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ENTREVISTA

Eneko Goia, alcalde de Donostia: “Querer envejecer en tu propio barrio es un poco exquisito”

Eneko Goia en su despacho en el Ayuntamiento de Donostia

Álvaro Vázquez, Calin Ramos, Eneko Sola, Julen Murua, Beñat Mujika


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Eneko Goia (Donostia, 1971) es alcalde de Donostia desde 2015. Los últimos dos años del mandato de este político del PNV han sido “complicados” de gestionar por la aparición de la COVID-19 y acepta que una especie de “ola social” ha mantenido a los jóvenes en el ojo del huracán. Goia los ve “muy preparados” para participar en política y aportar en “temas que son prioridad”, aunque entiende que los jóvenes tienen “otras prioridades”. Un grupo de estudiantes de cuarto curso del Grado en Comunicación de la Universidad de Deusto ha hablado con él.

El CIS publicó que en las elecciones generales del año 2019 los jóvenes de entre 18 y 24 años tendieron a la abstención más que el resto de los ciudadanos. En las elecciones municipales también ocurre lo mismo ¿A qué cree que se debe esto? ¿Cómo ve la participación de los jóvenes en las próximas elecciones? 

Hay una desconexión general con respecto a lo que es la participación política, pero la etapa de la vida en la que se encuentra un joven en ese momento hace que sea mayor que la media. Hay un cierto descrédito o escepticismo general, pero que seguramente por la fase que corresponda a esa edad es todavía mayor.

¿Están los jóvenes informados sobre política? ¿Hay alguna solución posible? 

Están más informados de lo que a veces pensamos. Otra cosa es que no les guste lo que ven, que, probablemente, es lo que sucede. En los nuevos medios, las redes sociales, por los que muchas veces se informa mucha gente y en especial los jóvenes, hay un exceso de información y a veces falta de calidad. Puede haber cierta desinformación en algunas cuestiones, pero, en general, creo que los jóvenes están informados.

Pero ¿les falta información o son ellos los que no quieren informarse acerca de temas políticos? 

Eso ya no lo tengo tan claro. Es una etapa de la vida en la que, tal vez, puedas tener otras prioridades. También yo he pasado por ahí y sé lo que es. A veces la política les aburre o, sobre todo, les aburren algunas cuestiones o algunos debates. Muchas veces pensamos que la política es una cosa, pero en realidad es otra. Eso es lo público, en general. Todo es política. Entonces, lo que propiamente se llama “política” igual interesa menos a los jóvenes, pero las cuestiones que nos afectan a todos creo que sí les interesan.

Durante la pandemia muchos jóvenes se han sentido criminalizados desde las instituciones. Si hubiese elecciones a la vista, ¿cree que la actitud de las instituciones hubiese sido la misma? 

No. Yo, por ejemplo, siempre he evitado muchísimo identificar determinados comportamientos con un tramo de edad, porque no lo creo. Hay personas de todas las edades que se han portado bien y personas de todas las edades que se han portado muy mal, las cosas como son. A mí no me parece correcto identificar a un colectivo determinado con ciertos comportamientos, pero es verdad que se ha producido. No sé si tanto desde las instituciones públicas, o igual sí, pero se ha seguido a una marea social.

Lo que propiamente se llama 'política' igual interesa menos a los jóvenes, pero creo que las cuestiones que nos afectan a todos sí les interesan

Esta pandemia ha sido muy complicada de gestionar. Se han configurado dos bandos en la sociedad: unos que piensan que todas las medidas que se adoptan son muy pocas, y otros que opinan que son demasiado duras. Esto no responde ni a creencias políticas ni a posicionamientos de ese tipo, pero se ha producido en la sociedad y se ha notado en la convivencia. Cuando ha pasado, sobre todo en la ola de verano de 2021, la que ha tenido mayor incidencia sobre los jóvenes, ha habido una especie de ola social, e igual las instituciones no hemos estado lo suficientemente finas como para no entrar en ella, a lo mejor también hemos alentado en algún momento ese discurso. Pero no han sido solo las instituciones las que lo han hecho, ha sido un fenómeno de la sociedad, en general.

