Otra ola de calor enciende todas las alarmas en Bilbao: 42 grados y una sucesión de actos cancelados el domingo
Si alguien a estas alturas todavía duda del cambio climático, que los hay, que mire al norte. Se acabó eso de buscar 'fresquito' y sirimiri en época estival viajando a Euskadi. Cada vez son más, y seguidos, los días de altas temperaturas, y empieza a ser más habitual llevar abanico que paraguas. Este mismo domingo la Agencia Estatal de Metereología (Aemet) prevé que Bilbao registre una temperatura de hasta 42 grados. Si se cumplen las previsiones, la capital vizcaína soportará una de las temperaturas más altas de España, por encima de otras capitales en las que los ciudadanos están más habituados al calor, como son las andaluzas o las centro de la península. Y esto justo en el primer día del verano, que empieza el domingo 21, y después de una primavera atípica en la que se han registrado varios episodios de calor intenso que han afectado de lleno a la capital vizcaína.
Aunque hará mucho calor en todo Euskadi, el previsto para Bilbao marcará un récord. De entrada, porque la temperatura habitual para esta fecha en Bilbao debería oscilar entre 19 y los 27 grados. Es decir, serán como poco 15 grados más sobre la media habitual. Pero además, la efeméride de temperatura más alta para un mes de junio que ha registrado Aemet en su estación del aeropuerto de Loiu fue de 41,2 grados, un 29 de junio de 1950, como recuerda Enric Armengol, delegado de Aemet en Euskadi. Esta previsión, que como señala el delegado de Aemet, puede cambiar y no ser finalmente tan elevada, ya ha llevado a la suspensión de varios actos previstos para el domingo.
Por ejemplo, en Bilbao que celebra desde este viernes el 726 aniversario de la fundación de la villa, el Ayuntamiento ha suspendido los actos previstos para el domingo. En concreto, estaba previsto el tradicional desfile oficial, encabezado por el alcalde y la corporación municipal y la ofrenda floral ante la estatua de Don Diego López de Haro. “Por responsabilidad y coherencia con los avisos enviados a la ciudadanía, y en previsión de las altas temperaturas previstas para este fin de semana, no celebrará el tradicional desfile de la Corporación Municipal, desde Ayuntamiento a plaza Circular, ni los actos de ofrenda floral y danzas populares vascas”, ha señalado el consistorio en un comunicado en el que ha pedido a la ciudadanía que tome precauciones ante el calor. También se ha suspendido el evento 'Los Domingos de la Bicicleta' en Rekalde programado para este domingo ante la previsión de altas temperaturas y otras entidades han suspendido actos que se iban a desarrollar al aire libre en la capital vizcaína, como es el caso de Gogora, que celebra el tradicional homenaje a las víctimas de la Guerra Civil en el aniversario de la caída de la ciudad en 1937. También se ha suspendido Kosta Trail, carrera que celebraba el domingo su vigésima edición, que combina carrera y marcha de montaña a nivel del mar, con salida y meta en Sopelana.
“El norte se está mediterraneando, salvando las distancias”, dice Armengol de Aemet. Porque a estas altas temperaturas diurnas se unen “noches tropicales”, con temperaturas que no bajan de los 20 grados con cada vez más frecuencia, sube la temperatura del agua del mar Cantábrico y el tradicional sirimiri no es tan continuo como era hace unos años y hay más episodios de lluvias cortas en el tiempo pero fuertes en intensidad. “Hoy en día hay una temperatura del agua de 22 grados cuando la media desde referencia la media desde 1991 hasta 2010, es de 18,8 grados, es decir 3,2 grados por encima. Estamos a una temperatura, yo diría que mediterránea”, señala Armengol. Y la explicación a estas altas temperaturas en la atmósfera y en el agua del norte sólo tienen una: “El calentamiento del planeta”.
“El calentamiento global lo que está haciendo es alterar un poco las circulaciones del viento en altura. Las ondulaciones que antes eran más suaves, ahora son más pronunciadas. Es decir, que el aire cálido que entra de África llega más al norte, cuando antes se quedaba en la mitad de la península, y lo mismo cuando hay una intrusión de aire frío polar que llega más al sur de lo que normalmente llegaba” señala el experto de Aemet. Y por eso tenemos estas situaciones más extremas y pasamos del frío anómalo a un calor anómalo“. Y en cuanto a las lluvias, ”al estar la temperatura del mar más alta, se evapora más, y al estar el aire más cálido tiene también más capacidad de absorber humedad. Este aire tarda más en cargar el agua porque tiene más capacidad, pero cuando descargue va a descargar más. No va a llover un sirimiri, va a llover un chaparrón. Por eso se observa un cierto cambio en el régimen de lluvias más débiles y persistentes y habituales, a pasar a más días entre lluvias, más días secos entre lluvias. Y cuando llueve, llueve más fuerte. Nos estamos mediterráneo un poco salvando las distancias“.
