Afrika Bibang, primera artista negra en cantar en euskera: “Aunque lleve décadas haciéndolo aún se sorprenden”
Afrika Bibang (Getxo, 1975) es considerada la primera artista negra que canta en euskera. Comenzó sus andadas en la música a principios de los años 90 en el grupo de reggae 'Ke No Falte', después pasó varios años con la banda 'Etsaiak' de Lekeitio, hasta que en 2004, impulsada por Fermin Muguruza, publicó su disco en solitario titulado con su nombre 'Afrika'. Un año más tarde, en 2005, compuso y cantó la canción de la Korrika, la única carrera en el mundo en la que día y noche hay relevos en defensa del euskera, 'Ni ere bai' convirtiéndola en todo un referente de la lengua vasca.
Además de su carrera en Euskadi, Afrika ha vivido y cantado por todo el mundo. “Me fui primero a Barcelona y de ahí a Ibiza, México, Japón, Tailandia, China, Berlín, Nueva York, Paris, Roma...He tocado con musicazos y he compartido escenario con artistas que jamás podía imaginar y de todas partes del mundo. He crecido personalmente, culturalmente y musicalmente me he encontrado a mí misma”, reconoce.
Ahora, otra vez de vuelta a la tierra que le vio crecer, confiesa que le está costando volver a adentrarse en la “buburja” que es Euskadi. “Culturalmente en Euskadi no ha existido ni el soul ni el blues. Todo eso es música negra. Aquí se estila el rock, el jazz o incluso el hip hop, pero no el R&B o el soul tipo Nat King Cole, Sam Cooke o Aretha Franklin. En Euskadi nadie entiende esa música y a los programados culturales les cuesta programarnos porque no saben dónde meternos”, lamenta la cantante, que defiende que, a pesar de ello, no dejará de hacer la música que le apasiona. “Yo no vendo mi alma”, asevera.
¿Cuándo supo que quería dedicarse a la música?
La música siempre estuvo en mi vida. Mi ama me dice que de pequeñita siempre estaba cantando y bailando incluso antes de andar. Supongo que sin darme cuenta una cosa llevó a la otra y cuando vi la oportunidad decidí dedicarme a ello. Fue por casualidad, estaba cantando con unas amigas del Puerto Viejo de Algorta y unos chicos me escucharon y vinieron. Me dijeron que tenían un grupo de música y me dieron una tarjeta porque estaban buscando una corista de reggae. Fue pura casualidad.
¿Cómo recuerda esos inicios?
Fue increíble porque yo era una chica joven que jamás se había planteado cantar profesionalmente. Y, de repente, empecé a cantar con la banda de Reggae 'Ke No Falte', que ya tenían renombre y a viajar por España. Subirme a escenarios repletos de gente, cantar y darme cuenta de que lo estaba haciendo bien y de que el grupo estaba contento contigo fue una experiencia muy importante para mí.
En el año 2005 compusó y cantó la canción de la Korrika 14, que llevó por título 'Ni ere bai!'. ¿Qué supuso para usted esa experiencia?
Yo, aunque haya nacido en Euskadi aprendí euskera muy tarde, con 16 o 17 años. Empecé a entrar en ese mundo por un amigo que me llevaba a todas las fiestas de la Korrika y para mí era la hostia. Imagínate, era la única negra en todos esos sitios, la negra vasca me llamaban. Y yo me sabía todas las canciones. Pasar de eso a ser tú quien canta la canción de la Korrika fue como un sueño hecho realidad. En el 2004 saqué mi disco 'Afrika' en solitario, impulsado por Fermin Muguruza, y después surgió lo de la Korrika. Sin dudarlo dije que sí emocionadísima.
¿Cómo fue aprender euskera para usted?
No fue nada fácil, supuso un reto, pero yo soy una mujer de retos. Mi entorno era castellano parlante, aunque tuviera amigos que iban a la ikastola, hablábamos en castellano. Pero a raíz de un amigo muy euskaldun empecé en Alfabetatze Euskalduntze Koordinakundea AEK. Recuerdo que me decían que iba a ser imposible aprender euskera siendo tan mayor, que era un idioma que o se aprendía de pequeña o jamás se aprendería y a mí me encantó que me dijeran que no iba a aprender nunca porque eso fue lo que me hizo aprenderlo. Después ya me fui a vivir a Lekeitio con el grupo 'Etsaiak' y en esa zona todo el mundo habla euskera por lo que fue más fácil hablarlo. Mi madre dice que en otra vida fui vasca porque realmente no me costó aprenderlo.
Siempre he soñado con un mundo en el que tengo amigas negras, una cuadrilla negra o que a mi alrededor hubiera gente diversa
¿Sigue habiendo gente a la que le sorprenda que una mujer negra hable euskera?