Los ciudadanos de entre 18 y 40 años representan cerca de una cuarta parte de la población de Donostia, pero en el Ayuntamiento solo hay un concejal que tenga menos de 30 años. ¿Cree que faltan personas jóvenes en las instituciones? ¿Se conseguiría así que los jóvenes participaran activamente en política?

Es la pescadilla que se muerde la cola. No es que uno no quiera que haya jóvenes participando en política. Me gustaría que en este Ayuntamiento hubiera más concejales jóvenes, pero no suele ser fácil convencer a alguien joven para que se implique de esa manera. Seguramente tiene mucho que ver con las fases vitales y quizá en ese momento algunos jóvenes, o muchos de ellos, no están pensando en eso y luego, según pasan los años, les va entrando el gusanillo. Pero estaría bien que hubiera más participación de gente jóven en todas las instituciones, desde luego.

La abstención en esas edades es más baja en Euskadi que en España. ¿A qué cree que se debe esto? 

No lo sé exactamente y esto un sociólogo igual lo podría decir mejor que yo. Euskadi es una sociedad que tiene un nivel de asociacionismo y de implicación en proyectos solidarios muy alto en todos los sectores: en el cultural, en el de la cooperación al desarrollo, en el medioambiental, en el deportivo… Es una sociedad muy activa en ese tipo de organizaciones. Seguramente, a diferencia de otras sociedades de nuestro entorno, es la más activa e igual tiene una relación con eso.

Siempre he evitado muchísimo identificar determinados comportamientos con un tramo de edad. Hay personas de todas las edades que se han portado bien y personas de todas las edades que se han portado muy mal

¿Cree que la no presencia de ETA tiene algo que ver? 

Probablemente sí. A mí me tocó vivir con ETA cuando era joven y era complicado, no solo por la existencia de ETA, sino por la existencia de su entorno, que era muy opresivo. Manifestar tus opiniones libremente no era tan sencillo porque te podían arrinconar o podías pasar un momento desagradable. Eso nos ha pasado a los que estábamos metidos en esto desde que éramos jóvenes: tratas de no tener problemas y es más fácil evadirte de eso, pero eso ya ha pasado en esta sociedad.

¿Cree que los jóvenes sienten que los políticos les escuchan tanto a nivel estatal como municipal? ¿Qué es lo que los jóvenes donostiarras le dicen como alcalde? 

Si se hiciera un estudio sociológico, probablemente se vería que no se sienten lo suficientemente escuchados. Tenemos un problema de comunicación general y se manifiesta más en los más jóvenes por la etapa en la que están. Seguramente también porque la mentalidad de una persona joven es diferente a la de una persona mayor, pero el problema es general. La política se ha metido en una especie de espiral en la que prevalecen los gestos, los postureos, los tuits o la falta de debate en profundidad. Es muy difícil conectar así. Tendríamos que intentar ser un poco más claros en lo que decimos: por qué hacemos las cosas o por qué no las hacemos, o por qué creemos que hay que hacerlas de una manera o de otra. Eso brilla por su ausencia en el debate político de hoy en día, y seguramente, los jóvenes todavía sean más reacios a creer precisamente por eso, porque la política está inmersa, en este momento, en unas formas que la hacen muy poco atractiva.

Hay una pintada a pocos metros del Ayuntamiento que dice “Queremos envejecer en nuestros barrios”. ¿Es tan difícil para los jóvenes vivir en su barrio de Donostia? 

Sí, es muy difícil y siempre lo ha sido. Yo soy un ejemplo de ello. Cuando me independicé, no me quedé en Donostia a vivir, me fui a la periferia y después, con los años, volví. El problema de la vivienda en Donostia es un problema de verdad, pero no por lo que se dice de la presión turística, porque antes no había presión turística y también lo era. Lo es probablemente porque el territorio que tenemos alrededor ejerce una presión enorme. Quienes tienen mayor nivel o poder adquisitivo buscan venir a vivir a Donostia y eso hace que la demanda sea alta y los precios suban. Ese es un problema real que hace que muchas veces un joven, para poder desarrollar su proyecto de vida en los primeros años, tenga que buscar una solución alternativa. Ya lo de pedir que se haga en el barrio de cada uno a mí me parece muy exquisito. Lo digo sinceramente. Yo me fui a vivir a Aia y cuando volví, no volví a mi barrio, volví a otro, y tampoco pasa nada. Eso no es tan relevante siempre y cuando puedas hacer tu proyecto de vida en un lugar que esté bien y que no esté muy lejos de los sitios en los que vas a trabajar o a socializar. Y esto es pequeño. Yo siempre digo que he vivido en Aia durante doce años y, probablemente, el barrio de Vallecas esté más lejos de la Puerta del Sol de Madrid que Aia de Donostia. También hay que mirarlas desde esa perspectiva.

