de los servicios en las áreas metropolitanas, pero la falta de un empuje franco en el sector industrial impide la recuperación del empleo fuera de las grandes zonas urbanas. La inflación, la incertidumbre y el menor dinamismo del mercado laboral a finales del año pasado habrían desacelerado el avance del consumo a nivel nacional. Sin embargo, en el País Vasco se observó un crecimiento del gasto con tarjetas BBVA o en TPV BBVA en el cuarto trimestre de 2022. Y en el primer trimestre de 2023 se registra una aceleración en los gastos ligados al alojamiento, ocio y otros relacionados con la salud, moda o deportes, mientras que aquellos relacionados con la alimentación y el transporte registran un cierto enfriamiento.

Aunque en el caso del País Vasco el gasto de los turistas extranjeros tiene un menor peso en la actividad que en otras comunidades autónomas como las insulares o del Mediterráneo, el buen comportamiento de los datos durante el primer trimestre de este año muestran un fuerte dinamismo con un incremento del 27% respecto al año pasado en Euskadi, que alcanza el 67% en Bizkaia. Por su parte, el gasto turístico de los vascos (medido a través del gasto con tarjetas de los clientes realizado fuera de la provincia de residencia) también muestra un comportamiento muy favorable: los datos de esta Semana Santa de 2023 ya duplican a los de la Semana Santa de 2019.

En cuanto al mercado inmobiliario, la incertidumbre y la subida de los tipos de interés provocó que en el segundo semestre de 2022 se vendieran menos viviendas que en los primeros seis meses de ese año tanto en España como en Euskadi. En particular, en el País Vasco cobran especial importancia todas las operaciones relacionadas con la compra de primeras residencias, ya que la adquisición de una segunda no tiene peso en la dinámica del mercado local.

En el último año, las exportaciones del País Vasco aumentaron un 26% interanual, con avances en todos los sectores y destinos. Destacan por encima del resto, las ventas de semimanufacturas, energía, bienes de equipo y automóvil, lo que confirma que a pesar de la subida de los precios que han experimentado bienes y servicios, no está teniendo un impacto significativo en la competitividad exportadora regional. En términos reales, el crecimiento de las exportaciones vascas es del 5,6% respecto a 2019, superando el 4,4% observado en el conjunto de España.

La reforma laboral ha permitido reducir los niveles de volatilidad de empleo en España, -debido al aumento en el coste de los despidos y la reducción de la temporalidad- y ha generado cierto nivel de estabilidad, que de mantenerse contribuiría a incrementar la productividad del trabajo, además del gasto de los trabajadores vascos con nuevos contratos indefinidos.

Se espera que la recuperación continúe en 2023 y 2024

BBVA Research prevé que el País Vasco recupere el nivel prepandemia de su PIB en 2023 y fija su crecimiento en el 1,3%, y en el 2,9% para el 2024. En 2023 también se podría alcanzar el nivel precrisis de PIB per cápita, adelantando a otras comunidades que sufrieron un paso por la crisis más intenso, o con un mayor dinamismo demográfico. Respecto al empleo para el próximo bienio, el Servicio de Estudios sitúa la tasa de paro en el 8,4% para 2023 y del 7,2% en 2024.

La economía en esta comunidad mejorará gracias a la desaparición gradual de los cuellos de botella que han afectado en mayor medida a la industria, un sector con especial relevancia en esta comunidad. En la primera mitad de 2022, la producción del sector del automóvil en España fue un 22% menor que la del mismo período de 2019, pero desde entonces, el ritmo ha mejorado, y hasta enero de 2023, la industria produjo sólo un 8% menos que en los mismos meses de 2019. En cambio, el avance en la matriculación es menor: si en el primer semestre se matricularon en el País Vasco la mitad de los vehículos que se habían registrado en el mismo período de 2019, en el segundo semestre el dato continuó siendo un 40% inferior. La mayor disponibilidad de oferta asociada al mayor dinamismo de la producción podría ayudar a incrementar las matriculaciones en más de 10 puntos entre 2023 y 2024.

En cuanto a la situación financiera de familias y empresas, estás se seguirán viendo afectadas por el aumento de los tipos de interés, la inflación elevada y la desaceleración económica, aunque en menor medida que en el conjunto de España. El mayor nivel de renta, y un perfil demográfico más envejecido justifican que el peso del crédito a otros sectores residentes en el PIB regional se sitúe claramente debajo de la media española.

Aunque la ejecución de los fondos europeos Next Generation EU (NGEU) parece ganar cierto impulso, su impacto tardará en llegar a las familias y empresas vascas. Mientras que la licitación de obra se acelera en ciertas comunidades -Comunidad Valenciana, Andalucía o Castilla-La Mancha-, el País Vasco se encuentra en un punto intermedio, con un avance relativamente moderado tanto en 2021 como 2022.

Los retos de País Vasco para 2023 y 2024

La creciente demanda de profesionales por parte de las empresas permite reducir la tasa de paro, que podría situarse cerca del 7% al final del horizonte de previsión. Sin embargo, uno de los retos que enfrenta el País Vasco es precisamente encontrar mano de obra especializada para dar respuesta a la recuperación de empresas con un elevado nivel tecnológico. Y esta problemática podría incrementar con el impulso de los fondos europeos, en particular si su implementación comporta el esperado impulso de digitalización. Aprovechando la oportunidad de transformación que se abre con los fondos NGEU, el País Vasco deberá continuar avanzando en la implementación de estrategias concretas dirigidas a reducir el impacto medioambiental. Dado la relevancia del tejido industrial, en País Vasco la generación de gases de efecto invernadero es similar a su peso en el PIB, dato que podría ir disminuyendo gracias al impulso de las energías renovables.

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