En cualquier caso, Armengol advierte que habrá que acostumbrarse a estos cambios y las alertas por fuerte calor como la que vamos a vivir este domingo. . El consistorio ha emitido un comunicado con recomendaciones de sentido común para prevenir golpes de calor como hidratarse, comer ligero, no exponerse al sol o utilizar protección solar y en el que recuerda la existencia de diferentes alternativas urbanas para hacer frente al calor, como las Playas Verdes de Monte Arraiz, San Antonio, Ibaieder, Etxebarria, Ametzola y Sarriko, así como los chorros de agua junto al Museo Guggenheim y los de la zona infantil del Parque Etxebarria, la zona con nebulizadores en Plaza Indautxu y la decena de fuentes provisionales instaladas en zonas de mucho tránsito, que refuerzan la red habitual de casi 600 fuentes públicas de la Villa“. Bilbao dispone actualmente de 134 refugios climáticos, 68 interiores y 66 espacios exteriores. ”El 96% de la población de Bilbao se encuentra a menos de 300 metros de alguno de ellos y el 43% lo está a menos de 100 metros“, dicen desde el Ayuntamiento.
Los espacios interiores que cumplen esta función son centros culturales, como el Azkuna Zentroa, bibliotecas, centros cívicos, equipamientos deportivos, estaciones de transporte, museos, salas de exposiciones y centros comerciales, entre otros. Se trata de edificios por lo general refrigerados que disponen de agua y zonas de estancia en las que refrescarse, pero muchos de ellos, como es el caso de bibliotecas o centros cívicos no están abiertos en domingo. Los refugios climáticos exteriores son zonas verdes de la ciudad.
Peor lo tienen para soportar el calor los pacientes que estén ingresados en el Hospital de Basurto de Bilbao que cuenta con muchos pabellones sin ningún tipo de refrigeración en sus habitaciones. Es una carencia que se extiende a todos los centros de Osakidetza, según ya denunció en sindicato de enfermería Satse en la anterior ola de calor a finales del mes de mayo. Osakidetza sí ha tomado medidas para aliviar el calor a los que se presentan en el BEC a la OPE de Osakidetza que se alargará desde este viernes hasta el domingo. El BEC tiene aire acondicionado, pero se habilitarán fuentes y habrá más servicios de emergencia
La ola de calor que se anuncia para este fin de semana no es la primera que azota Bilbao. De hecho la red de refugios climáticos está en marcha desde 2022. Ahora el consistorio quiere trazar una estrategia a largo plazo y el pasado miércoles la Junta de Gobierno local aprobó el Plan de Calor de Bilbao 2026-2035 que reúne una batería de actuaciones destinadas reducir el impacto del calor extremo en la salud y el bienestar de la ciudadanía.
El Plan está fundamentado en la evidencia de que la ciudad está experimentando “olas de calor cada vez más frecuentes y severas con consecuencias adversas, incluso graves, para la salud de la población” y que las estadísticas muestran que cada año se registran más días con temperaturas superiores a los 35 °C, y las máximas extremas superan rutinariamente 38 °C cada 2 o 3 años. Además, las proyecciones climáticas para Bilbao indican un fuerte agravamiento de las temperaturas en las próximas décadas. A corto plazo, las estimaciones del Gobierno vasco para el periodo entre 2020 y 2050 indican que las olas de calor podrán suponer el 30% de los días de verano, y ser el 50% a finales de siglo.
El plan destaca la necesidad de que se lleve a cabo en colaboración con el Gobierno vasco, centros educativos, entidades sociales y empresas, “en un planteamiento claramente transversal para afrontar un reto que afecta a toda la ciudad” y combina actuaciones ya implantadas con nuevas medidas en desarrollo o planificadas a medio plazo. Entre ellas destacan la consolidación de la red de refugios climáticos; la creación de un mapa de itinerarios peatonales sombreados para conectar los refugios; la instalación de fuentes de agua y “playas verdes” urbanas; la mejora del confort térmico en polideportivos, espacios públicos y centros educativos; o el impulso de infraestructura verde en la ciudad y soluciones basadas en la naturaleza, como más arbolado y zonas verdes. Además, se identifican las zonas urbanas más expuestas al calor a través de la realización de mapas en la ciudad sobre estrés térmico y riesgo ante episodios de altas temperaturas y prioriza la atención a colectivos de mayor riesgo, como personas mayores, menores, personas con enfermedades crónicas o quienes trabajan al aire libre.
Aunque Bilbao es la capital que tiene la previsión de temperatura más alta, el calor se extenderá a lo largo del fin de semana por todo Euskadi, con mayor intensidad el domingo. El Gobierno vasco ha identificado 488 refugios en once municipios. Además de Bilbao, Amurrio y Vitoria, en Álava; Barakaldo y Gernika, en Bizkaia; y Bergara, Donostia, Hernani, Irún, Pasaia, y Tolosa en Gipuzkoa.
Según Ihobe, la sociedad pública de gestión ambiental, el aumento de las temperaturas y la mayor frecuencia de episodios de calor extremo son una realidad en Euskadi. Los escenarios climáticos apuntan a que, en las próximas décadas, el número de días con temperaturas superiores a los 35ºC se multiplicará en todo el territorio, “lo que supone un riesgo creciente para la salud, especialmente para las personas más vulnerables (personas mayores, infancia, personas con enfermedades crónicas o en situación de pobreza energética). En Bizkaia y Gipuzkoa, pasará de ser de tres o cuatro días al año a entre 16 y 17 días a final de siglo; y en Álava de aproximadamente cuatro días a superar más de 20 días al año. Desde 1970 la temperatura en Euskadi ha aumentado 0,3°C por década y se aprecia un aumento en la frecuencia y duración de las olas de calor. El número de días de olas de calor se ha duplicado, pasando de 4 días en el periodo 1970-2000, a casi 9 en el periodo 2014-2023.
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