El racismo es algo estructural que está integrado en todas las sociedades del mundo. Yo he crecido aquí, pero sigo sintiendo miradas y hay gente que se agarra el bolso cuando me ve pasar. Hay gente a la que le sorprende que hable euskera o castellano o incluso que me dice “qué guapa eres para ser negra” todavía en el 2026. Y eso que soy una persona conocida a nivel local, al menos entre la gente de mi época. Éramos como los Rolling Stones. Fui bastante conocida por cantar con Fermin Muguruza, con Kepa Junkera o Gontzal Mendibil. Además de que he hecho un montón de cosas en Euskadi con la canción de la Korrika. En mis tiempos decían Afrika y la gente sabía quien era, ahora igual algo menos, pero de todas formas la gente sigue sorprendiéndose.
¿Como la primera mujer negra que canta en euskera considera que ha llegado a abrir puertas a las que vienen detrás? ¿Alguna vez alguien se lo ha reconocido o agradecido?
Sí. Cuando lo hacía no era consciente aunque siempre ha habido gente que me decía que yo era la pionera o un ejemplo, pero era una carga para mí porque yo no soy ejemplo de nada. No era consciente de lo que me decían. A día de hoy me doy cuenta de que mi familia éramos los únicos negros de Algorta o de que en Bilbao había también muy pocos, tenías que ir al barrio de San Francisco para ver negros. Mi infancia no ha sido nada fácil, ni mi adolescencia tampoco. Por ejemplo, chicas jóvenes como la bailarina Quinndy Akeju, que participó en uno de mis videoclips, me dijo que yo era su referente y que les había abierto las puertas. Es algo que me emociona. Yo siempre he soñado con un mundo en el que tengo amigas negras, una cuadrilla negra o que a mi alrededor hubiera gente diversa. Y, resulta que ellas lo tienen. Ellas no saben lo que supone salir a la calle y ser la única negra del pueblo, que te miren y que se rían de ti. Solo lo sabemos quienes tenemos alguna característica diferente al resto o no normativa, aunque no sea ser negra. Me llena de orgullo saber que he podido abrir puertas a mucha gente.
También es un referente por los estilos de música que canta, ya sea el soul, el reggae, etc. ¿Cómo se viven esos estilos en Euskadi?
Está difícil. Es una lucha continua, porque culturalmente en Euskadi no ha existido ni el soul ni el blues. Todo eso es música negra. Aquí se estila el rock, el jazz o incluso el hip hop, pero no el R&B o el soul tipo Nat King Cole, Sam Cooke o Aretha Franklin. En Euskadi nadie entiende esa música. En 2019 decidí volver después de 14 años fuera y la situación es la misma. Hay tres o cuatro cantantes que estamos haciendo ese tipo de música en euskera y a los programados culturales les cuesta programarnos porque no saben dónde meternos. Los jóvenes de hoy escuchan otras cosas.
Irme fue lo mejor que he podido hacer en mi vida. Aquí me sentía muy observada y veía que todo era lo mismo
¿Y nunca se ha planteado abrir su música a otros estilos o intentar llegar a públicos más comerciales de oyentes en euskera?
No, porque yo soy de las que no me vendo. Conozco a mucha gente con la que podía haber hecho más, gente de mucho nivel, pero no porque yo no quiero. Lo mío es apostar por este estilo de música y cuando se me mete algo en la cabeza no lo dejo. Me voy a abrir a más idiomas, ahora estoy cantando en inglés, porque una también tiene que comer. De hecho, los 14 años que estuve fuera canté en inglés y volver a retomar el euskera me costó bastante. No me cierro puertas, pero no me voy a vender.
¿Cómo fue regresar después de tantos años fuera de Euskadi?
Irme fue lo mejor que he podido hacer en mi vida. Aquí me sentía muy observada y veía que todo era lo mismo. Necesitaba un poco de diversidad y eso lo he encontrado viajando por el mundo. Me fui primero a Barcelona y de ahí a Ibiza, México, Japón, Tailandia, China, Berlín, Nueva York, Paris, Roma... He tocado con musicazos y he compartido escenario con artistas que jamás podía imaginar y de todas partes del mundo. He crecido personalmente, culturalmente y musicalmente me he encontrado a mí misma. Ha sido un viaje increíble y la vuelta está siendo dura porque no me amoldo. Para mí es como volver atrás, con todos los respetos, pero cuesta porque Euskadi es una burbuja. Y me está costando entrar.
¿Es complicado vivir de la música?
Depende de lo que hagas y de quien seas, sí. Es difícil vivir del arte en general. El arte es algo que salva vidas, que se consume mucho y está en todas partes, pero vivir de ello es difícil. ¿Cuántos camareros hay que son cantantes, bailarines o actores? Hay mucha demanda, pero también mucha competencia.
¿Lo dificulta aún más el ser fiel a sus principios y como usted, dice, el no “venderse”?
Tengo clarísimo que yo no creo que me haga rica nunca porque tengo muchos principios. De hecho, he tenido oportunidades viviendo fuera de poder cantar con gente de la industria que está muy arriba, pero para ello tienes que dejar y vender muchas cosas. Y yo no vendo mi alma.
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