Una resolución judicial reconocerá la “brutal represión” sufrida por las víctimas del 3 de marzo de 1976 en Vitoria
Una declaración judicial impulsada por la Fiscalía de Álava reconocerá la “brutal represión” ejercida por la Policía Armada en Vitoria el 3 de marzo de 1976, cuando disolvió a tiros una asamblea obrera que se celebraba en la iglesia de San Francisco de Asís y dejó un total de cinco muertos. “A pesar de que formalmente se tramitaron dos procedimientos judiciales, estos gravísimos hechos quedaron impunes al no haberse realizado la más mínima investigación”, ha anunciado la Fiscalía en un comunicado publicado este miércoles después de presentar el escrito en colaboración con la Fiscalía General del Estado.
“En este caso se pretende la reparación de las víctimas de unos hechos que, aunque sucedidos hace 50 años, forman parte de la memoria histórica de esta ciudad. Será la primera vez que la Justicia se acerque de manera efectiva a estas víctimas para darles satisfacción y reparación, porque los hechos prescribirán, pero las víctimas nunca lo harán”, abunda el comunicado. Señala que se ha recabado una “ingente” cantidad de información documental y que se les ha tomado declaración a “una multitud de víctimas y familiares”, todo ello “con el fin de garantizar el derecho a una investigación exhaustiva”.
¿En qué consiste el procedimiento? Las víctimas podrán obtener una “declaración judicial de hechos pasados”. Hay un precedente en Euskadi, el de la represión y tortura del militante del PNV y espía apodado 'Turuta'. Este mes de octubre se celebrará el juicio para repararle por unos hechos ocurridos en 1950.
Los hechos ocurrieron el 3 de marzo de 1976. Este año, con motivo del quincuagésimo aniversario, ha habido actos y manifestaciones. Con el dictador, Francisco Franco, ya fallecido, la Policía Armada disolvió a tiros una asamblea obrera que estaba reunida en una iglesia, la de San Francisco de Asís del barrio de Zaramaga. Se puede leer en este reportaje una reconstrucción de los sucesos, apoyada en informes internos de varios cuerpos. En este otro, hablan testigos que vivieron los sucesos.
Tres de los huelguistas murieron ese día —Pedro María Martínez Ocio, Francisco Aznar Clemente y Romualdo Barroso Chaparro—y otros dos —José Castillo García y Bienvenido Pereda Moral— fallecieron más tarde. Hubo, además, decenas de heridos. Y se desataron huelgas de solidaridad, que se saldaron con la muerte a manos de diferentes cuerpos policiales de tres personas: una en Tarragona, otra en Basauri y una tercera en Roma.
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