El problema de la vivienda en Donostia es un problema de verdad, por el que los jóvenes, para poder desarrollar su proyecto de vida en los primeros años, tiene que buscar una solución alternativa

¿Qué estrategias están llevando a cabo desde el Ayuntamiento de Donostia para captar la atención de los jóvenes? 

En este momento estamos centrados en tratar de retener el talento que hay en la ciudad. Donostia tiene un talento joven bastante importante. Tiene cuatro universidades y eso es un gran generador de talento, pero faltan oportunidades para poder enganchar alguna de las actividades que hay en la ciudad después de acabar el periodo formativo. Hay muchos programas que desarrollamos, sobre todo desde la Sociedad de Fomento, para intentar evitar que esos talentos huyan y permitir que un joven pueda tener oportunidades aquí, ayudándole a emprender con su propia empresa o ayudándole también a formarse en el exterior con becas. Por otra parte, en política de vivienda estamos actuando sobre todo en la vivienda protegida para intentar facilitar el iniciar un proyecto de vida en la ciudad. Soy consciente de que con el nivel de promoción que puede ofrecer un Ayuntamiento tampoco se da respuesta a la gravedad de la situación, pero es un esfuerzo bastante grande desde el punto de vista presupuestario y se procura hacer.

¿Y desde el PNV en Euskadi?

Básicamente, desde las instituciones es lo mismo o parecido, pero cada una en su ámbito. Se está actualizando lo que es el propio programa del partido. Hay dos líneas sobre las que trabajan en este momento. Una es la de los objetivos de desarrollo sostenible y toda la cuestión del cambio climático, la política verde… En eso el PNV está actualizando su discurso, porque entiendo que debe hacerlo y además porque es el lenguaje que también hablan las nuevas generaciones. Y luego, en cuanto a participación política, están enfrascados en todo esto de la escucha activa para intentar conectar con la sociedad y también con los jóvenes.

Usted ha pasado por EGI. ¿Cómo ve las juventudes del PNV? ¿El interés aumenta, se mantiene o baja? 

Diría que se mantiene. Las juventudes de los partidos políticos no eran muy numerosas en mis tiempos en cuanto a la participación. Hoy en día veo que no es tan distinto en cuanto al número de gente que tienen las juventudes del PNV. Eso sí, es una generación mucho más formada que la nuestra. La nuestra también lo era y sobre todo si lo comparas con nuestros padres, que tuvieron otras circunstancias. Esta generación es muy universitaria y, además, después complementa sus estudios. También trata temas que antes no tratábamos y afortunadamente hoy en día son algunas de las prioridades. Hay gente muy potente desde ese punto de vista. Pero solo en cuanto al número, pues probablemente no sea tan diferente a lo que era en nuestra época. 

Si es del PNV, me haría ilusión ver una mujer alcaldesa en Donostia

En más de 120 años de historia del PNV, nunca ha habido una mujer lehendakari y tampoco una alcaldesa en Donostia ¿Está cerca que veamos una mujer 'jeltzale' en cualquiera de los dos puestos? 

No tengo ni idea. El PNV es muy tradicional en esto y a veces mantener algunas tradiciones no está mal. Los candidatos se presentan con sus procesos electorales internos y ni uno ni lo otro está ahora encima de la mesa, como prioridad al menos. La candidatura a la alcaldía se empezará a definir a finales de este año y con la del lehendakari más de lo mismo. Cada vez está más cerca, eso sí, porque se han producido cambios notables. El porcentaje de mujeres y hombres representantes de ahora en el PNV no tiene nada que ver con el de antes.

Como actual alcalde de Donostia, ¿le haría ilusión ver a una mujer como alcaldesa?

Si es del PNV, sí.

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